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Rafael Uribe Uribe                                   

Hoy doy cabida en mi columna a este artículo de mi muy querido amigo y Maestro Luis Fernando Gutierrez. Excede el espacio, pero sus reflexiones son de asombrosa actualidad.

“El mayor apremio colombiano es recuperar la fe perdida y la esperanza en el país. Hemos sido, somos, gentes buenas a quienes la mala política nos creó situaciones que han hecho enormes perjuicios. Observar atentamente lo que ocurre y reflexionar serenamente es indispensable para encontrar vías conducentes. A Colombia se la lesionó gravemente en aspectos que nos llevaron a desconfiar de la política y de la justicia y en el sector privado se creó incertidumbre que, como el miedo, paraliza. Un Gobierno con mínima aceptación y 13% para su equipo es como vivir en el limbo sin afecto y amor a la patria. Si hay algo claro es que, todo el país anhela paz verdadera ¿Qué nos llevó a la desconfianza nacional? ¿por qué perdimos la fe en Colombia? Sobran interpretaciones, cada cual tiene la suya, en cambio la agitación y la sospecha se incorporaron en la sociedad del estrato 1 al 6, nos convertimos en “muchedumbres de solitarios” que dudan hasta del viejo vecino de toda la vida, surgió́ la polarización entre el amigo de la paz y el “guerrerista”. ¿Cuando ocurrió́ semejante fenómeno? El dos de octubre de 2016, con el plebiscito, cuando la mayoría NO aprobó́ lo acordado en La Habana con las Farc. Quedó claro que no hubo acuerdo. A partir de ahí́ quedamos clasificados como Pacifistas del SÍ o Guerreristas del NO. Si lo anterior fuera poco, se evidenció, también la demoledora corrupción. ¿Causas? varias, la tolerancia oficial y una “justicia” encargada de acabar con la confianza nacional. A la sociedad, guerreristas y pacifistas, todos, nos duele ver hasta donde ha descendido la justicia y todos suspiramos por la verdadera Colombia progresista, entusiasta, justa para todos los colombianos. Debo expresarlo, otra característica del periodo que vivimos es la dependencia de Cuba, de cuya orientación ideológica los buenos ciudadanos pagan cárcel, los perversos a la “Calle de la Paz”. El país se resiente hondamente de ver asesinos desafiantes disfrutando libertad, esto es un reto irritante para la comunidad.

¿Qué hacemos para crear un paisaje despejado, que mejore nuestra forma de vida? ¿El Papa logrará transformar el ambiente y dejarnos una patria sosegada? La Iglesia hoy tiene papel excepcional: definir claramente la posición de los 48 millones de fieles, ¿debemos aprender a convivir con el marxismo de las Farc que dirigirán el nuevo país? ¿Alguien duda del ingreso del comunismo Siglo XXI?

Así́ las cosas, mirémonos en el espejo del socialismo chavista que gobernará a su manera, para eso están en el poder. Hay más para tener en cuenta, el sistema cubano-chavista causó el desastre venezolano, desventurado país sometido a cruel tiranía, hoy “amenazado por la sombra de guerra civil”, el Vaticano 7-8-17, vivo ejemplo para nosotros, torpes, ciegos, indolentes si no visualizamos el desastre del vecino y no ponemos las barbas en remojo ¿ignoramos culpablemente la crueldad con que proceden el “mejor amigo” y sus secuaces? Nos corresponde al menos afrontar la invasión de atormentadas familias buscando amparo y ojalá no nos cojan mano sobre mano y con la mente en blanco, hay que ayudar al vecino. Recordemos, Venezuela aun es garante de los habaneros acuerdos y miembro de comisión que aprobará todo cuanto se acuerde en le posconflicto, ¿La canciller sabe cual es su inexorable deber frente a tamaño conflicto? ¿Como piensa afrontar el inexorable éxodo?

Ahora bien, curioseando prensa, La Revista Semana, el No. 1839 dio a conocer, un hecho que asombra, Odebrecht tiene ya en la cárcel tres presidentes americanos, Ricardo Martinelli de Panamá, Ollanta Humala y Sra. de Perú y al expresidente Alejandro Toledo de Perú, Lula da Silva de Brasil está por caer. Además, observé admirado, como un sujeto como el senador Bernardo Miguel Elías “Ñoño” a base de picardía llega casi a imponer presidente aportando 140.143 votos, suma máxima de un solo senador. Su logia aportó más 411.000 votos a la reelección anterior y hoy estos actores están implicados de cuerpo entero en el terremoto Odebrecht. Actuaciones así́ arrasan la confianza nacional. La atrocidad de estos delincuentes atropella funcionarios honestos como Luis Fernando Andrade Moreno director de la ANI reconocido por no recibir de nadie un contaminado peso y quien de buena fe ha defendido seriamente los intereses colombianos, notables instituciones han defendido su pulcritud. ¿Como debe reaccionar una sociedad intimidada ante hechos así́ protagonizados por semejantes magos de las urnas?

Viendo lo que ocurre me pregunto, ¿es pesimismo comentar la carga emocional del ambiente político que nos rodea? Noto diariamente más enredado y confuso al abnegado presidente Santos Calderón. Su clientela lo abandonó, los partidos amigos hacen agua por popa y proa, jamás previó una posguerra a tal extremo complicada, su parlamento vacila, su mejor amigo Maduro incendiando a Venezuela, Estados Unidos ya declaró su inconformidad con el manejo a la coca, refiriéndose al a la extinción dijeron regañonamente, “si no la hacen Ustedes lo hacemos nosotros” y expusieron su inquietud por la extradición y la impunidad, amenazaron con dificultades binacionales, nuestro presidente sin equipo eficaz, supongo a Dona Tutina su esposa padeciendo parejo con el el postparto guerrillero, el elegido con diez millones de votos ingeniando como explicar después de ocho anos de gestión su deplorable desplome y no dejar la sensación de un país exhausto. A veces pienso que el doctor Santos silenció los fusiles, pero perdió́ el plebiscito y el postconflicto y no sabe como salir del lio.

Tremendo como ninguno este aterrador panorama para el gobernante, con el sol a la espalda que proyecta sombras negras “que crecen cuando el sol declina,” tremendo para un Premio Nobel semejante atolladero jugándose su futuro lugar en la historia. Santos no disfrutó su paz, está padeciéndola, el país no lo ha apoyado, solo un 21 por ciento apenas lo sigue, en cambio creó una imagen de dadivosa amistad con las Farc que simula entrega al comunismo, el efecto Farc puede angustiarlo de por vida, su posición en la historia está asaz cuestionada, máximo que se echó al hombro a las Farc que aún le exigen privilegios extremos, eran más manejables en el monte que en el capitolio, el no previó este fenómeno. Es mucho lo que tiene que reconstruir en el poco tiempo que le resta, el más que nadie capta su precaria posición, sabe que la historia no perdona ni a los Premios Nobel, Santos tiene que evitar que, como a Ernesto Samper -del proceso 8.000-, le caiga encima otro elefante con olor a cocaína, prudencia y pulso de cirujano de retinas le exige este final de mando a Santos, para que nunca vaya a ser llamado el presidente de la paz Odebrecht.

A nosotros colombianos nos corresponde actuar en conciencia frente a cuanto está sucediendo para que jamás nos vaya a ocurrir, por polarizados o indolentes, lo que expresa la tremenda frase del cementerio de Madrid “Aquí́ yace media España por culpa de la otra media”.”

Publicado en Columnistas Nacionales

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