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“¿Dónde están los niños reclutados por las Farc?” Destacado

  • Domingo, Jul 30 2017
  • Escrito por 

COLOMBIAN NEWS

29 de julio de 2017

1.     La paz, la bomba atómica del comunismo

2.     El nuevo nombre de las Farc

3.     Seguiremos “jodiendo” por los niños         

4.     Roces entre simpatizantes y opositores al acuerdo de paz en Concejo de Bogotá

5.     La ONU le responde al gobernador Luis Pérez sobre supuestas caletas de Farc

6.     “Hay dos nuevos grupos armados con caletas de Farc”: Gobernador

7.     Colombia hereda una guerra por la coca en los antiguos territorios FARC

8.     Corrupción extendida

La paz, la bomba atómica del comunismo

Por Eduardo Mackenzie

@eduardomackenz1

29 de julio de 2017

Nuevo acto de hipnosis social de las Farc sobre los colombianos. Incapaces de abandonar su detestable y detestado nombre, las Farc han decidido seguir llamándose Farc, pero dándole un contenido diferente a cada palabra de esa sigla. Inventada por Gilberto Vieira en 1964, ésta fue completada después en un congreso clandestino,  con las letras Ap.

Las “Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo”, se llamarán ahora “Frente Amplio de Reconciliación de Colombia - Esperanza del Pueblo” (1). Qué maravilla. Qué conversión.

Pero la sigla Farc no ha sido abandonada. Y no puede serlo  pues ella es un programa en sí. Un programa que significa sangre, secuestros, pillaje y depredaciones para millones de colombianos durante cinco décadas de pretendida lucha “por el socialismo”. Y eso no puede ser borrado de la noche a la mañana.

Ese acto de permutación de términos es interesante. Donde ellos habían puesto el concepto de “revolución” ahora deslizan el de “reconciliación”. ¿Con ello las Farc tratar de decirnos que, por fin, comprendieron que “revolución” es un concepto y una situación perversa, y que la “reconciliación” es ahora el campo del bien?

Hasta ayer, las Farc decían que ellos, las gentes de Tirofijo y Mono Jojoy, eran los buenos y que el país y el Estado eran los malos y debían ser combatidos por todos los medios. Que era justo cambiar a bala “las estructuras” del país, así como la mentalidad, los sentimientos y el espíritu de las mayorías. ¿Qué queda de ese programa?

Queda entero pero envuelto en una serie de palabras de connotación positiva destinadas a  hundir en un sueño profundo a una parte de la ciudadanía. Llama la atención que la palabra “paz” está ausente en el nombre del nuevo “partido”.  

“La paz es el comunismo” proclamaba la propaganda del Kremlin en vísperas de la Guerra Fría.  ¿Finalizada la segunda guerra mundial, cómo haría Stalin para continuar su agresión contra Europa del Este? Lo que se ingeniaron sus asesores fue brillante: el “movimiento de la paz”. Como no había peligro de guerra, Moscú inventó, en 1949, un nuevo peligro de guerra. Dijo que los Estados Unidos, única potencia atómica,  preparaba la guerra contra la URSS, y que para frenar eso el arma sería el “movimiento de la paz”: una movilización general “para luchar contra el imperialismo americano”, lucha que pondría a trotar en las calles de las grandes capitales del mundo no sólo a los comunistas sino a los socialistas, a los intelectuales, a los católicos y hasta a los crédulos burgueses de todos los países. Como la URSS no disponía de la bomba atómica, el movimiento de la paz fue, entonces, “la bomba atómica de la URSS”, su nueva arma de destrucción masiva. La paz se transformó en un culto, en fanatismo, en  una abdicación del espíritu crítico de millones de personas. Y los resultados fueron desastrosos: la opresión totalitaria de los pueblos de Europa central duró hasta 1990.

Los más viejos cuadros de las Farc conocen bien esa historia. Con la ayuda de JM Santos ellos lograron armar su bomba atómica de la paz contra la democracia. Y todos hemos visto cómo esa arma de destrucción masiva está siendo instalada lo más plácidamente en todo el territorio nacional. Pues la paz sin justicia es (eso dice Santos) el “valor supremo”. De esa manera, Colombia marcha en el sentido contrario de la agujas de la Historia.

