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Darío Acevedo Carmona     

Asolado e impotente ante los recientes y sanguinarios ataques de ISIS y AL QAEDA el gobierno de la república de Infrausan accedió a negociar con estas agrupaciones terroristas.

Las condiciones en que tales diálogos de paz se van a realizar han causado enorme asombro en los demás gobiernos occidentales, que, sin poder hacer nada ante la decisión de la gran superpotencia, no encuentran argumentos convincentes para que se evite una inminente caída y entrega de los valores e instituciones más preciadas de la cultura Occidental.

En efecto, y alegando que representan a la cuarta parte de la población del país, los grupos yihadistas han obtenido de entrada y solo a cambio de un temporal cese a los ataques indiscriminados, el reconocimiento de alta parte contratante, algo así como un poder dual o alterno al ya existente.

No han valido los reclamos de fuerzas opositoras que exigen una actitud más digna y menos temerosa en la mesa de conversaciones que será instalada la próxima semana en la sede de las Naciones Unidas en la que la mayoría de los embajadores del mundo musulmán moderado, unos cuantos de países en manos de los yihadistas y otros con gobiernos socialistas bolivarianos, hicieron la mayoría necesaria para poner el organismo encargado de la paz en el mundo como sede de los primeros encuentros.

El gobierno de Infrausan y las dos organizaciones fundamentalistas acordaron, entre otras cuestiones, que cualquier acuerdo que se firme será llevado a la sede de la Cruz Roja Internacional y de la Media Luna Árabe para garantizar su completa ejecución y cumplimiento. Además, que no habrá entrega de armas de parte de las fuerzas terroristas, ni confesiones de culpa, por tanto, tampoco habrá resarcimiento de las víctimas. En cuanto a la verdad histórica, el gobierno Infranusiano reconoce su mayor responsabilidad en el derramamiento de sangre en vista de las políticas de expoliación, explotación, segregación y exclusión aplicadas a los pueblos del tercer y cuarto mundo en nombre de la democracia y la libertad. Los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, así como la Corte Penal Internacional quedarán sin efecto por exigencia de los grupos terroristas que los consideran imposiciones del imperialismo.

Otros compromisos que se anuncian y se dan por casi fijos, a pesar que se han desmentido, figura la autorización a las diversas tendencias islamistas de crear centenares de mezquitas en los países occidentales para facilitar el ejercicio de su credo y en correspondencia con el crecimiento de la población fiel seguidora de esta religión. Las escandalizadas voces de la oposición se han hecho más fuertes al saberse que en los países con gobiernos musulmanes no habrá correspondencia para las diversas religiones cristianas y católicas para fundar iglesias y difundir con libertad el credo cristiano.

Los ideólogos de la negociación en curso argumentan que es preciso realizar un esfuerzo descomunal, tomar medidas extraordinarias y excepcionales, y de ser el caso, hacer cambios profundos a la Constitución, con el fin de evitar más ataques y muertes de manera que los valores de Occidente logren ser acogidos o por lo menos respetados por los grupos terroristas que viéndose libres accederán a ellos. Piensan que Occidente no ha impulsado una política de mayor y más resuelta integración con las comunidades musulmanas.

En esa dirección, agregan, lo más recomendable es dejar sin efecto las normas de la Justicia Internacional sobre castigo para responsables de crímenes de lesa humanidad y de crímenes de guerra en la medida en que es mejor buscar la reconciliación en vez de la venganza intrínseca en tales normas.

Por último, la delegación de la república de Infranusan tiene en mente acceder a otra serie de exigencias de los yihadistas, por ejemplo, la creación de escuelas de adoctrinamiento en el Corán, las llamadas madrazas, la tolerancia con la prédica de tener numerosos hijos pues se considera equivocado atribuir a dicha consigna fines malévolos como el superar la población nativa para llegar al poder usando su propia democracia. Velos y burkas serán reivindicados y obligatorios para todas las mujeres. Se prohibirá la publicación de imágenes obscenas. Se dispondrá de recursos monetarios suficientes para financiar la instalación de todo el entramado institucional, logístico, mediático e instrumental necesario para el desarrollo de esas tareas y políticas que conducirán, dicen, a una nueva era de tolerancia y coexistencia entre las religiones y la cultura. Según se ha dado a entender, con tal de que no sigan matando gente, se justifica hacer estas concesiones.

Para evitar sorpresas desagradables que pongan en peligro la aprobación del gran acuerdo, el presidente infrausiano no lo someterá a consulta popular o ciudadana. Al parecer, han tomado nota de lo sucedido en dos países suramericanos en los que sendas consultas pusieron en peligro el experimento más cercano a lo que ahora se intenta.

Un mundo maravilloso, sin exclusiones, sin injusticias, sin conflictos bélicos, sin segregación, sin explotación, sin minería, sin polución, sin sin sin, donde la tolerancia, la democracia y la libertad serán optativas, advendrá próximamente, según las palabras de los califas y el presidente de la potencia occidental.

CODA: No se les olvide que pasado mañana es el día de los Santos Inocentes, no de los Santos del Palacio de Nariño.

El Espectador, Bogotá, 25 de diciembre de 2016.

Publicado en Columnistas Nacionales

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