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Jaime Jaramillo Panesso                              

El 30 de marzo de 1824, establecida la Independencia, James Henderson y su familia llegan a Santafé de Bogotá, con el objetivo de representar oficialmente al Reino Unido o Gran Bretaña. Alquilan una casa y luego, un año después, compran una mansión.

Los Henderson era una familia numerosa y entre los jóvenes se destacaba Fanny. El 16 de noviembre de 1827, la fuerte erupción de los volcanes Puracé y el Huila causaron un terremoto que destruyó la residencia. Un mes antes, el encargado de negocios de la República de México había conmemorado el 17 aniversario de la independencia de su país con un baile donde asistió el cuerpo diplomático, sus familias y las autoridades colombianas.  Allí se encontraba Fanny Henderson.  También el general José María Córdova de 28 años, lleno de laureles republicanos.  Córdova se prendó de la inglesita de trece años. 

Fanny Henderson llegó a Colombia en compañía de su padre, James Henderson, su madre Mary, y sus numerosos hermanos.  Desembarcaron en Santa Marta el 2 de enero de 1824.  James Henderson vino al país como cónsul de la Gran Bretaña en esos primeros años de la República, cuando aún no habían terminado las batallas que expulsarían a los españoles del suelo de América.  En la primera fila de las armas, de la política y de la sociedad estaban los próceres de la independencia como Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, Antonio José de Sucre.

Los Henderson habían pisado tierra colombiana en el puerto de Santa Marta, que era una ruina debido a los ataques de los indios.  Casas desvencijadas, sin ventanas.  Calles polvorientas y con pocos habitantes.  Nadie quería quedarse en aquel lugar inseguro.  Los Henderson tomaron mulas y caballos, protegidos por soldados colombianos, y abandonaron la ciudad rumbo hacia el Magdalena para luego navegar país adentro.  Cinco días demoraron para arribar a Barranquilla.  James Henderson contrató dos grandes bongos para trasladar a su familia y menaje hasta Honda, el puerto más cercano a Santafé de Bogotá. 

Los tiempos de guerra no habían terminado.  Córdova se marchó al sur a continuar la lucha contra los realistas y los criollos e indígenas fieles a la Corona.  También eran épocas de división y conspiraciones contra Bolívar por su determinación de asumir la dictadura.  Poco a poco, por intrigas de Manuela Sáenz, por los infundios de Mosquera y por las actitudes de Bolívar, Córdova se cambió de bando, defendió la Constitución de Ocaña y el Estado de Derecho y regresó a su patria natal, Antioquia.  Se declaró en rebeldía y Bolívar no pudo convencerlo para que abandonara la sedición.  Sus tropas, al mando del general Florencio O´Leary, llegaron hasta El Santuario y lo derrotaron.  Ruperto Hand, irlandés como O´Leary, lo asesina a sablazos, cuando Córdova está herido y vencido sobre una tarima.  Eso ocurrió el 17 de octubre de 1829.  Fanny Henderson nunca volvió a ver a Córdova.  Regresó con su familia a Inglaterra en 1830.  Seis años más tarde se casó con un abogado londinense.  Ella envió a la familia de Córdova en Rionegro, la miniatura pintada por el maestro Espinosa que Córdova le regaló como prenda de amor, antes de partir a sus batallas del sur.  Córdova se conservó, por unos años, para la guerra y la libertad.  Ella se conservó para el matrimonio y nunca más se conoció de su vida.

Publicado en Columnistas Nacionales

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