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Eduardo Mackenzie                                       

1.- El presidente Juan Manuel Santos es un hombre del pasado. Él le ha dado la espalda a la modernidad.

2.- Su arreglo de paz con las Farc es un viaje hacia el pasado, hacia una sociedad socialista, utópica y violenta, arcaica e impropia.

3.- Él ni las Farc pueden invocar un solo modelo de sociedad socialista actual, exitosa y libre.

4.- Santos se puso fuera del sistema de derecho y de la órbita de la Constitución colombiana para alcanzar sus objetivos retrógrados. Desconoció lo votado por los electores. Se burló del plebiscito del 2 de octubre de 2016 que rechazó su plan de paz. Su aplicación del fast track para revivir el plan negado por Colombia es una impostura, una aberración jurídica, como lo dicen ya algunos juristas colombianos y españoles.

5.- La Corte Constitucional, al aprobar el atajo del fast track, segó su propia doctrina y renunció a seguir siendo la guardiana de la Constitución.

6.- El fast track fue un artificio, una vía de hecho, no un acto de gobierno respetuoso de la Constitución.

7.- Santos dejó de ser presidente de la República. Se convirtió en una amenaza para la Constitución vigente y para la República de Colombia.

8.- El pretexto de que buscaba la paz con las Farc no justifica las arbitrariedades que cometió contra sus adversarios políticos, ni sus actos de injerencia sobre el poder legislativo, el poder judicial y contra la prensa.

9.- Santos buscó una paz imposible: a condición de que ésta aplicara el programa narco-comunista de las Farc. Trató de imponer una paz como sometimiento a una ideología fracasada, como un freno al desarrollo de la libertad y del pluralismo político.

10.- La paz que buscó Santos es una paz que conduce a un régimen de partido único, de pensamiento único, de economía estatizada, de libertades ficticias.

11.- Aparentemente ganadoras, las Farc salen derrotadas de este proceso: su proyecto se hundirá, pues es una emanación de un mundo que se está derrumbando. La dictadura castrista en Cuba está condenada a corto plazo. Igual suerte correrán la tiranía chavista de Venezuela y los otros regímenes marxistas del continente.

12.- El obamismo/clintonismo, encubridor del chavismo, fue derrotado en la reciente elección presidencial de Estados Unidos. En América Latina la gangrena chavista está en retroceso, sobre todo en Brasil, Perú, Argentina, México, Chile.

13.- En Europa: las tendencias antiliberales están en reflujo: el colapso del gobierno socialista en Francia, la estabilidad de los partidos de centro-derecha en Alemania, España, Italia, Austria, Hungría y Polonia, el fracaso del izquierdismo en Grecia, el Brexit en Gran Bretaña, son algunos ejemplos de un fenómeno mundial que parece durable.

14.- En ese contexto internacional, el proyecto Farc-Santos es inviable. Las Farc son perdedoras radicales. Su enorme potencial de energía destructiva ocultó su carácter de perdedor. Ningún arreglo con la fracción capituladora de la clase dirigente colombiana, ningún golpe de mano, podrá frenar el fracaso histórico de las Farc.

15.- Las Farc salen más aisladas y detestadas que nunca de la aventura capituladora de Santos. Sus éxitos aparentes acrecentaron el odio de los colombianos por la banda narco-terrorista, y no sólo de parte de las víctimas directas de ésta, sino del país en general.

16.- El ensayista alemán Hans Magnus Enzensberger incluyó a las Farc (y al Eln y a las Auc) en su lista de milicias y facciones paramilitares que se definían como “organizaciones de liberación” o “rebeldes” y que no son sino fuerzas terroristas depredadoras.  Esas facciones estiman que la vida no tiene valor, sobre todo las de los otros. Tras el derrumbe de la URSS esos grupos perdieron los apoyos logísticos de la superpotencia y sus sueños de expansión colapsaron. Están ahora reducidos a atender una clientela local.

17.- Las Farc y Santos han perdido el sentido de realidad: no ven la fragilidad y provisionalidad de su proyecto. No ven el fenómeno de resistencia nacional que han engendrado en Colombia.

18.- Las ventajas que Santos otorga duplicará la energía destructora de las Farc. Estas perderán sus últimos escrúpulos, acrecentarán su pulsión de muerte. Su proyecto consiste en organizar el suicidio de una nación. Ello obligará a los oprimidos, a las víctimas, a la población urbana y rural más lúcida, a resistir para sobrevivir a eso, a destruir el aleve poder constituido por la traición de Santos.

19.- Las Farc perderán el nuevo poder social y político que podrían adquirir gracias a la traición de Santos. Como lo perdieron siempre en las regiones donde operaban, donde sólo la violencia y la mentira eran el fundamento de su dominio. Sin cambiar radicalmente de programa, de visión, de pensamiento, las Farc están condenadas a destruir las ventajas que Santos les otorga. Sin nueva construcción ideológica perderán la cita que pretendían tener con el país.

20.- Colombia había conocido sólo una interrupción de su estado de Derecho en el siglo XX, en 1953, por el golpe militar del general Gustavo Rojas Pinilla. Hoy Colombia vive una nueva interrupción de su estado de Derecho, por la acción conjunta de un presidente de la República en ejercicio, y de la mayor narco-guerrilla comunista del continente. Corresponde a los mejores hijos de Colombia restablecer el estado de Derecho y las normas de la democracia representativa al precio que sea.

Publicado en Columnistas Nacionales

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