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Todos, incluyendo a Santrich, desconfían de la JEP Destacado

  • Martes, Sep 26 2017
  • Escrito por 

COLOMBIAN NEWS

25 de septiembre de 2017

1.     Derecha e izquierda, incómodas con la JEP

2.     Colombia. ¿Dónde está el dinero de la coca?

3.     Los mayores asesinos andan por las calles hablando de ética y moral

4.     Jojoy, un falso héroe

5.     El libre desarrollo de la personalidad

6.     Colombia. ¿País abanderado de lo “insólito”?

7.     Nisman: ¿un crimen de Estado?

Derecha e izquierda, incómodas con la JEP

Por Olga Rendón Marulanda

El Colombiano, Medellín

http://www.elcolombiano.com/colombia/paz-y-derechos-humanos/derecha-e-izquierda-incomodas-con-jep-DE7363713

25 de septiembre de 2017

Nadie parece contento con el trabajo realizado hasta ahora por el Comité de Escogencia de la JEP. Las cinco personas integrantes de esta instancia redujeron los listados de 2.500 candidatos inscritos, después de haber recibido las observaciones ciudadanas sobre sus trayectorias éticas y profesionales, a 71 profesionales a quienes convocaron a entrevistas. Entre críticas arrancarán los magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz, pero será en la aplicación de la ley y procesos de verdad y reparación donde deben demostrar su imparcialidad.

Y aunque en principio fue celebrada por la opinión pública la cantidad de mujeres, indígenas y afrocolombianos incluidos en la preselección, las críticas no se hicieron esperar. Desde el Centro Democrático advirtieron que quienes quedaron con opciones eran de la extrema izquierda. “Salió el listado de candidatos de la JEP. Su mérito: ser recomendado de las Farc. Todos a desconocer esa ‘justicia’ corrupta ideológicamente”, invitó, por ejemplo, el senador Alfredo Ramos Maya. Francisco Santos, ex vicepresidente de la República y militante de ese partido, afirmó: “Mirando la lista de los finalistas para conformar la JEP creo que hay un fuerte sesgo de izquierda”.

Incluso, desde que salió el listado inicial de aspirantes, miembros de esa colectividad señalaron que todos los candidatos eran de izquierda y además tenían el visto bueno de las Farc. Entre los candidatos más señalados por este sector se encuentra el exministro de Justicia Yesid Reyes Alvarado, quien acompañó el acuerdo de paz desde el Gobierno de Juan Manuel Santos como Ministro de Justicia (2014-2016). Reyes explicó ante el Comité de Escogencia: “mi participación en los diálogos fue muy puntual, después de eso he venido asesorando al Gobierno en algunas normas, pero todas ellas son redactadas en el Congreso. Aquí, como ha dicho la Corte, no aplica ninguna inhabilidad ni recusación. Aquí no hay ningún beneficio personal hacia mí. Mi única ventaja sería el conocimiento de la norma que ya ha tenido muchísima divulgación”.

Santrich dice que los magistrados son de derecha o son militares

Lo curioso es que desde el nuevo partido político de esa guerrilla desmovilizada, Frente Alternativo Revolucionario del Común -Farc-, se señaló a varios de los preseleccionados como de derecha. “El Comité de Escogencia no hizo su trabajo como debía”, así describió “Jesús Santrich” su inconformidad en una comunicación enviada al Comité de Escogencia y a la Secretaría Ejecutiva de la JEP, conocida por El Colombiano. El exguerrillero manifestó que “las personas preseleccionadas no cuentan con las características necesarias para ejercer la función de Magistrados de Tribunal o de Sala, ni con las establecidas por el Acuerdo Final en el punto 5.1.1.1.5, que eran mandato para el comité”.

El artículo al que hace referencia dice que en los criterios de selección se tendrán en cuenta la idoneidad ética, la imparcialidad, la independencia, el compromiso con los derechos humanos y la justicia, la ausencia de conflictos de interés, y el conocimiento del conflicto armado, del Derecho Internacional Humanitario y de los derechos humanos, y la reconocida trayectoria en alguno de estos campos. De acuerdo con Santrich, para el Tribunal para la Paz hay tres personas relacionadas con las Fuerzas Militares: Camilo Andrés Suárez Aldana, coronel presidente del Tribunal Superior Militar; Fabio Enrique Araque Vargas, juez de la Justicia Penal Militar, y Hernán Galán Castellanos, que fue director jurídico del Fondo de Defensa Técnica y Especializada de los

Miembros de la Fuerza Pública, e implicado en el Cartel de los Jueces.

Para el caso de las Salas de Justicia, continúa el excombatiente, “hay cinco personas con conflicto de intereses y falta de imparcialidad relacionados con las Fuerzas Militares y la Policía Nacional: Alexandra Ladina Pinzón, que fue directora nacional de articulación de Policías Judiciales Especializadas; Carlos Alberto Dulce Pereira, magistrado del Tribunal Superior Militar; Claudia Rocío Saldaña Montoya, ha sido Juez de instrucción penal militar desde 1997 hasta el año pasado; Héctor Cruz Carvajal, quien ocupo importantes cargos en el Ministerio de Defensa; y Sandra Rocío Hernández Cruz, quien fue directora del Fondo de Defensa Técnica y Especializada de los Miembros de la Fuerza Pública”.

