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Pedro Aja Castaño                                  

El universo es conciencia y nos habla de diversas maneras, reflejando la respuesta a nuestra conducta mediante acontecimientos que llamamos ‘señales’. ¿Cuándo lo hace? Después que nuestra testarudez ha cerrado los ojos y oídos a la sabiduría.  

El afamado psiquiatra Carl Gustav Jung acuñó el concepto de ‘coincidencias significativas’ para indicarnos que una inteligencia o inconsciente universal nos habla mediante ‘señales’.  Durante su vida, Jung vivió constantes sincronicidades tanto personalmente como en la vida de pacientes de psicoanálisis. En un determinado caso, una paciente excesivamente "racional" soñaba constantemente con un escarabajo dorado. Jung no podía avanzar en el psicoanálisis con ella debido a la resistencia de un modo de pensar demasiado cerrado. Sin embargo, un día, tras relatarle la paciente otro sueño, sonó un golpe en la ventana, Jung la abrió y en la habitación entró precisamente un escarabajo verde dorado que se posó sobre la mesa. La mente de la paciente no volvió a oponer resistencia al psicoanálisis. Esta nota pretende señalar ciertas ‘COINCIDENCIAS SIGNIFICATIVAS’ en nuestro escenario político actual que nos dicen ‘cosas’ que no queremos escuchar. Daré algunos ejemplos ilustrativos.

Al conmemorar la muerte de Gabo testimonia Marco Aguines en ‘El otoño de Fidel’ la génesis de lo que sería ‘la biografía no autorizada’ del dictador escrita por su íntimo amigo.  Años antes de publicar la novela le contaba Gabo a Marcos Aguines: “Ya elegí el título de otra novela, pero no me convence la forma. Para nada. Me tiene angustiado. Se llamará El otoño del patriarca y quiero reventar a todos los dictadores de América latina. Hasta me referiré a los 300 pesos que necesitaba Perón para vivir y el absurdo peregrinaje de un cadáver.” La entrevista derivó hacia otras cosas. Con su novela ‘reventó’ a los dictadores que no eran sus amigos y al propio, pues profetizaba su destino.   Años después se vuelven a encontrar y continúa la entrevista así:

-¿Qué opinas, ya con el paso de los años, sobre El otoño del patriarca?

-Prefiero callarme... Es barroca, experimental. Estaba presionado por el éxito de Cien años de soledad. Por eso abandoné el preciosismo enseguida y volví a la fluidez con Crónica de una muerte anunciada.

Lo miré a los ojos.

-Gabo, esta noche asistirás como invitado de honor al agasajo que le hacen a Raúl Alfonsín. Un verdadero demócrata. ¿No tuviste en cuenta a Fidel Castro al escribir El otoño? Amas la democracia, admiras a Alfonsín, pero...

-Fidel es un emblema.

-Pero no de la democracia.

-De la revolución.

Entonces, le recordé una anécdota que cuenta su amigo Plinio Apuleyo Mendoza. Viajaban juntos en un auto destartalado por las tristes rutas de Alemania oriental y Gabo se durmió. De súbito, al saltar en un bache, pegó un grito. "¡Qué pasa!", se sorprendió Plinio. "Tuve una pesadilla", murmuró Gabo mientras se restregaba las órbitas con furia. "¿Qué pesadilla?" "¡Horrible, horrible! -exclamó Gabo-. ¡Que el socialismo no funciona!"

-Sí, tuve esa pesadilla. Pero fue una pesadilla. Amo a Fidel. Y Mercedes lo ama más aún.

Preferí cambiar de tema. Quizás advirtió que lo contemplaba como a un profeta. En El otoño del patriarca no sólo había ridiculizado, llorado, disecado y enterrado a muchos horribles dictadores del pasado y el presente, sino que había profetizado a quien sería el más longevo y trascendental de todos. Lo pintó antes de ver su decadencia, con los ojos privilegiados de quien perfora las nieblas del futuro.

-Me parece que más que Fidel Castro, te subyuga el poder que tiene. El poder es un motor que ningún gran novelista ignora.

Me tendió la mano y luego nos estrechamos en un abrazo. Quiso la biología que muriera antes el autor y lo sobreviviera el personaje, como pasa con los genios. Ahí está, atrofiándose, el ruinoso patriarca que García Márquez describió hace casi medio siglo con un lenguaje que envidiaría Góngora: encerrado entre sus recuerdos poblados de las aventuras que jalonan una revolución tan ingenua como criminal.”

