Facebook

     SiteLock

Última hora
¡Que pague la iglesia! - Jueves, 27 Abril 2017 04:45
¿Que se lo dijo a Chávez? - Jueves, 27 Abril 2017 04:45
De traición en traición - Jueves, 27 Abril 2017 04:45
Radiografía de un crimen de guerra - Jueves, 27 Abril 2017 04:45

Carlos Salas Silva                                     

Si el ciego hubiese quedado con la vista borrosa no habría sido sino un milagro a medias y no sería mencionado como tal en las Escrituras. En una de sus conferencias, el Pastor Joel Osteen nos recuerda la historia de la curación del ciego al que Jesús, luego de tocar sus ojos, le pregunta: “¿Ves algo?” y este responde: “Veo a los hombres, pero los veo como árboles que andan”. El Señor le da un segundo toque y la vista queda perfecta. Lo que Él empieza lo lleva a termino.

Pensar en esta curiosa sanación en dos tiempos relatada por San Marcos puede ser motivo de esperanza para quienes miramos estupefactos las atrocidades que se están cometiendo en el gobierno ilegítimo de Juan Manuel Santos, sin vislumbrar ninguna salida posible. Osteen dice que es en “el segundo toque cuando Dios abre puertas que usted nunca soñó que se abrirían”. En momentos como el que atravesamos estas palabras son un verdadero bálsamo y debemos tenerlas muy presentes ahora cuando se nos presenta el imperioso deber de salvar el país.

“Dios no nos creó para que alcanzáramos parte de nuestro destino. Lo que empezó en su vida lo llevará a su termino”, dice Osteen al reflexionar sobre el significado del Evangelio de San Marcos en el que se menciona ese particular milagro. Estos pensamientos nos deben reconfortar en este momento crítico de nuestra historia.

Desde esta perspectiva vale la pena hacernos de nuevo la pregunta de qué pasó con el plebiscito que ganamos los que nos oponemos a que se le entregue el país al narcoterrorismo, para que lo conviertan en un remedo de Cuba y Venezuela. La única explicación que encuentro al triunfo del NO fue la de un milagro pero un milagro a medias que no nos trajo sino desesperanzas, al presenciar cómo el gobierno ilegitimo y sus compinches lo pisotearon para continuar su macabro plan. Ante ese milagro imperfecto actuamos pasivamente, como el ciego ya conformado con una vista borrosa antes de que Jesús le pusiera las manos de nuevo sobre los ojos para completar lo que comenzó. Que Dios no hace milagro a medias es la lección de esta historia que restaura la esperanza, la que nos trajo el triunfo del NO, permitiendo que lo veamos como el milagro que se va a completar con un segundo toque que está por venir.

“No estoy tratando de animarlo o de ilusionarlo, aclara Osteen, estoy diciendo que hay un segundo toque acercándose a usted. Cuando este segundo toque surja efecto va a aparecer un nuevo nivel de su destino”. Por eso, y a pesar de las duras circunstancias “no puede usted andar pensando que ha alcanzado su límite. No declare derrota en su vida, no profetice la mediocridad”.

Un cambio se viene a nuestro favor y tenemos que dar gracias por ese segundo toque que está por venir. La situación tan aberrante en la que se encuentra Colombia no va a durar mucho tiempo. Eso que estos bandidos han sembrado en sus suelos no va a afianzarse porque tiene las raíces podridas. La implementación del acuerdo, de por sí ilegitimo, está siendo hecho de una manera burda y grosera que ofende el honor de un país y sus principios democráticos.

Osteen nos invita a levantar la frente cuando dice: “No se desanime cuando ocurran cosas que no entiende, no se rinda. Siempre se dará la mayor oposición cuando se esté más cerca de la victoria. Tiene que tomar una decisión y decir: Quizá esté borroso ahora, quizá esté tomando demasiado tiempo pero sé un secreto: el segundo toque viene y todo va a cambiar a nuestro favor”.

Publicado en Columnistas Nacionales

Compartir

Opinión

Nuevos videos

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Ingrese su dirección de correo electrónico:

Nuestras Redes