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Jaime Jaramillo Panesso                                           

Doña Clara Eugenia López Obregón, hija de la encopetada seudoaristocracia bogotana, heredera de una parte de la casta capitalina que subyuga a todas las demás regiones que componen la nación colombiana, ha pertenecido desde siempre a la izquierda desde que estaba chiquita. Sus raíces la llevaron a casarse con uno de los cuadros más calificados del estalinismo criollo, concejal de Bogotá por la U.P., valga decir, por el Partido Comunista de Colombia.

Doña Clara fue luz y timonel del Polo Democrático hasta que, seducida por su compañero de clase social, se hizo a la mar del poder como Ministra del Trabajo y Seguridad Social, cargo que ocupó hasta hace poco. Luego de renunciar para postularse a la Presidencia de la República, rompió amarras con el Polo, donde ya había hecho nido propio un antiguo militante del Moir, el senador Jorge Enrique Robledo, uno de los pocos congresistas zurdos que goza de cabal aprecio.

Doña Clara en retiro dispuso lanzarse a conseguir su candidatura por medio de firmas ciudadanas. Hizo un agasajo en su nombre durante alguno de los días recientes, utilizando un salón del Congreso, a donde las Farc enviaron al humorista Santrich, segundo al mando del sujeto Iván Márquez,  quien la distinguió con un bello poema de su autoría, seña indicativa de que las Farc ven en Doña Clara una antigua camarada, eventualmente su candidata. Y para agradecerle lo que les toca de las resoluciones ministeriales que expidió la Ministra en vísperas de retirarse del cargo en el gabinete santista.

Las resoluciones le cargan a las Cajas de Compensación Familiar la suma de $167.900.000.oo de sus reservas en el Fospec – Fondo de Solidaridad de Fomento del Empleo y Protección al Cesante – para aplicarlos, preferentemente, a los desmovilizados de las Farc-EP.- El sistema  de compensación nació en Medellín hace más de 50 años. Sus fondos provienen de una carga parafiscal que administran con criterios privados los empresarios y los trabajadores, representados en sus sindicatos o en  las centrales CUT y CGT.

Las resoluciones de Doña Clara Eugenia López tienen como base jurídica la ley 1636 del 2013 y la cacareada norma constitucional sobre el derecho a la paz y llevan los números de radicación 1399, que señala la ruta para la empleabilidad con enfoque de género. La resolución 1618 de protección al cesante, pero para el “fomento de la paz”. La resolución 1617 para “empleos verdes” para la paz con emprendimientos rurales en las zonas de desmovilización. La resolución 1616, para el Arte y la Cultura por la paz. La resolución 1400 para programas alternativos de mano de obra durante  12   meses para sustitución de cultivos de uso ilícito y en las zonas veredales transitorias de normalización ZVTN, y señala explícitamente a miembros de las Farc. Este programa se lleva la tajada más grande: 65 mil millones de pesos.

Es de suponer que las 30 Cajas de Compensación Familiar, con un cubrimiento de 20 millones de beneficiarios, aleguen que tales medidas las alejan de su misión, de sus objetivos sociales estatutarios. Que la mano interviniente  de la camarada Clara López, precandidata de las Farc y del Partido Comunista, para invertir fondos que son  exclusivos en su administración por  empresarios y trabajadores, vayan ahora a sustentar la bases de apoyo del partido Farc-EP.

Publicado en Columnistas Nacionales

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