El mayor absurdo del nuevo nombre de las Farc es la palabra “Reconciliación”.  ¿Cómo pueden utilizar esa palabra cuando rehúsan entregar la totalidad de sus armas y de su botín de guerra, cuando sus víctimas no van a ser reparadas, cuando el narcotráfico sigue siendo  su factor de financiación principal? Eso no es todo. El punto más doloroso para los colombianos es la actitud de las Farc ante los niños que reclutaron a la fuerza, muchos de los cuales siguen siendo usados como escudos humanos en combates, y como esclavos sexuales de los cabecillas del movimiento narco terrorista. A Santos le prometieron dejar en libertad a un puñado de niños.

En febrero pasado, inventaron un programa escandalosamente cínico: “Camino diferencial de vida”. Este consistió en pasar 57 niños de unos cambuches guerrilleros, o de unas “zonas de normalización”,  a una estructura bajo control de las Farc, en lugares desconocidos, donde esos menores siguen siendo adiestrados por sus captores. Hoy la prensa se olvidó de esos niños. Con ese programa las Farc anulan los esfuerzos de la sociedad para poner en libertad a los 2 000 niños-guerrilleros y a los niños secuestrados.  Alias Iván Márquez enfurece cada vez que le exigen que libere a esos menores.

“¿Dónde están los niños?” gritaron decenas de manifestantes hace dos días a la entrada del Concejo de Bogotá a los bonzos de las Farc que habían sido invitados a vociferar allí sus consignas.  “Antes de hacer política reparen a las víctimas”, agregaron. Ese es el camino: ante cada acto público de las Farc hay que recordarles sus crímenes y decirles que su farsa de la “reconciliación” ya no engaña a nadie.

 (1).- Caracol Radio, Bogotá

http://caracol.com.co/programa/2017/07/27/6am_hoy_por_hoy/1501160016_991561.html

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El nuevo nombre de las Farc

Caracol Radio, Bogotá

http://caracol.com.co/programa/2017/07/27/6am_hoy_por_hoy/1501160016_991561.html

27 de julio de 2017

Partido de las Farc-EP se llamará Frente Amplio de Reconciliación de Colombia - Esperanza del Pueblo

Caracol Radio supo en primicia el nombre que tomará el grupo tras dejar las armas e iniciar el camino. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP), que dejaron sus armas y están en tránsito hacia la vida civil, dejan atrás ese nombre de más de 50 años y en adelante se llamarán Frente Amplio de Reconciliación de Colombia - Esperanza del Pueblo, nombre con el cual hacen tránsito hacia la actividad política sin perder su sigla tradicional, según lo confirmó este jueves en primicia 6AM Hoy por Hoy, de Caracol Radio. La oficialización del nombre de las Farc se hará en próximas horas.

De otra parte se supo que este sábado 29 de julio de 2017 en la Universidad Javeriana, sede Cali, serán diplomados 21 miembros de las Farc, evento en el que estará el Procurador Fernando Carrillo, la primera dama Clemencia de Santos, los afiliados de Asocaña y varios empresarios de Cali. Es la primera vez que se encontrarán cara a cara el procurador Carrillo con la  “comandancia” de las Farc, según informó 6AM Hoy por Hoy, de Caracol Radio.

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Seguiremos “jodiendo” por los niños         

Por Tatiana Cabello Flórez

@Tatacabello

Los Irreverentes, Bogotá

Periódico Debate, Bogotá

http://www.periodicodebate.com/index.php/opinion/columnistas-nacionales/item/16001-seguiremos-jodiendo-por-los-ninios/

29 de julio de 2017

Las Farc no van a entregar más niños reclutados. Así lo han dicho abiertamente, y sin ningún reparo, ante la opinión pública. Lo más grave es que esta semana, alias “Iván Márquez”, cabecilla de este grupo terrorista, afirmó frente a la prensa que abordar el tema de los menores de edad que estaban en sus filas son ganas de joder de los periodistas, que buscan generar polémica.

