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Francisco Santos                                           

Si alguna lección dejan las recientes elecciones de Holanda y de Francia es que cuando un partido o un movimiento político excluye pierde. Y el Centro Democrático (CD), y el país, no se puede dar el lujo de perder las elecciones del 2.018 y no ser la principal fuerza política de Colombia.

En la convención de este fin de semana se vieron muchísimos matices de lo que es y debe ser el partido. Sin perder la verticalidad de las posiciones, el Centro Democrático debe navegar entre las posturas de Fernando Londoño y Angelino Garzón que allí se escucharon. Ese debate, el de abrir el partido y hasta dónde, va a ser fundamental en las posibilidades de éxito electoral en el 2018 y se vio en la convención.

El Presidente Álvaro Uribe mandó señales en la convención. Desde la invitación a Angelino Garzón, quien dio un gran discurso pero que no nos digamos mentiras hay sectores del partido que lo detestan, hasta su posición de recibir o no a personas que votaron por el si. “Ojalá el 80 % de esas personas estuvieran aquí”, respondió.

Lo urgente es desarrollar una plataforma ideológica y de gobierno que incluya a todos los precandidatos y que sea un compromiso mínimo de su gestión si es ganador. Reformas mínimas al acuerdo de paz. Si algún precandidato se quiere jugar con más bien puede y que los electores decidan. Reformas a la salud y a la educación, políticas de lucha contra la corrupción, rebajas de impuestos e incentivos al campo y a la industria son temas básicos donde el Centro Democrático debe tener unos lineamientos comunes que sirven como base de una futura política de gobierno.

Las elecciones del 2.018 no son iguales a las de años o décadas anteriores. Hoy con el populismo del siglo XXI en la puerta a través de la Farc, con el desprestigio de los partidos tradicionales y la crisis económica que deja el gobierno de Santos cualquier cosa puede pasar. Como en Venezuela en el 98. O en Ecuador.

Una convención como la del sábado pasado deja varias lecciones. Somos un partido incluyente que tiene sus tensiones normales entre distintos sectores. Si en el partido liberal conviven Piedad Córdoba y Vivian Morales, ¿porqué no puede pasar lo mismo en el Centro Democrático? Los seguidores del partido son los que deciden cual es la tendencia mayoritaria. Eso si, sin perder el norte ideológico en lo fundamental, seguridad, capitalismo incluyente, cohesión social y dialogo ciudadano. Lo demás irá evolucionando y lo deben decidir las bases del partido.

Una segunda lección es que tenemos candidatos muy preparados para afrontar un debate electoral que además con la llegada de Rafael Nieto crece en cantidad y en calidad. Faltan unas voces, Oscar Iván y Luis Alfredo Ramos, que todos esperamos se incorporen si hay verdadera justicia en este país. Pero  no es casualidad que las bancadas del CD en el Congreso, o en el Concejo de la capital para citar un ejemplo, sean ejemplo en sus corporaciones. Hay que continuar con ese perfil que guste su tendencia o no, hoy se convierte en ejemplo de la nueva política.

Con errores que debemos reconocer, y reconocemos, estamos construyendo un partido para el siglo XXI. Un partido que debe tener vocación de poder y adaptarse a las circunstancias políticas sin perder lo que llamaba Álvaro Gómez, “acuerdos sobre lo fundamental”. Un partido que nunca deje de hablar con sus seguidores, que siempre siga esa vocación de apertura democrática de Álvaro Uribe y no se encierre. Siempre con los pies en la tierra.

Colombia requiere de un dique contra esa avalancha populista que desde las Cortes hoy le imponen al sector productivo de Colombia y que sin el menor reparo de conciencia entrega la separación de poderes. Colombia necesita quien enfrente ese discurso, atractivo pero funesto, de las Farc y de la izquierda de otorgar el pan para hoy pero para distribuir la miseria de mañana.

Por eso el Centro Democrático es fundamental para Colombia. Así que manos a la obra: Colombia por encima de todo y que los egos los guardemos un tantico pues estar al borde del abismo requiere esa generosidad con un país que nos lo ha dado todo.

Los Irreverentes, 08 de mayo de 2017

Publicado en Columnistas Nacionales

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