Facebook

     SiteLock

Última hora
Blindaje chimbo - Lunes, 16 Octubre 2017 05:56
El constituyente primario borrado - Lunes, 16 Octubre 2017 05:54
ELN: regla de tres y ajustes - Lunes, 16 Octubre 2017 05:52
Corte atenta contra soberanía popular - Lunes, 16 Octubre 2017 05:47
Blindaje imposible - Lunes, 16 Octubre 2017 05:46

Hernán González Rodríguez                                          

Este editorial fue publicado el pasado sábado 8 de abril: “Resulta difícil no sentir algún grado de satisfacción emocional y de justicia efectiva, saber que los misiles estadounidenses sí explotaron en un aeropuerto en Siria el jueves pasado.  El presidente, Bashar al-Assad, necesitaba entender que su brutalidad tendría, finalmente, un costo en el caso del uso de las armas químicas con gas sarín, agente nervioso de uso prohibido, con el cual asesinó a numerosos civiles a comienzos de esta semana en una de las peores atrocidades de su guerra civil en Siria”.

“Pero es igualmente inquietante no sentirse preocupado por las innumerables preguntas que planteó la decisión del presidente Trump.  Entre estas: ¿Fue un acto legal? ¿Fue una respuesta impetuosa, no relacionada con una estrategia superior, con el fin de resolver el complejo dilema de Siria, una nación atormentada no solo por su guerra civil, sino también por su lucha contra el estado Islámico? Hasta el momento, no existe evidencia de que el señor Trump haya meditado cuidadosamente las implicaciones de usar fuerzas militares o que se haya imaginado qué acontecería después”.

“El candidato que hizo su campaña con la plataforma de “América Primero”, para evitar problemas en el exterior y que repetidamente aconsejó a su predecesor, Barack Obama, contra su acción militar en Siria, cambió de opinión en las 63 horas que siguieron al ataque con gas sarín. Durante su campaña, había Trump argumentado que su prioridad principal radicaba en combatir el estado Islámico, no en forzar la salida del señor Assad del poder. El propio secretario de estado, Rex Tillerson, y la embajadora ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, habían reforzado la percepción de que el señor Trump estaba totalmente dispuesto a convivir con el señor Assad”.

Trump explicó el cambio diciendo que había estado profundamente conmovido por los niños tratando de respirar que presentó la televisión y que debido a esto “su actitud frente a Siria y Assad había cambiado notablemente”.  Sin embargo, a pesar de este sentimiento sincero, no inspira confianza el espectáculo de un presidente reversando sus ideas sobre la paz y la guerra con base en sus emociones o en lo que sus defensores describen como su “instinto”.

“También cabe preguntarse por qué no estuvo igualmente conmovido por los 400.000 sirios que murieron desde cuando estalló la guerra en 2011, o por los miles de refugiados sirios que ha desterrado él de los Estados Unidos”.

“Finalmente, ¿qué lograron los 59 misiles?  Se estima que, desde el punto de vista militar, fue esta una medida modesta que dañó aviones e infraestructura en el aeropuerto de Al Shayrat”.

“Desde el punto de vista táctico, podría ella, quizá, persuadir al señor Assad y a otros líderes problemáticos como el de Corea del Norte, a entender que el uso de armas de destrucción masiva no pasará sin castigo. Pero Assad todavía posee armas químicas y la guerra civil continúa”. 

Publicado en Columnistas Nacionales

Compartir

Opinión

Nuevos videos

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Ingrese su dirección de correo electrónico:

Nuestras Redes