Esto es indignante, infame y canalla. Más cuando el gobierno de Juan Manuel Santos se ufana de su proceso de paz y más cuando insiste en que sus acuerdos están basados en la verdad, la justicia y la reparación. ¡Mentiras! Eso solo es un discurso politiquero porque los hechos no corresponden con las palabras. En efecto, los plazos del proceso de paz de Santos no existen, los acuerdos no se cumplen y lo más grave: la injusticia y la impunidad reinan en este proceso. ¡Y nadie dice nada! Los organismos internacionales no se pronuncian, y se supone que son los veedores y garantes de la paz de Santos.

Es grave, gravísimo, lo que están haciendo las Farc con los menores de edad que reclutaron. Ellos solo pretenden tapar esa infamia y darle la menor relevancia posible porque saben que eso es garantía de no ir a la cárcel. Y ante eso, el gobierno nacional, solo se comporta como un cómplice que encubre este delito. Pero no nos podemos quedar callados. Estamos ante un delito de lesa humanidad, que no es amnistiable ni indultable. Lo que hizo la guerrilla de las Farc fue secuestrar niños; robarles su infancia y su inocencia; usarlos como carne de cañón; abusar psicológica, física y sexualmente de muchos; e involucrarlos en una guerra para sus propósitos ilegales y dementes.

Y eso no se resuelve saliendo a hacer “llamados” ante la prensa, como pretende el gobierno de Juan Manuel Santos. Qué falta de determinación y que poco interés demuestran el presidente y sus ministros por los niños de nuestro país. Esto es una burla para esos pequeños y para esas familias que perdieron a sus hijos. Entre tanto, las Farc se dedican a engañar a todos los colombianos de bien, a hacerle el quite a los temas importantes que aborda la prensa, a evadir la verdad porque no les conviene pagar un solo día de prisión. Solo les importa su partido político, su dinero y sus estrategias para llegar al poder. ¿Los crímenes?, ¿cuáles crímenes?, dirán. Y así pasan los días, y las declaraciones y las burlas.

Pero estamos hablando, según expertos, ¡de 2.000 niños que fueron reclutados por esa guerrilla! ¿Dónde están? ¿Qué los hicieron? ¿Están vivos? ¿Por qué hasta la fecha solo se habla de 57 menores entregados? ¿Por qué tanto misterio? Yo sí quiero saber ¿qué va a pasar con este tema de los menores reclutados por las Farc? ¿Cuáles son las medidas que va a tomar el gobierno? ¿Cuáles son los plazos reales? ¿Cuáles son las consecuencias de la no entrega de todos los menores? Estas no son ganas de generar polémica porque sí. ¡No faltaba más! Estas son ganas de tener justicia, verdad y  reparación. Por eso seguiremos “jodiendo” hasta que las Farc devuelvan al último niño que reclutaron.

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Roces entre simpatizantes y opositores al acuerdo de paz en foro con las Farc, en Concejo de Bogotá

RCN Radio, Bogotá

http://www.rcnradio.com/nacional/roce-simpatizantes-opositores-al-acuerdo-paz-medio-foro-las-farc-concejo-bogota/

27 de julio de 2017

Arengas a favor y en contra y hasta roces y enfrentamientos verbales entre simpatizantes y opositores al acuerdo de paz se dieron durante la realización de un foro sobre el posconflicto que se adelantó en el Concejo de Bogotá.

El roce entre manifestantes de un lado y otro se dio especialmente por la presencia en el recinto del Concejo, donde se adelantó el evento, de jefes de las Farc que participaron como negociadores en los diálogos de paz. Los opositores al acuerdo de paz y a la presencia de las Farc en el Concejo intentaron impedir la realización del Foro, con carteles en mano y lanzando alegatos, pero fueron increpados por quienes –también con pancartas- lo promovían.

