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Carlos Salas Silva                                                                                  

Las cosas no podían ser peores para el sátrapa. Por más que finja compasión con el pueblo de Mocoa y pretenda engañar de nuevo, como cuando la emergencia invernal de 2010 donde todo quedó en promesas mentirosas y desidia gubernamental, haciéndose pasar por filántropo este misántropo cargado de vanidad y egoísmo, no le sirve de nada, ya nadie le come cuento.

A Santos no le queda ninguna otra oportunidad para redimirse, ya las agotó todas que no fueron pocas por cierto, múltiples oportunidades se le presentaron las que despreció con su bajo comportamiento y Mocoa ¡por Dios! no es una más. Que no confunda la responsabilidad y el deber hacía un pueblo que sufre con su habitual oportunismo. Le llegó el momento de detener la farsa y actuar en consecuencia teniendo muy presente el sentimiento de desprecio que despierta, muy merecido por cierto y que va creciendo con cada nuevo gesto suyo.

El sátrapa podría comenzar preguntándose a que juega manteniéndose en el poder cuando sabe perfectamente que es un presidente ilegitimo. Les hizo el mandado a Castro y a Chávez y ellos ya, por suerte, no están por estas tierras para que les siga rindiendo pleitesía. Ni Lula, ni Kirchner siguen en el poder y Correa y Maduro pronto caerán y con ellos otros…. Muy solo se quedará Juan Manuel Santos sin tener a sus amigos en el poder y muy difícil le será mantener engañado al mundo cuando se destape toda la olla sucia del socialismo bananero del que hace parte.

Colombia es la joya de la corona por la que han hecho y deshecho desde hace décadas los comunistas de por acá siguiendo instrucciones de por allá. Está siendo entregada a unos criminales representados por las FARC. Conquistándola consolidarán ellos, los socialistas del XXI, su poder en la región. Pero las circunstancias han cambiado y les cogió la noche. Por más que aceleren el paso ahora, luego de esas perezosas y muy parsimoniosas negociaciones en La Habana, no alcanzarán su objetivo. Se les caerá el tinglado encima, comenzando con caída de las dictaduras de los países vecinos y su farsa quedará aplastada y sin aire.

Aunque no haya redención posible, la historia le reconocería a Juan Manuel si renunciara inmediatamente, sin dilaciones. ¿No le será suficiente ponerse en el cuero de su amigo y ver lo que le espera? Mayor vergüenza no puede sufrir un ser humano que el ser comparado con el tirano del país vecino. ¿O preferirá pasar a la historia de la mano de Nicolás Maduro como los causantes del genocidio de sus pueblos?

Le urge a Santos, cargando en sus espaldas con un pesado Premio Nobel de Paz, tomar distancia con Maduro, pero para ello tendría que comenzar distanciándose de las FARC. El grupo narcoterrorista y Maduro son una misma cosa, perteneciendo ambos a la mayor empresa criminal del mundo, comparten estrategias e intereses. Mantener el inmenso negocio de las drogas unido al de la minería ilegal requiere de unas alianzas muy fuertes. Si para consolidarlos hacerse a Colombia les es fundamental, para mantenerlo perder a Venezuela y Ecuador significaría el derrumbe de su estructura delictiva.

Si Colombia no soporta un día más con Santos, a Santos no le quedan muchos para tomar la única decisión sensata de su vida, la de renunciar.

Publicado en Columnistas Nacionales

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