Poca presencia de penalistas en el listado

Y desde la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia se criticó también la poca presencia de penalistas en el listado preliminar, ya que en su mayoría los candidatos son del derecho administrativo y disciplinario. Néstor Raúl Correa, secretario ejecutivo de la JEP, dijo en diálogo con El Colombiano que no es necesario que haya muchos penalistas, ya que esta será una “justicia restaurativa”. El Comité de Escogencia aclaró que las personas entrevistadas fueron escogidas con base en el análisis de sus hojas de vida, los soportes que acompañaron las mismas y las observaciones ciudadanas. Así mismo fueron evaluadas según los criterios definidos en el “Instructivo para el Proceso de Selección de Magistrados de la JEP”. El jurista Correa concluyó que cuando desde todos los sectores hay reproches es porque las cosas se están haciendo bien.

Entrevistas ya están publicadas

El Comité de Escogencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) publicó el sábado pasado los videos con las entrevistas a los candidatos preseleccionados para conformar el Tribunal de Paz, las Salas de Justicia y la dirección de la Unidad de Búsqueda de personas dadas por desaparecidas. Cada profesional tuvo 15 minutos para responder las preguntas de los cinco miembros del comité. Cada una de ellas puede ser vista por la ciudadanía en la página web www.comitedeescogencia.com. Mañana podrán conocerse los magistrados elegidos.

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Colombia. ¿Dónde está el dinero de la coca?

Por María Clara Ospina

El Colombiano, Medellín

25 de septiembre de 2017

Las Farc tiene dinero por montones que no ha sido explicado; suficiente hasta para pagar a importantes personalidades nacionales e internacionales para que las promuevan como el movimiento más impoluto del continente. Y todos sabemos quiénes son esos flamantes personajes.

Confirmado, Colombia es hoy el mayor productor de cocaína en el mundo. Dicen que hay cerca de 150 mil hectáreas sembradas, (pueden ser muchas más), de cuya cosecha se producen, aproximadamente, 700 toneladas de cocaína pura.  ¡Eso es mucha droga y mucho dinero producido por semejante tamaño de cosecha! Yo pregunto, ¿dónde están los billones obtenidos de su venta?  Con seguridad no están en manos de los campesinos productores, quienes, aunque sembrando coca ganan más que sembrando café, cacao, aguacate o plátano, finalmente son los que menos ganan en este negocio.

¿Son acaso los poderosos carteles de México, dueños del transporte y la distribución en USA, los que se están beneficiando con esta bonanza cocalera? Quizá, estos jugosos billones se están quedando en manos del Cartel de los Soles, poderosos militares y miembros del gobierno de Maduro, quienes han controlado parte de la distribución de la cocaína colombiana moviéndola hacia narco-naciones africanas que la distribuyen en Europa, Asia y Medio Oriente. Todo gracias a sus alianzas con las Farc, por décadas el cartel más grande de Colombia, y de otros narcos.

Todo lo anterior es cierto. Sin embargo, mucho de ese dinero está en manos colombianas. Hay numerosos carteles no identificados aun, pero que los hay, los hay; entre ellos las Bacrim. Los nuevos narcotraficantes se han sofisticado y astutamente ya no se dejan contar o identificar con facilidad.

Hay plata, y mucha, flotando en el ambiente. ¿De dónde sale, sino de la droga? Dinero de petróleo no hay. Otras exportaciones, como flores u otros productos agrícolas o las manufacturas o la industria de servicios colombiana, no dan para tanto. Las flores y el café ya no son el negocio que solía ser; la agricultura esta apenas arrancando y las manufacturas, entre ellas algunas que fueron bandera en el país como los textiles y productos de cuero, están en la olla por el contrabando y otros problemas. Entonces, ¿de dónde sale tanta plata para tanto carro de lujo, apartamentos con precios semejantes a los de algunas de las capitales más costosas del mundo, restaurantes y boutiques más caros y más llenos que los de Beverly Hills o Nueva York?  

Plata inexplicable hay en Colombia, hasta en los pueblos más pequeños; sobre todo, en esos que quedan en las zonas de producción cocalera o a dónde les gusta vivir a los capos.

Las Farc, lo hemos visto, tiene dinero por montones que no ha sido explicado; suficiente hasta para pagar a importantes personalidades nacionales e internacionales para que las promuevan como el movimiento más impoluto del continente. Y todos sabemos quiénes son esos flamantes personajes. Pero en Colombia estamos acostumbrados a no ver lo más visible. Aquí somos ciegos y sordos hasta que ya es muy tarde, y la porquería, por no decir algo más descriptivo, nos dé en el rostro y ya no podemos negar lo innegable.

Pero el hecho, gústenos o no, veámoslo o no, así lo nieguen todos en el gobierno o en algunos sectores de los medios comprometidos, así le echemos la culpa a los países consumidores, aquí se está sembrando mucha coca, fabricando y distribuyendo mucha pasta de droga y aquí se está lavando mucho dinero.

Ojo, estamos regresando a la economía subterránea de droga de los años 80 y 90.  

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Los mayores asesinos de Colombia andan por las calles hablando de ética y moral

Por Thania Vega de Plazas  *

25 de septiembre de 2017

No se trata de ser pesimistas sino de estar informados sobre estos escándalos de corrupción en la justicia que avergonzarían al más humilde de los colombianos, que encontraría en esta cloaca, las razones de lo que todos conocemos como injusticia. Injusticia que según las investigaciones se producía, porque algunos magistrados no aplicaban derecho en sus sentencias, sino conveniencias políticas y económicas; en otras palabras vendían sus decisiones favorables a quien mejor pagara por ellas.

