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“¡Colombianos, despierten... de la anestesia colectiva!” Destacado

  • Martes, Sep 05 2017
  • Escrito por 

COLOMBIAN NEWS

4 de septiembre de 2017

1.     La ofensiva antirreligiosa de las Farc 

2.     El partido de las Farc, los mismos perros…

3.     Las Farc se burlan de las víctimas

4.     El secuestro de Borge: Actualidad y verdad

5.     Santos ¿dueño de la visita del papa?

6.     “¡Colombianos, despierten... de la anestesia colectiva!”

7.     El gobierno de Santos y la guerrilla del Eln acuerdan cese bilateral del fuego

La ofensiva antirreligiosa de las Farc 

Por Eduardo Mackenzie

https://twitter.com/eduardomackenz1/status/904808993599746049

4 de septiembre de 2017

Tuvieron que ir hasta México para traer un obispo un poco especial que aceptara prestarse a la nueva farsa, dirigida por las Farc, contra la Iglesia Católica.

Después de que las Farc proyectaran su símbolo de guerra, el de la rosa y la estrella roja, sobre la catedral primada de Bogotá, después de hacerlo sobre el Capitolio nacional, sede del poder legislativo, en la noche del pasado 1 de septiembre, el movimiento narco-subversivo montó un mitin callejero en la capital del país al que trató de darle visos de “acto litúrgico” con el objetivo de mostrar a la Iglesia Católica de Colombia como autora de fechorías y crímenes horribles “contra los más pobres” y, en consecuencia, como impulsora “del conflicto”. 

Horas antes de la visita del Papa a Colombia, ese acto público, ingeniado por el jesuita Javier Giraldo, tuvo el carácter de un tribunal revolucionario, como el que los maoístas montaban en China durante la llamada “revolución cultural”: fue diseñado para crear un ambiente de confusión y miedo en la opinión pública para que acepte dentro de poco, como algo perfectamente natural, los nuevos golpes que las Farc preparan contra la Iglesia en vista de que los católicos, y otras confesiones religiosas,  están mostrándose cada vez más activos en la defensa del sistema democrático del país, que el gobierno de Santos y las Farc intentan destruir con el falso “proceso de paz”.

El obispo que presidió semejante aquelarre, donde los promotores dijeron que la iglesia católica colombiana había “traicionado a Jesús”  y “contribuido a la exacerbación de la violencia”, se llama José Raúl Vera, obispo de una ciudad menor mexicana. El hombre es conocido allá por su temperamento exaltado y populista, menos interesado por la religión que por la fiesta, el baile, incluso dentro de su iglesia y, sobre todo, por la propaganda marxista. En México, el obispo Vera tiene un pesado historial de acción política al lado de la guerrilla de Chiapas y como uno de los últimos emisarios de la trasnochada “teología de la liberación”.

El periodista Emiliano Ruiz Parra, en la revista Gatopardo, cuenta que Raúl Vera López, obispo de Saltillo, “canta mambos, celebra misa con prostitutas, denuncia santos falsos, acoge a la comunidad homosexual y piensa que la salvación en el Cielo no es posible sin la liberación en la Tierra”. El obispo, aunque hizo estudios de teología en Bolonia en su juventud, predica sin sonrojarse que el comunismo es “compartir la riqueza”, que Marx es (sic) muy “acertado en lo económico” y que el “imperialismo estadounidense oprime y empobrece a sus vecinos”.

Según la agencia católica Aciprensa, el obispo Vera es pro-abortista y se burla tanto de la Biblia, al equipararla con el texto de leyendas mayas Popol Vuh, como de la enseñanza del Catecismo católico sobre la homosexualidad. Estima que Jesús era “un líder que enfrentó al poder político y económico de su tiempo”. Su desfachatez va más lejos. Como cree que tiene la verdad revelada, acusa a las conferencias episcopales de Puebla en 1979 y de Aparecida en 2007 de haber “revisado el Evangelio”, y agrega que el actual Papa, cuando sólo era el cardenal Jorge Mario Bergoglio, fue uno de los autores de esas “alteraciones”.

Este curioso personaje fue el que durante el acto en Bogotá, en el atrio de la iglesia del Voto Nacional, ante cabecillas del Partido Comunista y otros activistas, pidió “perdón por los crímenes” que la Iglesia de Colombia habría cometido, según él, en calidad de “cómplice de conductas sistemáticas de los poderes que nos rigen”.