Entre los manifestantes en contra del evento se encontraba el concejal del Centro Democrático Diego Molano y otros integrantes de ese partido, mientras que entre los promotores estaban integrantes del sindicato del Concejo de Bogotá. “¿Dónde están los niños?” y “Antes de hacer política reparen a las víctimas”, se lograba leer en los carteles de los opositores, al tiempo que gritaban “no es con canciones, es con acciones” y “Colombia dijo no”.

Entretanto los promotores lucían avisos como “los enemigos de la paz no pasarán” y se trenzaban en discusiones con quienes promovían el NO. Entre tanto, Ricardo Téllez, vocero de las Farc, sostuvo durante el Foro que “el mensaje es de formalizar en agosto el partido político e invitamos a todos los candidatos presidenciales a exponer sus posiciones, sus propuestas en el Congreso de formación del partido de las Farc”.

El evento fue convocado por el sindicato del Concejo de Bogotá, en el que se tenía previsto discutir la implementación de los acuerdos de paz al que llegó el Gobierno nacional con la guerrilla de las Farc. El foro se adelantaba este jueves en el salón Lara Bonilla del Concejo de Bogotá. Varios de los voceros de las Farc, invitados al evento, tuvieron que retrasar su llegada a él ante las manifestaciones que se adelantaban.

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La ONU le responde al gobernador Luis Pérez sobre supuestas caletas de Farc

Por Ricardo Monsalve Gaviria

El Colombino, Medellín

http://www.elcolombiano.com/colombia/paz-y-derechos-humanos/onu-responde-a-luis-perez-HA6983854

26 de julio de 2017

La misión de la ONU en Colombia desmintió las declaraciones del gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, en las que insinuó que ese organismo internacional junto con las Farc habían inspeccionado una caleta de ese grupo guerrillero en El Carmin (Anorí), sin reportarla a las autoridades, lo que generaba “dudas y sospecha porque esa caleta pudo haber sido de armas o dinero”.

El general Javier Pérez Aquino, jefe de la misión de observación la ONU en Colombia, aseguró que el pasado 8 de julio, “nuestro equipo, acompañado por las Farc y la Unipep de la Policía, llegó a la vereda El Carmín del municipio de Anorí, allí se ubicó una de las caletas, pero el operativo fue suspendido por no estar asegurado el cuadrante debido a una descordinación entre la Fuerza Pública, pero al día siguiente se pudo realizar el trámite sin inconvenientes. Allí solo habían armas”.

El funcionario aclaró que la ONU “ha sido clara con los procedimientos y no tenemos nada que ocultar”, afirmó que “podemos ir a una caleta sin estar con la Fuerza Pública, pero somos nosotros los que pedimos la presencia de ellos, para que todo sea más transparente”. Según la ONU, a la fecha, 304 caletas de las Farc ya fueron “registradas de manera exitosa”, en ellas fueron encontradas 792 armas, 282.137 municiones de diferentes calibres, 17.709 kilos de explosivos, 3.863 granadas y 694 minas antipersonal.

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 “Hay dos nuevos grupos armados con caletas de Farc”: Gobernador

Por Ricardo Monsalve Gaviria

El Colombino, Medellín

http://www.elcolombiano.com/colombia/paz-y-derechos-humanos/caletas-de-farc-arman-nuevos-grupos-ilegales-en-antioquia-GL6973844

25 de julio de 2017

El Gobernador de Antioquia Luis Pérez Gutiérrez denunció que guerrilleros de las Farc que fueron expulsados o que desertaron de las zonas veredales hacen parte de nuevos grupos armados que se han beneficiado con el material bélico que hay en las caletas de ese grupo guerrillero en el departamento. “En Dabeiba e Ituango tenemos información de que de las zonas veredales han salido, expulsados o volados, al menos 14 guerrilleros con conocimiento en la ubicación de esos depósitos, lo que ha permitido armar a estos dos nuevos grupos irregulares. Ahora la tarea es de las autoridades para echarle mano a estos sinvergüenzas”, dijo el mandatario regional en el consejo de seguridad que se realiza todos los martes.