Debo resaltar que la corrupción en la justicia solo fue posible descubrirla gracias a las investigaciones de los Estados Unidos, que destapó un escándalo comparado solo con el 8.000 de hace 20 años; si no hubiera sido por los norteamericanos, hace rato este asunto, el de mayor gravedad en mucho tiempo, se hubiera quedado en titulares de prensa y opiniones en los medios de comunicación. 

La Corte Suprema de Justicia, alta Corte que define los asuntos en última instancia de la jurisdicción ordinaria, conserva la enorme tarea de impartir derecho según los valores y principios de la sociedad colombiana; pero que según hemos podido evidenciar, se dedicó al manejo del más macabro negocio, que es la venta de decisiones desde los tribunales. Se trata por ahora de nada más y nada menos que de una investigación a dos expresidentes de la Corte Suprema de Justicia, Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte quien está detenido por los delitos de Concierto para delinquir agravado, cohecho, tráfico de influencias y uso abusivo de información privilegiada.

La crisis institucional es general en el país, máxime cuando es permitido que los mayores asesinos de la historia de Colombia anden por las calles hablando de ética y moral; me refiero a los asesinos de las FARC que sin reparo alguno, retan a la sociedad colombiana, proponiendo homenajes a terroristas como alias Mono Jojoy, dado de baja por nuestras Fuerzas Armadas. Desde hace muchos años grupos y ONG´s de izquierda, muchos de ellos afines al terrorismo, han ejecutado lo que hemos llamado una guerra jurídica contra nuestras Fuerzas Armadas, poniendo a cientos de Militares y Policías inocentes en la cárcel, con la anuencia de fiscales y jueces.   

Pero más grave aún, es ver a ciertos personajes de la vida pública hablando de la corrupción, cuando en su contra se adelantan procesos por parte de la Contraloría o cuando las Ministras del gobierno Santos, dicen desde Estados Unidos que no comparecerán ante la Fiscalía porque no quieren y punto. Pero como si todo esto no fuera suficiente, desde hace muchos años se inventaron los falsos testigos y por lo mismo, los montajes judiciales, con los que han mantenido presos a cientos de colombianos honorables e inocentes.

La justicia que debiera ser el faro moral del país, se convirtió en el arma más eficaz de persecución contra los ciudadanos colombianos que clamamos justicia en algunos pocos magistrados que honran su profesión y enaltecen el derecho.  Cuánto dolor hemos padecido en nombre de esta “justicia” que manejaron con intereses particulares para hacer daño a tantos inocentes colombianos.  Éste amargo capítulo de la justicia corrupta, hasta ahora está mostrando una pequeña parte de lo que se viene y la noche que llega.

*  Thania Vega de Plazas  es senadora, miembro del partido Centro Democrático, Bogotá

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Jojoy, un falso héroe

Por Alfonso Monsalve Solórzano

Periódico Debate, Bogotá

http://www.periodicodebate.com/index.php/opinion/columnistas-nacionales/item/16599-jojoy-el-heroe

24 de septiembre de 2017

Si hay algo que pinte de cuerpo entero a la Farc, es que hayan rendido un homenaje a Víctor Julio Suárez Rojas, alias el Mono Jojoy. Para ellos es un héroe, para los colombianos uno de los peores criminales de nuestra historia. De hecho, ese homenaje es una bofetada a los ciudadanos y, especialmente, a sus decenas de miles de víctimas. Y es mayor inversión de valores éticos que jamás se haya intentado en Colombia. Y es con ese tipo de modelo con el que quieren gobernar a Colombia. Y es una infamia, que el gobierno de Santos haya guardado silencio. He aquí, antes de que borren nuestra historia, en uso de la estrategia de la posverdad, un breve prontuario de alias Mono Jojoy.

No está claro su lugar de nacimiento, pero lo que sí está demostrado es que vivió en el municipio de Cabrera, en el Sumapaz, Cundinamarca, y desde muy temprana edad, a los siete años, se vinculó y estuvo al servicio de la autodefensa comunista de Juan de la Cruz Varela y se vinculó a las FARC. Quizá no tuvo oportunidad de acceder a otro tipo de vida, tal vez sí. Pero, en todo caso, se distinguió por su extrema crueldad y su talante sanguinario. Uno puede nacer en un entorno violento y no tener más opciones que sobrevivir en él, pero la sevicia y el gusto por la sangre son una elección personal. Y esa fue la que tomó alias el Mono Jojoy.

Advierto, para comenzar que los hechos mencionados, la más de las veces citados textualmente, pueden consultarse todos en https://es.wikipedia.org/wiki/Mono_Jojoy.

En 1987, ordenó una emboscada contra la fuerza pública colombiana en la vía San Vicente del Caguán–Puerto Rico (Caquetá), fueron asesinados 26 soldados y 44 quedaron heridos Al año siguiente, alias "Mono Jojoy" ordenó la emboscada en la vereda San Juan sobre la vía hacia Cartagena del Chairá; allí fueron asesinados 12 militares y 12 resultaron heridos.