Al confrontar el colega a Gabo con los hechos del dictador, la mentalidad entregada de Gabo se escurre por la literatura. Ama a Fidel y le es fiel. ¿Entienden ahora la violencia intrafamiliar que solamente se explica con el sadomasoquismo? El amor ciego busca justificaciones: es un emblema, dice Gabo. Mi mujer lo ama, ratifica. ¿Y? Esa ceguera le impide aceptar la propia revelación que le hace su espíritu: el socialismo es una pesadilla;  lo comprobó escribiendo “De viaje por los países socialistas”, pero fascinado por su amigo no abrió los ojos. Todos eran mensajes del universo, pero como le hemos dado cabida al azar, no desciframos que cuando azar y significado coinciden, entonces el universo nos quiere decir algo.

Miremos la ‘coincidencia profética’ del final de la novela que Aguines no podía citar en el momento de escribir sobre la muerte de Gabo porque Castro vivía: “las muchedumbres frenéticas que se echaban a las calles cantando los himnos de júbilo de la noticia jubilosa de su muerte y ajeno para siempre jamás a las músicas de liberación y los cohetes de gozo y las campanas de gloria que anunciaron al mundo la buena nueva de que el tiempo incontable de la eternidad había por fin terminado.” Y lo más dramático es que las campanas que no pueden tañer en La Habana se oyen en la alegría de millones de latinoamericanos en el mundo, empezando por Miami.

¿Cuál era el mensaje del universo para Castro?  El amigo que lo ama escribe una novela para que reflexione; no era la intención consciente de Gabo, pues actuaba como un sencillo instrumento sin saberlo. Si Fidel captó, no hizo nada; Gabo sí lo hizo y calló porque queriendo retratar a los otros dictadores TENÍA que estar ciego con su amigo para escribir la novela en total libertad. ¿Qué aprendemos nosotros?

Rememorando los seiscientas y tantas atentados, combinados con la vida del personaje patriarcal,  Fidel Castro le temía  a dos circunstancias inevitables; a lo que  ocurriría  con  su perverso régimen cuando muriera  y a su cadáver. El cadáver lo desaparecieron y ahora vendrá el maquillaje del régimen para los funerales del Gran Burundún Burundá en el recorrido inverosímil hacia sus raíces. ¿Cuál es ese arraigo inconsciente que condicionaría toda su vida? La ilegitimidad, como lo es todo lo que pretendió fingir ante la democracia.

Nació en una finca en Birán, de una madre originalmente cocinera de la casa hacienda. Al ser un hijo ilegítimo entre el patrón y la empleada y habiendo sido reconocido hasta cuando fue adolescente,  pudo hacer  su primera comunión y ser bautizado en edad tardía, pues la iglesia no lo aceptaba por su ilegitimidad, lo cual, al parecer, le quedó gustando, pues su revolución fue ilegítima; por lo que el precio ha sido un menoscabo psicológico de resentimiento social que encubrió con un manto falso de ideología política, desgastada, llevándolo a hacer lo que hizo contra la sociedad cubana que en un principio lo apoyó.

Esa ilegitimidad lo enseñó a odiar para hacerlo dictador. Irá acompañado de sus fieles escuderos a su morada final al tiempo que la prensa mundial hará de narradora de los despropósitos del régimen; del secuestro de la palabra: “Solo yo hablo” le dijo Castro al mundo y lo escucharon porque el auditorio de la ONU está secuestrado; hasta que no pudo seguir hablando porque le hicieron colostomía, un karma simbólico. Es exactamente el mismo personaje de la novela latinoamericana de dictadores.

Se decía antiyanqui, pero amaba al ícono de la cultura anglosajona:  John Lennon y su canción ‘Imagina’ un mundo sin cielo ni religión, nada por lo que matar o morir, donde no hay posesiones, solo hermandad; pero todo ese ‘sueño’ de Lennon era para él y los suyos, como Chávez.  Se creía ‘soñador’ como Lennon; pero este componía y cantaba; Castro mataba y corrompía de verdad como el Patriarca. Pero de todos modos le hizo un parque a Lennon quizá imaginándose el propio, sabiéndose desgastado como Batista hasta cuando en el 2016 llegó a ser irreal, olvidado, políticamente chocho, pero invisible y activo como el demonio. Y siguen las señales o ‘coincidencias significativas’.

El 26 de noviembre es el 60 aniversario del zarpe del yate Granma comprado a los gringos en Méjico; Granma es el modo cariñoso de decir ‘grandmother,’ abuela. Hoy el yate está en el museo de la revolución. Granma, abuelita, es, además, el nombre oficial del periódico del Partido Comunista Cubano. Castro murió el 26 de noviembre. ¿Qué cree usted que nos dice el universo con esas coincidencias significativas?

Ahora bien, cuando las cosas son muy, pero muy importantes, el universo nos habla clarito con videntes, profetas, enviados, el Mesías. En este caso le habló a Cuba a través de San Antonio María Claret, en una época en que las visiones eran respetadas, pero no le pararon bolas. Esta es la breve biografía del santo y la profecía para que, al comparar con lo que ha pasado en la isla, podemos sacar   conclusiones para Colombia. Fuente consultada: Santo Prelado Antonio María Claret y su predicción sobre cuba hace más de 100 años.