Sin contar con el respaldo de las autoridades eclesiásticas colombianas, Vera leyó un texto que, en un aparte, dice: “Queremos pedir perdón, primero que todo a Dios, cuyo nombre y mensaje hemos deshonrado y manchado; luego a todas las víctimas de esa violencia, así sea en muchos casos sólo a su memoria puesto que ya fueron eliminadas”.  Vera reiteró que pedía perdón “al país que aún sufre las secuelas o prolongaciones de esa violencia, sobre todo en sus capas sociales más excluidas, oprimidas y victimizadas”.

Desde luego, según Vera, la “violencia” en Colombia fue desatada por la Iglesia católica, por la “burguesía”, el Estado y los militares. Sobre la iniciativa de la guerrilla comunista al lanzar su agresión de seis décadas contra Colombia, ésta no fue nombrada ni una sola vez en el mitin.

Un diario escribió que otro religioso, Alberto Franco, aseguró que ese papel era una carta que había sido firmada “por más de mil personas” que decidieron “reconocer que miembros de la Iglesia han tenido responsabilidad en crímenes que vienen del pasado por pensamientos, palabras y obras".

Para armar su diatriba, los autores del libelo tuvieron que remontar hasta las guerras civiles del siglo XIX, donde descubrieron que la gran atrocidad de la Iglesia había sido “excomulgar comunistas”. Respecto de la época actual aducen que hubo  “la participación de sacerdotes con paramilitares”.

Las descripciones de la prensa muestran que todo eso fue montado para que la ciudadanía acepte como algo lógico y justo el traslado de los sacerdotes y obispos que combaten tales embustes ante los jueces de la Jep (justicia de las Farc).

Gloria Gaitán, gran amiga del ex dictador Hugo Chávez a pesar de ser la hija de Jorge Eliécer Gaitán, asesinado el 9 de abril de 1948 por pistoleros comunistas, habló de un supuesto “genocidio al movimiento gaitanista” y acusó a la Iglesia católica de haber participado en eso. No menos delirante, Carlos Medina Gallego, historiador oficioso del PCC, eructó que “desde los púlpitos se utilizó la palabra para atizar la violencia entre liberales y conservadores” y que “hay muchos sacerdotes que han participado desde el lado de grandes gamonales en la persecución de los pobres”.

Inútil preguntarse si en ese acto pendenciero hubo críticas a la acción de los curas que colgaron los hábitos y tomaron las armas para matar y secuestrar colombianos, como Camilo Torres Restrepo, Domingo Laín y el brutal cura Pérez, quien llegara a ser jefe máximo del Eln. Tampoco dijeron una palabra sobre los asesinatos, torturas y amenazas cometidos por las Farc y el Eln contra cientos de sacerdotes y prelados de la iglesia, entre ellos monseñor Isaías Duarte Cancino, arzobispo de Cali, asesinado el 16 de marzo de 2002 por orden de alias Mono Jojoy y alias Catatumbo, hoy flamante “negociador de paz”. Tampoco nadie evocó el caso de monseñor Jesús Emilio Jaramillo, torturado y asesinado el 2 de octubre de 1989 por el frente Domingo Laín, del Eln, en Arauca. El Vaticano ha dicho que monseñor Jaramillo podría ser beatificado durante la visita del Papa Francisco a Colombia. Nadie recordó ese horrendo episodio ni el hecho de que las Farc y el Eln, en todos los lugares donde ellos azotan a la población con su barbarie, prohíben la labor pastoral de religiosos católicos y protestantes, salvo de aquellos que se someten a sus dictados heréticos. 

De esa dolorosa realidad el estrafalario obispo José Raúl Vera no quiere saber nada. Como tampoco quiere saber la activista indigenista Marce Mejía, quien acusó a la Iglesia, según El Espectador,  de  haber “utilizado el evangelio, desde hace siglos”, para “desaparecer las tradiciones de los pueblos ancestrales del país”.  Esperemos que patrañas de ese calibre y tribunales callejeros tan odiosos como ilegales sean denunciados muy pronto por los candidatos presidenciales, por la prensa y por los historiadores de la religión en Colombia, si los hay. ¿Sería mucho pedir que la alcaldía de Bogotá investigue antes de autorizar eventos subversivos en la Plaza de Bolívar, como el del 1 de septiembre, donde las Farc proyectaron símbolos del terror sobre la catedral primada y sobre el Congreso de Colombia como un anuncio de lo que se viene?

