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Hernán González Rodríguez                                      

El primero de septiembre de 2017 comenzará a funcionar el Partido Político de las Farc -PPF.  No espero de este casi nada conveniente para Colombia por ser un partido integrado por quienes declararon en su Tesis #25 en los llanos del río Yarí: “Nos seguiremos orientando por un ideario inspirado en el marxismo, el leninismo y el pensamiento emancipatorio bolivariano”.

O por quienes escribieron el pasado 27 de julio: “Manifestamos nuestra solidaridad con las luchas de los pueblos de nuestra América, con Cuba y la Revolución Bolivariana de Venezuela, que hoy enfrenta los embates de la derecha transnacional”.

El PPF ya principió a presentarse como un partido idealista, progresista, transparente y moderno, al afirmar también el pasado 27 de julio: “Nuestra reunión plenaria reafirmó su decisión de jugarse enteramente por la paz y la reconciliación, fundadas en la justicia social, la inclusión democrática, la soberanía, la relación no depredadora con la naturaleza y la erradicación de la corrupción”.

Poco les importa hoy: haber convertido a Colombia en un mar de coca, destruido su agricultura y su industria con el contrabando y los ríos con sus explotaciones mineras, haber reclutado niños y niñas para violarlas y para hacerlas abortar, sus asesinatos, secuestros, extorsiones, desplazamientos forzados, destrucción de pueblos, voladuras de oleoductos…

Nada de esto se menciona, porque son “revolucionarios” y como bien los describe el gran analista, Carlos Alberto Montaner, ellos se guían por sus fines y no por los medios que emplean para alcanzarlos. Sus fines futuros y radiantes les justifican sus medios inhumanos.

Sus baterías se enfocarán en satisfacer las necesidades de 30 millones de colombianos por medio del populismo entre sus antiguas víctimas, comenzando por los 167 municipios de sus circunscripciones electorales, con los dineros provenientes del propio Gobierno, del narcotráfico y de la minería del oro, gran destructora del medio ambiente que dicen proteger.

No podemos ser tan ingenuos para concluir que el PPF no podrá llegar a la presidencia para luego perpetuarse en ella como en Cuba y en Venezuela. El caldo de cultivo para ellos está servido. No me resta sino ahondar un poco en sus prácticas una vez en el gobierno.

Objetivo central: implantarnos su Estado de Bienestar, caracterizado por el cubrimiento oficial de todos los riesgos del ciclo vital y por garantizar la igualdad de oportunidades, desde la cuna hasta la sepultura. Esto les exigirá elevar los subsidios, los impuestos, quebrar o  nacionalizar las empresas privadas y la propiedad privada, recurrir a las emisiones de dinero sin respaldo y al endeudamiento, hasta el punto en que la banca internacional nos elimine del mapa. Y para terminar, encarcelar y eliminar a los opositores. En síntesis: Venezuela.

Publicado en Columnistas Nacionales

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