En 1991, ordenó un ataque a la base militar Girasoles en el departamento del Meta; 2 militares mueren y 17 son secuestrados. En 1993, en Cachipay, Cundinamarca, ordenó el secuestro del industrial Carlos Upegui Zapata. En 1994, en la localidad de La Ceiba, Caquetá, ordenó el secuestro de «cualquier diputado, candidato a Cámara de Representantes o candidato a la alcaldía de la población de Puerto Rico»; determinó el secuestro del senador liberal Rodrigo Turbay Cote, en El Paujil, Caquetá; y, planeó y dirigió el asesinato del general Carlos Julio Gil Colorado en Villavicencio.

Es el inventor de las famosas «pescas milagrosas», el cerebro detrás de las tomas a poblaciones del departamento del Cauca y de los primeros secuestros de soldados y policías.

En 1996, ordenó una emboscada a un convoy militar en el municipio de Puerres, departamento de Nariño, varios militares murieron en la acción. En agosto, ordena el ataque a la base de Las Delicias y el secuestro de los 60 soldados; igualmente, es responsable de un asalto a la base militar de La Carpa, localizada entre las inspecciones del Capricho y La Carpa, en el departamento de Guaviare, en el que fueron asesinados 23 militares.

En 1997, las FARC iniciaron la estrategia de "vacío de poder", con el que buscaron aniquilar los sectores políticos legales en sus zonas de influencia. Cientos de concejales, alcaldes y gobernadores renunciaron a su cargo ante amenazas. Los principales lugartenientes del ‘Mono Jojoy’ desplegaron olas de violencia por todo el país, a lo que llamaban "paro armado”

En agosto de 1998, ordenó el ataque simultáneo a la Base Antinarcóticos de Miraflores, Guaviare y a las instalaciones del Batallón Joaquín París; 18 militares murieron. También determinó el ataque a la base militar de La Uribe, Meta, en donde 28 militares resultaron muertos y otros 30 heridos. En noviembre, ordenó el ataque a la capital departamental, Mitú, en el departamento de Vaupés. Sesenta agentes de la Policía Nacional de Colombia y 10 civiles fueron asesinados y otros 30 secuestrados para un eventual "canje, entre otros, el entonces coronel Mendieta".

En 2000, ordenó el asesinato de Diego Turbay Cote en el paraje La Esmeralda, municipio de El Doncello, departamento del Caquetá.

En 2001, determinó los secuestros de Alan Jara, Luis Eladio Pérez y de Orlando Beltrán Cuéllar; y el asalto al Cerro Tokio donde 15 militares resultaron muertos, cuatro heridos y dos desaparecidos. En mayo, ordenó accionar un carrobomba en Bogotá, que produjo por lo menos 35 personas heridas, y también, coordinó el asesinato de 24 indígenas, en Tierra Alta, Córdoba; y en junio, ordenó el secuestro de 14 personas civiles en Cali.

Posteriormente, dispuso el asalto al Fuerte Coreguaje en  Puerto Leguízamo, Putumayo, donde 32 militares fueron asesinados, 19 más quedaron heridos, equipos bélicos fueron saqueados. También dispuso el secuestro de 41 civiles en la ciudad de Valledupar, Cesar;  y de 17 ciudadanos, en el asalto al edificio Miraflores en Neiva. Entre los secuestrados estuvo Gloria Polanco. También, ese año, determinó el asesinato de 20 civiles en La Gabarra, Norte de Santander, y el secuestro y posterior asesinato de la ex-ministra  de Cultura Consuelo Araújo Noguera.

En diciembre de 2001 ordenó la ejecución de 15 civiles que se movilizaban en un bus, en Aquitania, Boyacá; y un atentado con coche bomba en la zona urbana de San Martín, Meta. Allí murió una persona y 16 más resultaron heridas.

En 2002, ordenó a las FARC llevar a cabo el denominado «Plan Rompimiento», con la que se atentó contra la infraestructura energética y vial de Colombia.; además, hizo detonar un artefacto explosivo cerca de la 6.ª estación de Policía en Bogotá, con el resultado de 4 policías y un civil asesinados. Igualmente, mandó rellenar una casa con artefactos explosivos en El Dorado, Meta para hacer llegar hasta allí a miembros de las fuerzas armadas; en la explosión murieron 29 militares y 9 resultan heridos.

Ese año también determinó la explosión de un carrobomba en Florencia, Caquetá. Un militar murió y 12 resultaron heridos. Además, 10 civiles murieron y otros seis quedaron heridos; igualmente, determinó el secuestro del  senador Jorge Gechem Turbay en un avión a pleno vuelo. Tres días después, manda retener a la entonces candidata presidencial Ingrid Betancourt. El jueves siguiente cumpliendo sus directrices, la guerrilla atacó una ambulancia, asesinando a seis civiles e hiriendo a dos, y activó un coche bomba, hiriendo a 67 civiles y a tres policías en Villavicencio. El 11 de abril de 2002, la Columna Móvil Teófilo Forero de las FARC, secuestró a 12 diputados del departamento del Valle del Cauca (11 de ellos, ejecutados posteriormente  a sangre fría); un suboficial muere acuchillado.

El 14 de abril, ordenó un atentado contra el candidato presidencial Álvaro Uribe en Barranquilla. Tres civiles murieron, trece más quedaros heridos, al igual que cuatro policías. Dos días después, dispuso el secuestro de 12 civiles en Fundación, Magdalena. El 2 de mayo del mismo 2002, bajo sus órdenes cometió la Masacre de Bojayá, Chocó; en medio de combates contra paramilitares; 119 civiles fueron asesinados y 44 más resultaron heridos. Meses después, en agosto, las FARC atentaron nuevamente durante la posesión del presidente Álvaro Uribe en Bogotá. 14 personas murieron, 33 resultaron heridas.