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El partido de las Farc, los mismos perros…

El Imparcial, Madrid

Editorial

https://www.elimparcial.es/noticia/181098/editorial/el-partido-de-las-farc-los-mismos-perros.html

3 de septiembre de 2017

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sembraron su país de muerte y destrucción, en un conflicto que duró más de cincuenta años y que produjo centenares de miles de víctimas mortales, heridos, secuestros, desapariciones y extorsiones, y todo ello financiado con el narco-tráfico. Muchos de sus dirigentes tienen a sus espaldas crímenes de lesa humanidad, de los que no han mostrado el menor arrepentimiento y está por ver, dado el acuerdo final tras las negociaciones, si van a pagar por ellos. Más que arrepentirse parece que incluso se sienten orgullosos de sus crímenes y de toda su cruenta belicosidad durante décadas. A esa impresión apuntan numerosos elementos de su conversión a partido político, que acaban de presentar con gran parafernalia en Bogotá.

Empezando por el nombre elegido, Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) que ha buscado de manera intencionada mantener las siglas de la guerrilla, FARC, de sangrienta e infausta memoria. Conservar las siglas parece decir que sus crímenes estaban justificados y no deja de implicar un inaceptable escarnio a las víctimas y sus familias, y un siniestro y amenazador guiño de la posibilidad de volver a la actividad terrorista. Mantener las siglas es una significativa y muy inquietante decisión que no va precisamente por el camino de empezar una nueva etapa. Y ello pese a que en las negociaciones con el Gobierno colombiano, obtuvieron no pocas ventajas como el tener garantizados cinco representantes tanto en el Congreso como en el Senado, los obtengan o no en las urnas, en las próximas elecciones.

En la presentación del partido político de la antigua guerrilla, se hizo hincapié en su carácter revolucionario, en el convencimiento de las bondades de la ideología marxista-leninista que profesan, en su cercanía al proyecto bolivariano de Hugo Chávez y en su admiración por el chavismo. Como se sabe, todo ello impregnado de acendrada democracia y que ha llevado a los países donde se ha instalado a altas cotas de bienestar y progreso. Como la actual Venezuela de Nicolás Maduro. Parece que el partido FARC no deja de tener a los mismos perros con distintos collares de la guerrilla FARC, un guiño a un pasado al que no se quiere renunciar y que resulta particularmente alarmante en un contexto en que la dictadura chavista parece irse afianzando.

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Las Farc se burlan de las víctimas

El Mundo, Madrid

Editorial

http://www.elmundo.es/opinion/2017/09/03/59aaeca2ca4741f2768b462b.html

3 de septiembre de 2017

«Puede ser que para algunos este nombre arrastre una carga negativa, pero también representa nuestro pasado revolucionario, que no se va a desdibujar. Vamos a continuar el conflicto, pero ahora desde la política y la legalidad». Con estas desafiantes palabras presentó el viernes el ex comandante de las FARC Iván Márquez el nuevo partido con el que los antiguos terroristas se presentarán a las presidenciales de 2018. Para sorpresa de muchos, las siglas de la formación son las mismas que la de la siniestra banda que sembró el terror y la destrucción durante más de 50 años en Colombia, aunque ahora responden al nombre de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

Y a juzgar por las palabras de Márquez, que suma decenas de condenas por crímenes de lesa humanidad, también la ideología es la misma, convencidos como están de que la suya fue una lucha legítima cuyos objetivos perseguirán ahora por otras vías. Se trata, en primer lugar, de un miserable, por innecesario, insulto a los familiares de las víctimas, que tienen que soportar ver ahora a los asesinos sentados en las cámaras de representación, ya que tienen 10 escaños asegurados por ley. Pero en segundo lugar, es un descrédito para la democracia colombiana y una afrenta a toda la ciudadanía, que votó en contra del acuerdo impulsado por Santos y aun así se le ha impuesto por la vía de los hechos.

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El secuestro de Borge: Actualidad y verdad

Por José Alvear Sanín

El Mundo, Medellín

4 de septiembre de 2017

Oportuna y necesaria obra, porque desnuda los antecedentes que un país atolondrado por la propaganda que lo hace soñar con una idílica paz, olvida. Esta no puede edificarse sobre  la desmemoria, la mentira, la impunidad, el optimismo bobalicón y la desinstitucionalización.  

