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Iván Duque Márquez                                   

Es tan grave la situación, que son decenas de clínicas y hospitales las que caminan en la cuerda floja de la bancarrota.

La salud en Colombia enfrenta una situación crítica. Un mercado laboral lleno de informalidad hace que sean muchos más los integrantes del régimen subsidiado de salud que los del contributivo y, por lo tanto, crece la amenaza de la inviabilidad financiera de corto, mediano y largo plazo.  Hoy, hay cerca de 23 millones de personas en el régimen subsidiado que le cuestan anualmente a la nación cerca de $13,4 billones. 

Este panorama se torna oscuro ante la realidad evidente del envejecimiento de la población, de la mano con el crecimiento exponencial de las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, que por supuesto se hacen más aceleradas en los segmentos de menor ingreso. A esto es preciso agregar que Colombia está muy por debajo de la Ocde y de muchos países de la región en el número de camas, médicos y enfermeras por cada mil habitantes, demostrando las vulnerabilidades estructurales del sistema.

Pero la situación no termina ahí. Las EPS deben billones de pesos a los hospitales y muchos terminan en las penurias financieras porque deben asumir compromisos de pagos a médicos, enfermeras y proveedores, mientras los intermediarios continúan acumulando deudas a más de 90 días. Es tan grave la situación, que son decenas de clínicas y hospitales las que caminan en la cuerda floja de la bancarrota. 
Pareciera que los males del sistema terminan ahí, pero faltan más elementos. El propio Ministerio de Hacienda pareciera sumarse a la amarga lista de problemas que debe sortear el Ministerio de Salud. Resulta que en el artículo 184 de la mal llamada Reforma Tributaria Estructural se definió que 0,5 por ciento de lo que se recaude del impuesto a las ventas se destinaría para financiar el aseguramiento en salud, consiguiendo para ese propósito cerca de $1,4 billones. Así mismo, en la misma ley se exigió mediante el artículo 347, que del impuesto al tabaco saldrían cerca de $250 mil millones, sin dejar de lado que en la nueva ley de licores se hizo el compromiso de dotar con cerca de $140 millones al Ministerio. Así las cosas, existe un compromiso de la cartera de Hacienda de entregar más de 1,6 billones al sistema de salud durante el 2017.

A pesar de esta notoria realidad, le están haciendo conejo a la salud. En la propuesta de adición presupuestal que ha sido anunciada, se contempla para el sistema de salud menos de $1 billón, creando un hueco enorme en la sostenibilidad del régimen subsidiado de salud. 

¿Por qué llegó el Gobierno a este punto? Primero, en el presupuesto para el 2017 no se incluyeron los recursos requeridos, argumentando el ‘recorte’. Luego, dijeron que el faltante se solucionaría con la reforma tributaria, lo que tampoco ocurrió, al ser evidente que no se apropiaron fuentes para atender el aumento en el valor de los recobros, que en el 2017 es superior al 25 por ciento frente al 2016. 

Hoy, el sistema de salud está en cuidados intensivos y el Ministerio de Hacienda parece no tenerlo entre sus prioridades. O entendemos, como país, que la sostenibilidad financiera de la salud es urgente, o vendrán mayores males.

Portafolio, Bogotá, 05 de abril de 2017

Publicado en Columnistas Nacionales

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