En septiembre, mandó secuestrar a 12 civiles, en San Juan Nepomuceno, y luego, a 22 campesinos. Ese año, por órdenes de Jojoy y otros del secretariado, se inició una serie de atentados; el 9 de diciembre colocaron explosivos contra las "Hipertiendas el Bodegón", 69 personas resultaron heridas. El  13 de diciembre atacaron el edificio de las Residencias Tequendama en Bogotá; en la arremetida lanzaron explosivos que dejaron 18 heridos. El 13 de diciembre enviaron una carta-bomba al senador Germán Vargas Lleras; el artefacto estalló e hirió al senador.

En julio de 2004, fue implicado junto con los demás miembros del secretariado de las FARC, en el atentado al Club El Nogal ocurrido el 7 de febrero de 2003. Estos hechos dejaron 36 muertos y más de 200 heridos.

Fue acusado como responsable del secuestro de Íngrid Betancourt, aspirante presidencial para el periodo 2002-2006, y de su fórmula, Clara Rojas; asimismo del asesinato de los Turbay Cote a escasos kilómetros de la zona de distensión, aparentemente por iniciativa propia del Frente 14 de las FARC. Alias Mono Jojoy, impartió la orden de exigir la renuncia a los alcaldes y a centenares de funcionarios de municipios colombianos, en sus palabras «secuestrar o ajusticiar a quien no renuncie a su cargo en cualquier rincón del país».

Junto a alias Manuel Marulanda, fue señalado por la Fiscalía, por el secuestro del niño Emmanuel desde su nacimiento, hijo de la señora Rojas.

No cito más tomas de poblaciones, ni carros bomba, atentados dinamiteros, etc., porque el espacio es limitado y el prontuario de alias el Mono Jojoy, infinito; pero quiero señalar que su carrera delictiva es una radiografía de lo que es la organización en la que militó. No comandaba una guerrilla decente ni era un hombre bueno. En realidad, era un criminal digno de comparecer ante tribunales internacionales de derechos humanos. Debió tener mucho miedo cuando sintió la muerte. Pensó quizá en el último minuto que ojalá lo detuvieran, porque en la cárcel viviría como un capo de la mafia. O mejor, indultado y haciendo política. Porque los criminales son así. Aunque los vistan de “héroes”.

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El libre desarrollo de la personalidad

Por Fernando Londoño Hoyos

Las 2 Orillas, Bogotá

25 de septiembre de 2017

Entre todas las estupideces que ha alcanzado la Corte Constitucional, ninguna como ésta. Llamar “libre desarrollo de la personalidad”  a la destrucción del ser humano, a su esclavitud más abyecta, a la pérdida total del dominio de sus actos, no es un simple disparate.

Cuando empezamos esta marcha hacia el abismo, muchos se arrogaban el derecho a envenenar a los demás. Si los gringos quieren meter cocaína, que la metan. Ellos verán lo que quieran hacer con ellos y sus hijos. La cocaína nos produce mucho dinero, tanto que algún Presidente llegó a hablar del “embeleco” de las exportaciones; todos se referían como un chiste a la “ventanilla siniestra” del Banco de la República,- más activa hoy que nunca-; los cardenales bendecían las obras populares con que los narcos calmaban su conciencia y la prensa se hacía lenguas hablando de las maravillas del fútbol, cuyas velas henchían toneladas de coca.

Los que censurábamos esa barbaridad éramos reos de la incomprensión pública y de las sentencias implacables de los que se llamaron alguna vez los extraditables. Don Guillermo Cano, los Magistrados de la Sala Constitucional de la Corte que asesinó Pablo Escobar, con la ayuda del M 19 y del Vicepresidente coca Naranjo, los magistrados, jueces y periodistas que entregaron su vida por la causa del decoro y del Derecho y de la Libertad, serían unos majaderos para que los barriera la escoba de la Historia.

Estamos pagando el precio de toda esa monstruosidad. Olvidemos la vergüenza mundial de que nos vean como los grandes proveedores de cocaína del mundo; olvidemos la ruina de nuestros bosques y nuestros ríos; olvidemos la catástrofe económica y la catástrofe moral que la exportación de cocaína comporta. Pensemos solo, un minuto, en las ollas del narcotráfico.

Decir que somos grandes consumidores de coca y de bazuco es decir muy poco. Porque los más doloroso de esta historia es la ruina de una generación, la que se está perdiendo ante nuestros ojos. La drogadicción de nuestros jóvenes tiene dimensiones colosales en su extensión y demoledoras en sus efectos. Pero sobre todo, estamos dejando perder a  los jóvenes más pobres.

Los muchachitos que tiramos a la calle pasado el mediodía, porque no hay aulas donde albergarlos, ni campos de deportes para formarlos, ni maestros para educarlos, no tienen más horizonte que la pandilla y la olla. Y los que mejor lo saben son los vendedores de cocaína, que caen como buitres sobre esas criaturas abandonadas. Ahí está el negocio, señores.

Los que deciden la suerte de Colombia son los jíbaros y los productores de cocaína. En la época de lo que llaman los sicólogos el vaciado de la personalidad, cuando el niño empieza a ser hombre y la niña atisba el comienzo de sus impulsos de mujer, los orientadores de nuestros jóvenes son esos salvajes. Y entre otras buenas razones es por eso que hay ollas en todos los pueblos de Colombia y en todas sobra la clientela.