La definición de novela como “obra literaria en la que se narra una acción fingida (…), cuyo fin es causar placer estético con la descripción de sucesos o lances interesantes de caracteres, de pasiones y de costumbres (…)”, se completa con la precisión de que “(…) es ´histórica´ la que desarrolla su acción en épocas pasadas, con personajes reales o ficticios”. La novela, como fuente de conocimiento histórico, merece atenta consideración. Basta pensar lo que aportan obras como Guerra y Paz o La Rueda Roja, sobre el devenir ruso; La Comédie Humaine, para analizar la historia social francesa, o lo que dice Proust sobre el affaire Dreyfus, para iniciar el análisis de ese fenómeno.

Traigo lo anterior a cuento porque en la Colombia del Acuerdo Final y la Comisión de la Verdad avanza una solapada pero eficaz operación de desmemoria histórica, cuyo resultado será hacer del reciente pasado apenas una vaga penumbra, y de su remembranza, un tabú.

Las Farc se van convirtiendo en un segundo movimiento de liberación nacional, en un partido idealista, altruista y de pacífica reivindicación social; y sus jefes, en abnegados luchadores y defensores del pueblo oprimido. Dentro de pocos años los señores del Secretariado ocuparán sitiales de honor, al lado del Libertador, en los manuales escolares imperados para la cátedra obligatoria de la paz.  Dentro de esa estrategia, la obliteración de los prontuarios y la judicialización de quienes se atrevan a recordarlos se inscriben en la panoplia de acciones para escribir una historia oficial de corte leninista, que, obviamente, será obligatoria, vinculante y dotada de poder coercitivo. Lo que atrás esbozo es quizá la mayor amenaza que se cierne sobre la libertad individual y de pensamiento.

En la nueva Colombia, de la que ya se habla, cualquier cosa de lo que ahora escribamos se convertirá en material vetado, prohibido o incriminatorio, referido a un pretérito que cada vez será más oscurecido por la actuación deliberada de los poderes totalitarios que se apresuran a dominarnos.  Lo anterior es la constante en el devenir de las revoluciones. La leyenda dorada de la francesa apenas comenzó a desgarrarse al avanzar el siglo xx. Las revoluciones de Octubre y de Mao todavía tienen corifeos, casi todos, por desgracia, en América Latina.  En medio de la marea mediática de la paz habanera, la gran industria editorial prefiere marginarse, abstenerse, callar…

Afortunadamente no todo el mundo guarda culpable silencio. El profesor Alfonso Monsalve Solórzano, autor de cuatro tratados sobre temas como soberanía, legitimidad, derechos humanos en el mundo globalizado y teoría de la argumentación, amén de unos cuarenta eruditos ensayos sobre los principales aspectos de la ciencia política, ha decidido alejarse por un tiempo del lenguaje filosófico, preciso y técnico, para embarcarse en la búsqueda literaria, en forma de novela sobre el más apremiante asunto nacional.

Preocupado por la omisión mediática de la realidad, con el título de El Secuestro de Borge, ha compuesto un interesantísimo relato sobre el sombrío fondo de violencia y terror que caracteriza la actuación, durante más de medio siglo, de los grupos subversivos a los que se les abren ahora, de par en par, las puertas del poder.

Abanderado de las ideas democráticas de tolerancia dentro de un marco civilizado de convivencia, en su novela se ha adentrado en la maraña física y mental de los subversivos, para contarnos la verdad sobre el horror de las personas inocentes secuestradas durante largos años y convertidas en moneda de cambio o en objeto de venganza, víctimas que reciben un trato inhumano y perverso caracterizado por el hacinamiento en infames cambuches en la selva, maltrato físico permanente, pésima alimentación, carencia de atención médica, inexistentes servicios higiénicos y temor continuo a la muerte. Además, incomunicación del mundo exterior y hasta de sus familias…

Tampoco desconoce nuestro autor las condiciones ignominiosas y sádicas impuestas por los comandantes a sus desventuradas tropas, especialmente a las mujeres, sometidas a prestaciones sexuales forzadas y al aborto salvaje, rutinario y obligatorio.  Al lado de una impresionante narración sobre el diario padecer de los secuestrados, el relato incluye apreciables disquisiciones sobre la historia reciente del país y acerca de los temas fundamentales de la ciencia política, inspirados en los autores preferidos del novelista, desde Kant hasta Rawls, cuya influencia se refleja en su evolución ideológica personal. En la novela, el autor se refleja en un personaje ficticio, el profesor Jorge Francisco Borge, que comparte el cautiverio con personajes reales, apenas camuflados en sus nombres.

