Facebook

     SiteLock

Última hora
Ese pacto no obliga a nadie - Domingo, 23 Julio 2017 03:25
Samper, el ególatra - Domingo, 23 Julio 2017 03:25
Varias vanidades y “circumlocos” - Domingo, 23 Julio 2017 03:25
AFTOSA III: De sorpresa en sorpresa - Domingo, 23 Julio 2017 03:25

Ariel Peña        

El  tirano  Nicolás Maduro, el pasado 5 de mayo de acuerdo a un video, les pide a unas vacas ayuda para impulsar la Asamblea Constituyente en Venezuela. La curiosa escena sucedió  durante un evento de Expo Venezuela, donde les dijo a los animales: “convoco desde ya a la  constituyente, quiero  que voceros y líderes y productores del campo sean próximos diputados y diputadas de la constituyente, ¿me van  a acompañar?, ¿me van a apoyar en la constituyente?”.

Todo eso puede parecer folclórico, si no fuera por la tragedia que sufre la tierra de Bolívar, que va rumbo a una dictadura sempiterna comunista con la denominada “constituyente popular”, que se convertirá en el punto de no retorno a la democracia.

Al sátrapa venezolano, cuando le habló a las vacas, le debió haber sucedido lo del pasaje bíblico que se encuentra en el libro de Números, capitulo 22, versos 25 al 31, en donde un asno le habló a un adivino de nombre Balaam, quien le pegó por tres veces al no querer llevarlo, pues un ángel le impedía el paso sin que el agresor del jumento se diera cuenta. Por eso las vacas, a quien les pidió ayuda Maduro, debían haberle hecho caer en cuenta de lo nefasto  de su propuesta de constituyente. Dentro del desquiciamiento castrochavista de Maduro, los pajaritos, las mariposas y ahora las vacas hacen parte de la esquizofrenia burocrática marxista que lo único que le interesa es  tener el poder, per saecula saeculorum.

Es indudable que  Venezuela con las medidas que pretende implementar la camarilla que gobierna, entró en el dilema de democracia o dictadura perpetua,  en donde el colonialismo cubano tiene un papel preponderante para evitar la liberación del pueblo patriota; por ello el régimen del país vecino, mediante la constituyente, quiere radicalizar la “revolución” acabando con las elecciones, siguiendo las enseñanzas de un dirigente marxista en la  guerra civil española quien afirmaba: “las elecciones sirven, pero si las ganamos”, y como la pandilla del socialismo del siglo XXI que gobierna sabe que no ganará unas nuevas elecciones, entonces busca proscribirlas mediante lo que se conoce como “representación popular”, que es ni más  ni menos que elegir para la constituyente a personajes que a nombre de organizaciones de fachada de clara orientación chavista, irán a formar parte de la nefasta asamblea que tendrá 500 cupos.

Al igual que los criminales  Bolcheviques en 1917 en Rusia, las propuestas de Maduro buscan consolidar en Venezuela el régimen totalitario; los primeros proclamaban “todo el poder a  los soviets” y en la vecina nación se busca lo mismo para la camarilla, barriendo a la oposición y conduciendo definitivamente al pueblo a la degradación y el envilecimiento, condiciones necesarias de  un régimen de terror del cual difícilmente se liberará la ciudadanía, porque para los parásitos marxistas leninistas su dios es el poder, con el que logran someter a sus instintos mefíticos a los demás.

El poder comunal que proclama la caterva marxista venezolana, no es otra cosa que una arma de represión y miseria, con la que busca que las masas se conviertan en un rebaño que obedezca ciegamente, logrando la enajenación completa de la población; similar a lo que ocurre en Cuba con la dictadura castrista, y para ello la represión sangrienta como la que hemos visto por estos días es el método consuetudinario que han usado las dictaduras comunistas, y  Venezuela continuara desgraciadamente con ese duro viacrucis, si  el pueblo no  expulsa al colonialismo cubano, aplasta  la camarilla chavista y construye una verdadera democracia.

La monserga antiimperialista del socialismo del siglo XXI, no es más que una treta para tramar incautos, porque Latinoamérica no ha sido prioridad para USA desde hace 4 décadas cuando la China irrumpió en la economía de mercado, convirtiéndose en primacía para las transnacionales gringas; igual situación sucede con otras regiones del mundo en donde hay  intereses más importantes para el “imperio” que lo representado en América Latina, sin embargo el país del norte les ha servido de excusa perfecta a los tiranos neomarxistas de la región para ocultar el fracaso del socialismo del siglo XXI; y  Maduro dice que desde el norte le impulsan una supuesta  guerra económica, siendo eso una  ficción comunista para ocultar la realidad.

En Venezuela se quiere aplicar con toda rigurosidad el hegemonismo del que habló el comunista italiano Antonio Gramsci, el cual invitaba a los marxistas a convertirse en una verdadera mafia, que a sangre y fuego debían conquistar o conservar el poder, sin tener en cuenta  la razón, sino que como una pandilla mediante la fuerza bruta tenían que avasallar a los demás y para ello se debía aplicar el principio inescrupuloso de que “el fin justifica los medios”,  sabiendo que para el caso de Venezuela el objetivo final de la camarilla marxista es tener el poder por toda la eternidad, sin importar el costo en vidas humanas y la ruina de esa nación, ya que el marxismo leninismo tiene implantado en sus genes el crimen como principio. Ante semejante drama la solidaridad internacional es menester para la liberación de Venezuela.

Publicado en Columnistas Nacionales

Compartir

Opinión

Nuevos videos

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Ingrese su dirección de correo electrónico:

Nuestras Redes