Un niño dominado por la droga hace lo que tenga que hacer para un nuevo pase o una chupada adicional. Cuando tiene que robar, roba; cuando tiene que hacer mandados, los hace; cuando tiene que atracar atraca y mata cuando tiene que matar; y por supuesto, cuando tiene que prostituirse, se prostituye. Esas niñas colegialas que aparecieron en el Bronx, llevando su uniforme por insignia, se entregaban a treinta habitantes de la calle por día a cambio de cocaína o peor, de bazuco. Ese cuadro no nos conmovió, ni le importó al Gobierno. ¡Qué le iba a importar!

Santos hizo lo de siempre. Una payasada. Se fue para una casa olla y montado en una retroexcavadora posó para una foto haciendo alarde de que la echaba al piso. Y así haría con todas las demás, agregó muy tieso y muy majo. Desde aquel día, cuántas ollas nuevas en cuántos lugares de Colombia. Nos comió la droga. Parecía muy bacán, como ahora se dice, envenenar los hijos de gente que no conocíamos. Son culpables, por consumidores, como este desvergonzado Santos dijo en la ONU. Podemos dormir tranquilos. Entre culpables nos tapamos con la misma cobija.

Pues ahora, ante el drama de nuestra drogadicción, nadie dice nada. Los médicos callan sobre los efectos de la cocaína en la salud de sus pacientes. Los educadores esconden la cifra de las deserciones escolares que a la droga se deben. La policía calla sobre la delincuencia juvenil. Los hospitales no mientan los embarazos de adolescentes drogadictas. Los jueces no encuentran qué decir.

El Presidente, entretanto, levanta monumentos a los bárbaros que promovieron y siguen aprovechándose de semejante desastre. Y la Corte Constitucional sigue muy oronda después de haber promovido el Libre Desarrollo de la Personalidad, y la dosis mínima, variable y acomodaticia, su hermana gemela.

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Colombia. ¿País abanderado de lo “insólito”?

Por Lilia Guerrero

La Otra Opinión, Bogotá

24 de septiembre de 2017

Pensándolo bien, aquí no hay lugar a dudas: en Colombia lo insólito es lo corriente.  Y todos tan campantes. Veamos hechos recientes: el señor Santos en un arrebato de generosidad y ansioso como de costumbre por aparecer en las páginas y pantallas internacionales, hace todo lo humanamente posible para que se sepa, sí, que se sepa, que pudo hablar personalmente con el presidente de Méjico para ofrecerle nuestro apoyo moral y ayuda material para el rescate de las víctimas del sismo. Algo realmente loable. A renglón seguido, pero con mucha más discreción, habló de ofrecerle a la Habana, Cuba nuestra generosidad por los estragos de un huracán: igualmente loable.

Pero, sí, pero, aquí viene lo insólito: los mismos medios capitalinos que tanto alaban su desinterés, han presentado, recientemente con mayor frecuencia, las condiciones en que algunos niños del campo colombiano van a sus miserables escuelitas a estudiar: recorren dos o tres horas, atravesando caminos peligrosos, a pie, algunos de ellos descalzos, para llegar a la meta anhelada de su escolarización. En ocasiones deben atravesar, sí, atravesar ríos a pie pues no hay siquiera un puente que los proteja. Y aquí viene lo insólito: al parecer el Gobierno nunca los ha visto pues no se ha sabido de una sola oportunidad en que haya salido algún funcionario a ofrecer “la ayuda moral y material” que nos obliga con esos niños abandonados a su suerte.

Otro caso que merece mencionarse en el área de lo insólito en el caso de Colombia, o mejor todavía, de Bogotá: la mayoría de los medios que se encargan de divulgar los aconteceres tanto nacionales como extranjeros y que no escatiman alabanzas a los resultados de nuestro “Proceso de Paz”, donde el presidente lo pregona a todos los vientos, particularmente desde la ONU, en Colombia siguen matando soldados, policías, destruyen la riqueza, etc., etc. y amenazan a quienes no se inclinen ante los nuevos actores en la política nacional, por parte tanto de quienes estuvieron, como de los que están en el proceso.   De todas formas, hay que hacer una excepción en el caso de los medios capitalinos: hay un excelente noticiero, independiente, con muy buenos presentadores y comentaristas, Red Más Noticias. Pero por supuesto ahí no falta el “pero”: cuentan con un afiebrado dizque “analista” que obliga a cambiar de canal en cuando aparece. Se dedica a exponer extensas peroratas y qué miedo si no le gusta algún personaje de la vida nacional: recientemente se refirió a Andrés Felipe Arias como al criminal, “prófugo de la justicia colombiana”.

Por favor, medio país sabe, por supuesto el que lee, que Arias, un hombre excepcionalmente brillante aunque para entonces aún inexperto en el análisis de cómo se mueve la política, es un perseguido político por haberse atrevido a intentar competir con la élite bogotana en sus aspiraciones a la primera magistratura. Todo el país sabe que la asignación de los fondos de “Agro Ingreso Seguro” la manejó una entidad argentina que durante años desempeñó esa tarea, que quienes hicieron la trampa devolvieron la plata y aceptaron su culpabilidad. Pero que desde aquí se ha hecho todo lo posible para arruinarle la vida por completo al hombre que hizo el intento por sacar al campo de su atraso milenario, de intentar mecanizarlo para darle viabilidad a una de las mejores opciones que tiene el país para su desarrollo.

