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Juan David Escobar Valencia                                  

Dicen que los chinos maldicen deseándote “que vivas en tiempos interesantes”, que son lo opuesto a aquellos en que todo está bajo control. ¡Pues se acabó el control!

El orden establecido que dimos por resuelto y dejamos de cuestionar pensando que estaba tan maduro que no necesitaba rediseño, está herido de muerte y no estamos preparados para afrontarlo y menos aún para aprovecharnos.

Las incertidumbres y la lista de posibles cambios que se avecinan son enormes e interdependientes, por lo que solo menciono algunos.

La llegada de Trump, si resiste todo el período al no poder mandar lo público como manda sus negocios, será un tiempo “interesante” en el que no hará todo lo que dice, pero pondrá en duda lo que se suponía eran mandamientos inmutables. ¿Seguirá la relación con China como hasta ahora? Probablemente no. El pacto con China no quedará incólume. Lo que viene es el desinfle de China, que parecía sin obstáculos. Desde ahora será evidente que su modelo arregló parte del fracaso dejado por Mao, pero sus fallas estructurales lo pondrán en un sitio menos alto de lo que querían y de lo que el resto del mundo le alcahueteó. Europa y EE.UU. ya no serán tan pasivos y pedirán mucho más a cambio.

El crecimiento económico que vimos desde los 80 será historia, vienen tiempos de pobre crecimiento para quien haga lo correcto y de nada o retroceso para quienes no. Léase América Latina. “Europa” será cada vez menos eso y vivirá tiempos turbulentos, en los que el “sálvese quien pueda” reinará y el esfuerzo colectivo escaseará. Alemania, su motor económico, no aguantará hambre pero va a sudar gotas frías. Inglaterra, isla como siempre, ahora soltadas sus amarras del puerto continental coqueteará con otros y con sus amigos del otro lado del Atlántico, sin dejar los negocios con cada uno de los miembros de la Europa desunida.

El Medio Oriente, otrora ombligo de la atención mundial, sin dejar de ser importante ya no será “el factor”. El petróleo sobra y su precio no será lo que fue antes. Arabia Saudita tendrá que aprender cómo se vive cuando el dinero no alcanza. Rusia, subdesarrollada pero peligrosa, seguirá su proceso de empobrecimiento. Peligroso porque los matones sin plata se vuelven más violentos.

La ola de robotización que viene desplazará gente de la manufactura como antes, pero ahora más de los servicios y cambiará la agricultura. Y por estas tierras pensando en minifundios guiados por las Farc. La reindustrialización, en caso de darse, no será parecida a la que conocimos y pocos tendrán acceso a ella. Las instituciones y el Estado, que habían sido los depositarios de la confianza de los individuos no parecen en condiciones de seguir siéndolo, pues no entienden los cambios que vienen y peor aún, no quieren cambiar.

Mientras esto y muchas otras cosas pasan, disfruten la Navidad con sus seres queridos, pues eso nunca cambiará.

El Colombiano, Medellín, 19 de diciembre de 2016

Publicado en Columnistas Nacionales

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