Según datos de la Gobernación, en esta región del país hay entre 180 y 200 caletas con armamento de las Farc de las cuales ya fueron ubicadas 113 por la ONU, sin embargo, según Luis Pérez, solo 59 están aseguradas por ese organismo internacional. A propósito de las caletas de las Farc, el gobernador expresó su preocupación porque según él, en uno de los procedimientos para extraer el material que había en una de las caletas ubicada cerca a la zona veredal de Remedios, “las Farc y la ONU no le informaron al Ejército de esa actividad por lo que no se conoce lo que de allí se recuperó”.

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Colombia hereda una guerra por la coca en los antiguos territorios FARC

Por Eva Brunner y Ricardo Grande

El Español, Madrid

http://www.elespanol.com/mundo/america/20170728/234727158_0.html

29 de julio de 2017

Nuevos y viejos grupos armados intentan expandir su poder con amenazas, extorsiones y asesinatos.

PUTUMAYO (Colombia).- La hoja de ruta pactada en La Habana no solo ponía fin a más de 50 años de conflicto entre el Estado colombiano y la guerrilla más antigua de América Latina. Del histórico apretón de manos entre el presidente Juan Manuel Santos y Timochenko, el máximo líder de las FARC, nacía también una oportunidad inédita para construir una Colombia en paz y debilitar al narcotráfico. Sin embargo, pese a que la retórica oficial ya habla de posconflicto, la producción de coca ha alcanzado su máximo histórico y nuevos y viejos grupos armados intentan expandir su poder por el territorio colombiano.

“En estos días está habiendo muertos, atentados de grupos paramilitares y sicarios que llegan a la población. Nadie sabe quiénes son”, explica Clímaco de la Cruz, un líder campesino de la región amazónica del Putumayo, antiguo bastión de las FARC. En este departamento colombiano a las puertas de la Amazonía, en el que los colonos hace poco más de 50 años se abrieron paso a golpe de machete, la coca ha sido un motor económico esencial. Si Colombia es el primer productor mundial de esta droga, Putumayo, Nariño y el Norte de Santander concentran el 63% de siembras ilícitas.

La falta de infraestructuras y de inversión estatal forzó a muchos campesinos a cultivar coca. “Comercializar nuestra cosecha era muy costoso, sobre todo por el precio del transporte. No había carreteras, sino caminos embarrados donde los carros quedaban enterrados muchas veces con la mercancía. Eso fue lo que nos llevó a cultivar la coca”, explica Pedro, un agricultor que pasó de lo ilícito a la pimienta hace nueve años. No muchos siguieron su ejemplo. Para vender su producción, los cocaleros solo tenían que esperar que alguien llamara a su puerta. 

Ese vacío estatal es el mismo que ahora facilita el avance de los viejos y nuevos grupos armados de Colombia, que también intentan conquistar las antiguas zonas de influencia de las FARC. Según la Fundación Paz y Reconciliación, desde la desmovilización de esta guerrilla, 74 de sus territorios han sido tomados por Grupos Armados Organizados (GAO), la nueva etiqueta que usa el Gobierno para denominar a las antiguas bandas criminales, que nacieron de la teórica desmovilización de los grupos paramilitares a mediados de la primera década del siglo XXI.

Las FARC advierten que atajar el problema de seguridad debe ser una prioridad. “El Acuerdo de Paz con las FARC no es la paz completa. Faltan los paramilitares, otras guerrillas o el narcotráfico”, explica el comandante del Bloque Sur, Martín Corena. Este comandante asegura que el vínculo de esta guerrilla con el narcotráfico siempre ha sido indirecto: “Calificarnos de ‘narcoterroristas’ es una mentira repetida mil veces. Nosotros sólo les cobrábamos un impuesto a los narcotraficantes”. Según Corena, parte de ese dinero se invertía en las comunidades, a las que protegían de otros grupos armados. Ahora, quienes compran a los campesinos ya no tienen que lidiar con la guerrilla.

Quién es quién

Para la mayoría de los actores interesados en la economía ilegal, el oro y, sobre todo, la coca son el botín en disputa. “Los principales saboteadores armados tienen presencia en los territorios donde hay mayor concentración de coca, corredores estratégicos para sacarla y donde hay minería ilegal”, apunta Eduardo Álvarez desde la Fundación Ideas para la Paz (FIP).