Oportuna y necesaria obra, porque desnuda los antecedentes que un país atolondrado por la propaganda que lo hace soñar con una idílica paz, olvida. Esta no puede edificarse sobre  la desmemoria, la mentira, la impunidad, el optimismo bobalicón y la desinstitucionalización.  El Secuestro de Borgeno se consigue en librerías. Por esa razón, quien se interese por tan valerosa y apasionante denuncia, puede adquirirla escribiendo a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. . El autor se la hará llegar.

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Santos ¿dueño de la visita del papa?

Por María Clara Ospina

El Colombiano, Medellín

4 de septiembre de 2017

En una columna del Tiempo publicada en la última página de  “Debes Leer” (sep. 4), Juan Manuel Santos afirma: “Gracias al Acuerdo de Paz, después de varios años de espera los colombianos tendremos la oportunidad de recibir en nuestro país la bendición del Santo Padre  y su mensaje de paz y reconciliación”. O sea, Santos, con el mayor descaro, se adueña de la visita de Francisco. Según él, Su Santidad nos honra con su presencia exclusivamente porque se firmó el Acuerdo de la Habana. De otra manera, no vendría. Según dicha columna, Francisco viene a bendecir a Santos y a condenar a sus enemigos, a quienes Santos denuncia como enemigos de la  paz. ¿Es eso cierto? Me parece que la cancillería vaticana debe responder a esta pregunta.

Los colombianos, más aun los católicos, tenemos derecho a saber si el Papa Francisco viene a darle un espaldarazo político a Juan Manuel Santos en vísperas de elecciones, y a condenar a quienes, en aras de obtener una paz duradera, buscamos un acuerdo más ecuánime y sensato, sin impunidad para quienes cometieron los crímenes más atroces que haya sufrido nuestra patria, reconocidos internacionalmente como crímenes de lesa humanidad.

Santos afirma que Francisco encontrará en Colombia: “(…) una nueva historia en la que todos pueden perseguir sus sueños sin el miedo de que sean truncados por el conflicto con las Farc.” Y asegura que millones, que han salido de la pobreza en estos años, lo recibirán llenos de esperanza.  ¿De qué habla Santos? Su columna más parece un cuentico rosa, escrito por un joven adolecente, cegado por su carencia de madurez que ve todo lindo y romántico, y no por el Presidente de una nación que atraviesa una profunda y muy preocupante crisis, económica, social y moral.

Lo que el Papa verá, si tiene bien abiertos los ojos, será la pobreza de un pueblo hambriento, al cual no le alcanza el sueldo para pagar un IVA del 19 por ciento y está abrumado por el costo de la vida. Verá un país arrinconado por la corrupción más vergonzosa de su historia, donde funcionarios se roban hasta el dinero de los alimentos para los niños en las escuelas, jueces y magistrados venden sus fallos al mejor postor, congresistas reciben mermelada del Presidente, en forma de nombramientos y contratos para sus amigos, para que aprueben a pupitrazos las leyes necesarias para la implementación del Acuerdo de la Habana, acuerdo negado en las urnas el 2 de octubre del 2016 por la mayoría del pueblo colombiano.

El Papa Francisco encontrará una nación donde la democracia se desfigura con rapidez. Una Colombia aterrada de correr el mismo camino de Venezuela; donde el emblema político del partido de las Farc resplandeció, descaradamente, sobre la fachada de la Catedral Primada, como lo vimos hace unos días.

Es indispensable que el Papa sea muy claro, ¿es él un peón político de Santos? ¿Un admirador de las teorías marxistas de las Farc? Mucho se habla de su posición política, profundamente ligada a su posición pastoral. ¿Viene Francisco a defender a los pobres o a defender a los socialistas del siglo XXI, lobos comunistas disfrazados de ovejas? Con inmenso cariño Colombia espera a Francisco como pastor. Ojala no venga a “armar lío” como afirma el periodista Yago de la Cierva.

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“¡Colombianos, despierten... de la anestesia colectiva!”

Por Enoris Restrepo de Martínez

El Colombiano, Medellín

http://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/colombianos-despierten-de-la-anestesia-colectiva-DE7226445

4 de septiembre de 2017

El anterior título y el contenido de esta columna es tomado de una carta del periodista francés Jacques Thomet, quien no es único en sus críticas al gobierno Santos, pues son múltiples los análisis y reproches en columnas de opinión, escritos por colombianos independientes y valientes.

