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María Clara Ospina                            

Cuando habla Nicolás Maduro uno piensa ¿quién pone ideas en su cabeza? A este hombre, tan denso, obtuso e inculto, no se le pueden ocurrir tantas ideas tan refinadamente malévolas para mantener el control sobre su destrozado país y el pueblo, agobiado y enfurecido.

Es claro que alguien, con mayor capacidad intelectual y preparación que Maduro, lo manipula y controla, con el objeto de mantenerlo en el poder y obtener millonarios beneficios de su nefasta dictadura.

Para muchos son tres los dueños del circo del dictador venezolano: Cilia Flores, Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez. Ellos hablan al oído de Maduro y controlan su discurso, sus actuaciones, su vida misma. Son ellos, sus familias y los poderosos grupos que los rodean, los verdaderos dueños del país.

Quizá, la más cercana a Maduro sea Cilia Flores, su compañera sentimental de muchos años y, finalmente, su esposa desde el 2013, luego de que este ganara la presidencia por una menguada, (quizá falsa) mayoría.

Flores, como los otros dos, formó parte del círculo original que rodeó a Hugo Chávez desde el comienzo de su vertiginosa carrera. Aguerrida abogada, fue la defensora legal de Chávez; posteriormente fue diputada y presidenta de la Asamblea Nacional de Venezuela. Chávez la nombró Procuradora General.

Maduro la llama “la primera combatiente”. Muchos la consideran la más poderosa y, también, la más corrupta. Durante sus años en la Asamblea fue acusada de nepotismo. Afirman que 47 parientes recibieron sueldos de la Asamblea durante su permanencia como diputada. En el 2015 dos de sus sobrinos fueron detenidos por la DEA por tratar de introducir en EE. UU. 800 kilos de cocaína. Otro sobrino, Carlos Erick Malpica Flores, ha sido tesorero nacional, director del Banco de Desarrollo y gerente financiero de PDVSA. Esto da a Flores gran poder sobre las finanzas venezolanas.

Diosdado Cabello, militar, ingeniero y político, fue quien comandó los cuatro tanques que respaldaron el fracasado alzamiento de Hugo Chávez en 1992. Por ello pasó dos años en la cárcel. Fue perdonado, al tiempo con Chávez, por el entonces presidente Rafael Caldera.

Apodado “el Pulpo”, manipula diferentes áreas del gobierno con eficaces y atemorizantes “tentáculos”. Cabello es reconocido por muchos como el jefe del poderoso “Cartel de los Soles”; compuesto por militares que han amasado inmensas fortunas, gracias al tráfico de drogas e influencias. Además, controla las “milicias bolivarianas”, brazo armado del gobierno, independiente de la policía y del gobierno. Moldeadas al estilo de las milicias cubanas y con gran presencia de milicianos cubanos, estas milicias amedrentan a la población y, aun, han matado a opositores al régimen de Maduro.

Delcy Rodríguez, hasta hace poco Canciller de Venezuela, y su ponderosa familia, son otro foco de control y corrupción en Venezuela. Su padre, Jorge Rodríguez, ya difunto, fue uno de los secuestradores de William F. Niehous, ejecutivo de la compañía Owens-Illinois. Su hermano, Jorge Rodríguez Gómez, vicepresidente de Chávez (2007- 2008), es hoy el alcalde de facto de Caracas. Delcy, varias veces ministra, es famosa por su lenguaje soez. Hoy, al igual que Flores y Cabello se prepara para ser diputada de la Asamblea Constituyente que pretende imponer Maduro.

Estos tres personajes, furibundos izquierdistas, violentos en su lenguaje y actitud, controlan a Maduro. ¡Qué tragedia para Venezuela!.

El Colombiano, Medellín, 12 de julio de 2017

Publicado en Columnistas Nacionales

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