Y doy un último ejemplo. Bogotá “sufrió” tres gobiernos antes del regreso de Peñalosa, todos igualmente funestos en una u otra forma.  La ciudad se desmoronó, no se arregló una calle, los tres hicieron de las suyas por ver quién de ellos sería capaz de destruirla en una u otra forma y de la manera más rápida. El último de ellos, un personaje a quien jamás se le ha oído un argumento político de valor, no sólo hizo todo lo humanamente posible por acabar con el poco adelanto de la ciudad, sino que luego de salir se ha dedicado, desde la oscuridad pues nunca se le ve exponiendo tesis de valía (claro que tampoco las tiene) sino que día a día intriga para ver la forma de ver la ciudad sumida en el caos con el cuento de que Peñalosa no sirve (probablemente cree que él si fue lo mejor que le pasó a Bogotá), que hay que sacarlo. ¡Vaya atrevimiento! Y he aquí que él, Petro, encabeza la lista de los presidenciables, junto con una señora que grita, calumnia e insulta a diestra y siniestra. Por favor. ¿Qué país es éste?  ¿Hay un grado mayor de insensatez? ¿Será que algún día logramos la meta de ser un país sensato? ¿Razonable? Bueno, mientras perduren las ambiciones de la élite bogotana la centralización lo hará muy difícil pues a su sombra florece una corrupción como nunca antes se vio en el país, sí la hubo, pero, ¿de estas proporciones?  ¡Qué cansancio!

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Nisman: ¿un crimen de Estado?

Por Joaquín Morales Solá

La Nación, Buenos Aires

http://www.lanacion.com.ar//2065896-nisman-un-crimen-de-estado?/

24 de septiembre de 2017

¿Fue la muerte de Alberto Nisman un crimen de Estado? Se usan palabras menos directas para decir lo mismo, pero lo cierto es que la Justicia busca responder esa pregunta tan crucial como dramática.

Hubo un enorme grado de chapucería de parte de los supuestos expertos policiales en los momentos posteriores al descubrimiento del cadáver. Fue llamativa la ceguera de los especialistas forenses que actuaron después. Y hubo una obstinada faena para esconder o borrar pistas. Al cabo de todo, la única conclusión posible es que existió una red de complicidades para construir un crimen perfecto. Nadie incrimina personalmente a Cristina Kirchner (aunque ella reacciona como si fuera culpable), pero la participación de uno o más organismos del Estado en un asesinato lo convierte a éste en un crimen de Estado.

A casi tres años de la muerte violenta del fiscal más importante del país, la Argentina impotente, la que nunca lleva luz a sus arcanos, se notificó formalmente de que Nisman fue asesinado en una hora incierta de un fin de semana de enero de 2015. La saga de novedades no ha concluido. En las próximas semanas se conocerán los resultados de un frenético entrecruzamiento de llamadas telefónicas entre los principales exponentes del espionaje de entonces. Esas llamadas se sucedieron entre las 9 de la mañana de ese domingo de 2015, cuando no se conocía la muerte del fiscal, y las 23 del mismo día, justo en el momento en que su madre, Sara Garfunkel, descubrió el cadáver de su hijo.

Hablaba la jerarquía de los servicios de inteligencia: Jaime Stiuso, el hombre fuerte de la ex SIDE durante gran parte del kirchnerismo; Fernando Pocino, que lo relevó luego en esa función cuando se convirtió en leal de César Milani, comandante del Ejército y virtual jefe de un grupo paralelo de espías que respondía directamente a la entonces presidenta; el propio Milani, y Alberto Massino, un jerarca de la ex SIDE. Algunos de ellos hablaron por teléfono desde la zona donde murió Nisman. Estaban en el barrio. La conversación grabada de uno de los espías muestra una sola preocupación: que su esposa no se entere de que él andaba cerca de donde vivía el fiscal.

De todos modos, fuentes judiciales señalaron que los resultados de esos entrecruzamientos y el contenido de las conversaciones serán "impactantes". En ese grupo de espías hay amigos y enemigos de Nisman. Stiuso y Massino trabajaron con él en sus investigaciones sobre el atentado a la AMIA. Milani y Pocino eran enemigos del fiscal, sobre todo después de la grave denuncia de Nisman contra la entonces presidenta. Pero nadie sabe qué funciones cumplía cada uno de ellos en el instante en que Nisman chocó con el fin de su existencia. De hecho, Stiuso, que tenía buena relación con él, no atendió insistentes llamadas telefónicas de Nisman en las horas finales de éste.

El aspecto más significativo del peritaje que especialistas de la Gendarmería presentaron al fiscal Eduardo Taiano es que no analizaron nada nuevo; son los mismos elementos que había cuando encontraron el cuerpo. El cadáver no fue exhumado. Sólo se hicieron nuevos análisis de pequeñas partes de las vísceras que habían sido preservadas. Es donde encontraron rastros importantes de ketamina, una poderosa droga hipnótica de uso veterinario, que no se había hallado antes. Según los especialistas, nadie con esa carga de ketamina en el cuerpo está en condiciones de suicidarse (o de suicidarse como se aseguró que lo hizo).