“El arzobispo Antonio María Claret, nació en España el 23 de Octubre de 1807, fue una figura muy querida por los pobres y esclavos de la isla, a su muerte se convirtió en una figura de protección espiritual, que la mayoría en la isla invocaba.


“Montado en un burro atravesó más de 35 veces la Sierra Maestra, para evangelizar y ayudar a los pobres y esclavos del lugar. Su diócesis como arzobispado comprendía Camagüey y Oriente. No se mezcló nunca en asuntos políticos pero como español, muchas veces sirvió de mediador entre cubanos y españoles cuando la guerra de independencia. Entre sus obras más destacadas se encuentran, la cooperativa de ahorros y créditos, el instituto de religiosas de María Inmaculada, para ayudar a niños pobres. 

“Viajaba en su burro por la Sierra Maestra acompañado de sus seguidores cuando de repente cayó como desmayado. Todos pensaron que era a causa del gran calor del lugar.  Al tratar de ayudarlo, el prelado comenzó a hablar como en un estado de éxtasis lo que sus ojos veían. Hoy muchos se dan cuenta que esas predicciones que estuvieron sepultadas por años en los archivos de la catedral de Santiago de Cuba, se han ido cumpliendo paso a paso. Dicha versión quedó manuscrita como perteneciente al siglo ante-pasado y dice así textualmente:

“A esta Sierra Maestra vendrá un joven de la ciudad y pasará un corto tiempo cometiendo hechos muy lejanos a los mandamientos de Cristo;  habrá inquietud, desolación y sangre, vestirá uniforme no tradicional, jamás visto en el país; muchos de sus seguidores llevarán rosarios y crucifijos colgados al cuello e imágenes de muchos santos junto a armas y municiones; este joven bajará de las estribaciones de la Sierra Maestra con barbas y muchas veces fumando un puro, será recibido con fervor por el pueblo cubano, al cual lo engañará. Lo dividirá y lo dejará sumido en angustias con mucho dolor y sangre.

“La república será entregada a un hombre que viene de un país muy lejano, que hablará un lenguaje que no es ni castizo ni romano. (Unión Soviética) Con la riqueza de la isla Cuba entregará la soberanía y la independencia por la que hoy se lucha (se refería a la guerra de independencia.) Todos los cubanos serán presos y esclavos de un sistema maléfico.

“Este joven gobernará por casi 4 décadas, cercano a medio siglo, en ese tiempo habrá sangre, mucha sangre, el país quedará devastado; cuando se cumpla ese tiempo, ese joven que ya será viejo, caerá muerto y entonces el cielo cubano se tornará limpio y azul sin esta oscuridad que ahora me rodea.

“Se levantarán columnas de polvo y otra vez la sangre anegará el suelo cubano por unos pocos días; sin embargo como dice el refrán "Después de la tempestad llegará la bonanza", cuando esto ocurra, vendrá un estado de alegría, paz y unión entre cubanos, y la república florecerá como nadie podrá imaginar.

“Habrá un gran movimiento de barcos en las aguas, que de lejos las grandes bahías de Cuba parecerán ciudades enclavadas en el mar. Habrá venganzas y revanchas entre grupos dolidos y otros codiciosos, que por corto tiempo empañarán de lágrimas los ojos.

“Después de estos días tormentosos, lo mejor para Cuba estará por venir. Se erradicarán enfermedades, vendrá el arrepentimiento, se extinguirán falsas religiones, la fe Cristiana entrará en los corazones ateos. Después de toda esta catástrofe que ahora veo, saldrá el arco iris, anunciando la paz y la prosperidad para todos los cubanos. Cuba será la admiración de toda América, incluyendo la del Norte.”

Vemos entonces en este ‘espejo del destino’ antes de que existieran los 11 presidentes a los que sobrevivió Castro que él es la causa original de las desgracias; que el ‘servicio secreto’ que ideó, como operación psicológica, la ‘biografía no autorizada de Castro’, escrita por Gabo en forma de ficción,  bajo las narices mismas  del dictador,  supera al G2 cubano. ¿Para decirnos qué?

Fidel Castro es el espejo universal de la izquierda instalada en un sueño, vociferando, armando artilugios frente a un auditorio al que le cercenó la palabra porque el mundo fue ensordecido por el audífono.  El mundo avanza y ellos hablan, hablan, hablan y no se dan cuenta que el Gran Burundún Burundá ha muerto. No entienden que el universo les dice: Gabo escribió la biografía no autorizada del dictador, este no se dio cuenta y todavía no entienden el testimonio; el dictador murió en el aniversario en que zarpó su revolución; San Antonio María Claret profetizó el auge y caída del castrismo y todavía esperan el milagro que el universo no tiene previsto.  ¿Han oído hablar de las premoniciones históricas?

Publicado en Columnistas Nacionales

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