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María Clara Ospina                                           

Mi hermano Mariano Ospina Hernández ha vivido en dos siglos y nada ha dejado de fascinarlo, intrigarlo y ponerlo en acción. Para él, cada día es una nueva página por descubrir y estudiar, una página que enriquecerá el libro de su vida.

Felizmente hoy celebramos sus 90 años. Parecen pocos para un hombre tan vital y tan lleno de proyectos e ideas. Sin lugar a dudas, para Mariano ¡noventa años no son nada!

Nació al comienzo del siglo XX en una Medellín amable y orgullosa, de aire nítido y gentes amorosas, de familias grandes y casas coloniales con patios plenos de flores, fuentes y pájaros; de rosario diario, tiples, guitarras, coplas y poemas al comenzar la noche. Y aquí está hoy, a punto de terminar los primeros veinte años del siglo XXI, tan campante como siempre.

Disciplinadamente se actualiza con las nuevas y cambiantes ciencias, la política del siglo XXI y los avances de las comunicaciones, que domina como cualquier adolescente.

Habitualmente escribe, lee, se mantiene en contacto con pensadores y hacedores de un país que pasa por una época de confusión y tormenta. A diario, nada y camina; se pone su sombrero y, canasto en mano, visita sus orquídeas.

Heredó de nuestra madre, Bertha Hernández, el amor y la admiración por las orquídeas con las que comparte gran parte de su día; estas magníficas flores no solo son sus amigas, como lo fueron de ella, sino también un constante motivo de experimentación y estudio.

Analiza y propone cómo lograr la intercomunicación de los ríos de América Latina, respetando su biodiversidad, para lograr el desarrollo del centro del continente tan importante para el futuro.

De nuestro padre le viene ese inmenso respeto por el campo y la urgente necesidad de proteger a quienes lo trabajan. Algo por lo que laboró como gerente de la Caja Agraria y ahora lo hace desde La Fundación Mariano Ospina Pérez.

El presente y futuro de Colombia son su mayor preocupación. Continuando con la huella de nuestro padre, quien siendo presidente creó en 1949 la primera Reserva Nacional Natural de Colombia, la Serranía de La Macarena, lucha por lograr una política ecológica sensata y aplicable en Colombia.

Son dos sus enfoques prioritarios: el desarrollo del conocimiento de la inmensa biodiversidad del país, sus biomas, ecosistemas y nichos ecológicos, y la inextricable interrelación entre los seres vivos del planeta con los factores físicos del medio ambiente donde se han desarrollado.

Es consciente de que ningún país puede por sí solo mantener las condiciones ideales para defender la integridad biológica de su territorio. Por eso recalca: “se requiere una armónica cooperación de todas las naciones para detener la destrucción alarmante que se viene presentando en nuestro siglo de especies animales y vegetales”. Demanda una gran política nacional que detenga la deforestación, erosión, inundaciones y progresiva contaminación de nuestra tierra.

Desde niño fue un gran estudiante, dicen que nadie logró nunca superarlo en calificaciones. El estudio, la investigación y, más tarde, la docencia han sido su disciplina.

Hoy tiene grandes planes, con la colaboración de su más valiosa aliada, su esposa Helena Baraya; crearon hace un año el blog “La Linterna Azul”, donde se defienden las ideas conservadoras y la democracia.

Querido hermano: adelante y, como nos decía papá parodiando a Córdoba en Ayacucho, “paso de vencedores”. ¡Felicitaciones, Mariano!

El Colombiano, Medellín, 02 de agosto de 2017

Publicado en Columnistas Nacionales

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