 

Los golpes en el cuerpo ya habían aparecido en la primera autopsia, aunque se los atribuyó a la caída tras el disparo. El nuevo peritaje indica que fueron golpes precisos en lugares del cuerpo (nariz, hígado y rodillas) que desarticulan a una persona y que fueron hechos por profesionales. Nisman no murió en el acto. Probablemente murió desangrado, aunque es casi seguro que estuvo inconsciente desde que recibió el disparo en la cabeza. Los especialistas de la Gendarmería recrearon el baño de Nisman y hasta las toallas y la remera que llevaba el fiscal.

En rigor, tampoco hay una disidencia muy grande entre el dictamen de la Gendarmería y la primera autopsia. Ésta, hecha por el Cuerpo Médico Forense, concluyó que no estaba en condiciones de afirmar si el fiscal se había suicidado o lo habían matado. Los peritajes no son contradictorios, sino complementarios. La única diferencia es que el informe de la Gendarmería es concluyente y que este peritaje contó con la participación de los peritos de todas las partes. Incluso los peritos del informático Diego Lagomarsino, que es el que más trabas puso al peritaje de la Gendarmería, debieron firmar lo irrefutable: que había ketamina en el cuerpo, por ejemplo. La primera autopsia fue hecha sólo por los peritos oficiales. La justicia ordinaria le negó un pedido a la madre de las hijas de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, para que se esperara la designación de peritos de parte. El informe de la Gendarmería está separado por segmentos; cada tramo tiene las firmas de todos los peritos. Los de Lagomarsino sólo disintieron de las conclusiones.

Lagomarsino rechazó que la muerte de Nisman fuera un caso federal, como correspondía a la muerte violenta de un fiscal federal. Después de muchos trámites judiciales, terminó siendo un caso federal. Lagomarsino también presentó apelaciones que extendieron los peritajes de la Gendarmería, que duraron nueve meses. El informe conocido en estos días debió haber estado terminado en junio pasado, pero la defensa de Lagomarsino lo fue dilatando. El fiscal Taiano, uno de los funcionarios judiciales con más prestigio, examinará el informe durante este fin de semana. Es probable que tome medidas de inmediato y nadie descarta que pida la detención de varias personas.

Las distracciones del peritaje inicial; la actuación chambona de los policías que llegaron al departamento de Nisman después de su muerte; la llamativa ausencia de su custodia, y el frenesí de llamadas entre espías en las horas siguientes a la muerte del fiscal describen un operativo perfectamente armado, muy distinto de la decisión personal de poner fin a una vida. No es verdad que no se encontraran huellas digitales en el departamento de Nisman. Es peor: nunca se buscaron. Ya es tarde para remediarlo. El fiscal vivía rodeado por 12 custodios que lo seguían a sol y a sombra, pero ninguno se preocupó cuando perdió contacto con él durante un día entero. O durante 12 horas, si se tiene en cuenta que Nisman había quedado en verse con ellos a las 11 del domingo 18 de enero. Su madre y un cerrajero lo encontraron muerto a las 23 de ese día. Es imposible que tantos expertos se hayan equivocado tanto. Las cámaras de seguridad del edificio no funcionaban. No se sabe, por lo tanto, quiénes entraron y salieron de la vivienda. El edificio en el que vivía Nisman y las calles cercanas se parecieron en esa noche de muerte a una zona liberada. Nadie ni nada estaba donde debía estar.

Cristina Kirchner dijo en una de sus desopilantes conversaciones telefónicas con Oscar Parrilli que la denuncia de Nisman es la causa más grave que tiene. La muerte del fiscal está en manos del juez Julián Ercolini, pero la denuncia de Nisman está en poder del juez Claudio Bonadio, el más odiado por Cristina. El fiscal Gerardo Pollicita acaba de pedirle a Bonadio la indagatoria (antesala del procesamiento) de Cristina por la denuncia de Nisman, que la acusó de encubrir a funcionarios de Irán que fueron autores intelectuales y financieros del atentado a la AMIA. En la denuncia de Nisman hay innumerables escuchas telefónicas en las que aparecen personajes marginales y bufonescos de la política local cumpliendo un papel protagónico en el acuerdo con Irán.

¿Incluirá Bonadio el peritaje de la Gendarmería en el expediente sobre el memorándum con Irán? No lo puede hacer. El peritaje asegura que Nisman fue asesinado, pero no dice (no está en condiciones de decirlo) quiénes fueron sus autores. Sin embargo, los funcionarios judiciales son seres humanos, no máquinas que aplican fríamente las leyes. ¿Quién pudo haber matado a ese fiscal justo un día antes de que expusiera ante el Congreso las pruebas de la denuncia política más grave que se hizo contra Cristina Kirchner? ¿Quién, justo cuatro días después de que la denunció judicial y mediáticamente por encubrimiento de los autores del más grande atentado terrorista que sufrió el país? ¿Una novia despechada, acaso? ¿Un acreedor? Imposible.

El fiscal murió por la denuncia que había hecho, sean quienes hayan sido los autores del crimen. ¿Locales? ¿Foráneos? Hubo complicidad local. Eso es lo que pudo establecerse hasta ahora. Nisman había determinado, y ésa fue su denuncia, que el gobierno de Cristina Kirchner estaba protegiendo a los autores de una criminal agresión extranjera en territorio nacional que costó la vida de 85 argentinos. Esa denuncia fue lo último que hizo antes de morir abandonado por el Estado o a manos de algún sector del Estado.

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Publicado en Politica

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