Thomet, quien vivió cinco años en este país como director de la Agencia France-Presse, conoce bien los vaivenes de la política colombiana y es autor de varios libros sobre el secuestro y liberación de I. Betancourt. Ahora, acaba de publicar “Carta abierta a los colombianos: Vuestro presidente entregará el país a los castristas”.

Advierte que “Por haber seguido informando acerca de vuestro país a través de mi blog y de mis libros de investigación, puedo decir que estoy consternado por el deslizamiento gradual de vuestro pueblo hacia los abismos del horror comunista en provecho de las Farc... El arquitecto de este descenso a los infiernos, *si no hay una reacción popular que lo impida*, no es otro que J. M. Santos. El presidente que ustedes eligieron en 2010 ha tirado a la basura el legado de A. Uribe y su política de seguridad democrática, para luego sacar de un sombrero mágico el espejismo de un acuerdo de paz con los terroristas de las Farc”.

Este periodista dice que el propósito de Santos “no tiene nada que ver con la salvación de Colombia. Si el plan de paz inventado por vuestro presidente llega a concretarse, nadie dará nada por vuestras libertades, vuestros ingresos... La negociación o acuerdos de Pa$ en curso está a punto de culminar. Si ese espiral negativo se concreta, ello llevará a la destrucción de vuestro país en favor de un régimen comunista de corte del socialismo S. XXI de origen cubano... Pero ustedes no son conscientes de eso. Perdónenme por decirlo, pero me refiero a vuestra falta de reacción, para no calificarla de anestesia colectiva y conformistas.... ¿Cómo podéis admitir que todos los comandantes de las Farc puedan no solo ser amnistiados, sino que puedan ser autorizados a aspirar a mandatos electivos gracias a una nueva Constitución redactada por sus delegados?”

La dura carta continúa: “Los más jóvenes de ustedes no tienen la excusa de la ignorancia, pues viven en la era de Google. Basta solo con escribir Farc-secuestros, Farc-militares, o Farc-atentados, para darse cuenta de la *orgía criminal* que ha provocado la muerte de más de 300.000 colombianos desde 1964, si no son más”.

Y este amplio conocedor de Colombia concluye: “Vuestra abstinencia me sorprende y me duele. Ustedes no pueden ignorar lo que sería un futuro régimen totalitario socialista... Los Colombianos deben hacer un giro del péndulo a Centro Derecha y para eso necesitarán un presidente con firmeza y autoridad, aunque la izquierda los tilde de fascistas...”. Así mismo, hace un llamado a rectificar los acuerdos, no a terminarlos, a controlar la corrupción y recuperar los valores de la familia y la Seguridad Nacional y repite: ¡Colombianos despierten! de la anestesia colectiva.

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El gobierno de Santos y la guerrilla del Eln acuerdan cese bilateral del fuego

El Universo, Guayaquil

Ap

http://www.eluniverso.com/noticias/2017/09/04/nota/6365509/juan-manuel-santos-anuncia-cese-bilateral-fuego-eln/

4 de septiembre de 2017

BOGOTA.-  El gobierno de Juan Manuel Santos y los rebeldes del ELN pactaron este lunes en Quito un alto al fuego temporal que empezará a regir el 1 de octubre en Colombia, adonde llegará el papa Francisco el miércoles. En un mensaje televisado a los colombianos, Santos consideró que el acuerdo con la última guerrilla activa en el país supone una "gran noticia" de bienvenida para el pontífice argentino, que apoyó la firma de la paz con la ya exguerrilla de las FARC.

El cese al fuego bilateral "entrará a regir el próximo 1 de octubre. Tendrá una vigencia inicial de 102 días, es decir irá hasta el 12 de enero del próximo año", explicó Santos. “Vamos a firmar en Quito, después de intensas negociaciones que terminaron esta madrugada, un acuerdo para declarar un cese al fuego y de hostilidades bilateral con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional" en el marco de los diálogos entre ambas partes en busca de un eventual acuerdo de paz. El ELN inició en febrero negociaciones con delegados de la administración de Santos en la capital de Ecuador. Pese al acercamiento con el gobierno, el ELN -que según las autoridades está conformado por unos 1.500 hombres- continuó sus ataques contra la infraestructura petrolera y puestos policiales en diferentes zonas del país.

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Publicado en Politica

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