Este experto en las dinámicas del conflicto considera que aún es pronto para etiquetar con precisión a todos estos grupos: “No conocemos muy bien su identidad, están en formación, evolucionando en los últimos seis meses. Todavía no dejan ver sus verdaderas caras”. El conflicto armado de Colombia está en plena transformación. “Es muy difícil establecer hoy en día cuáles son las dinámicas únicamente relacionadas con el crimen organizado y cuáles son las propias del conflicto armado”, matiza Álvarez.

En este mapa aún por definir, existen algunos actores que son viejos conocidos en Colombia. Dentro de los GAO, el Estado incluye a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia o el Clan del Golfo, que cuentan con cerca de 1.900 integrantes; Los Puntilleros; o el Ejército Popular de Liberación (EPL, también conocidos como Los Pelusos), a los que el Gobierno no reconoce como guerrilla.

Pero el problema del crimen organizado no son sólo los grandes nombres, sino las bandas más pequeñas que ejercen un importante impacto a nivel local. El gobierno las denomina Grupos Delincuenciales Organizados (GDO). Son Los Caqueteños, Los Botalones, Los Rastrojos, Los Costeños, La Cordillera, La Constru, Los Pachenca, La Empresa o el Clan Isaza. La FPI estima que en Colombia existen 24 GDO. 

La deslocalización ha calado fuerte en este tipo de organizaciones, que cada vez son menos verticales. “El crimen organizado se ha fragmentado y se afianza en estructuras de menor envergadura”, explica Álvarez. Cada vez es más frecuente que los GDO operen como subcontratistas de organizaciones mayores como los GAO. Para este experto, “uno de los impactos del proceso de consolidación de las economías criminales es el fortalecimiento del crimen organizado a nivel local”.

Las dinámicas de expansión de los actores que pugnan por controlar la economía ilegal ya no implican necesariamente el uso de la violencia más abrupta y de masacres del pasado. “Vivimos verdaderos combates entre los diferentes capos del narco que involucraron a toda nuestra sociedad. Pero la época más dura fue con los paramilitares. Los que sobrevivimos era porque sabíamos ser sordos, ciegos y mudos”, explica Pedro, mientras enumera masacres en comunidades como la de El Placer o El Tigre, donde asesinaron a 28 hombres, quemaron casas y vehículos. Solo en 1999, se registraron 13 masacres perpetradas por los paramilitares en todo Putumayo. Murieron al menos 77 personas.

“Se están replicando lógicas que creíamos superadas, aunque de una manera local, selectiva y menos visible”, señala desde la FIP. Esto incluye amenazas, extorsiones, asesinatos selectivos, y la imposición de nuevas norma de conducta. En ocasiones, un simple cartel o mensaje de Whatsapp es suficiente para que la población obedezca a los nuevos jefes, acate el toque de queda o no traspase las llamadas fronteras invisibles que trazan.

El avance y presencia de los ‘saboteadores armados’ en Colombia, para Álvarez, tiene un aliado, de momento, más invisible: “Una economía ilegal de esta envergadura no puede funcionar sin corrupción”.

Las bandas criminales nos son las únicas interesadas en los territorios post-FARC. Con objetivos diferentes, la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se ha fortalecido en sus zonas históricas y en otras donde no tenía presencia o estaban en manos de las tropas farianas. En plenas negociaciones de paz, pero sin que exista un cese al fuego, cuentan con unas 2.000 unidades. Completando el mapa de actores armados están las disidencias de las FARC. Los expertos creen que su incidencia es muy local y les atribuyen distintas motivaciones, políticas y económicas, a la hora de no acatar el proceso de paz.

El reto de la sustitución de cultivos

Los Acuerdos de Paz con las FARC contemplan el trabajo conjunto entre guerrilla y Estado para reducir las plantaciones de coca. Para este año, el Gobierno de Juan Manuel Santos se ha comprometido a sustituir 50.000 hectáreas por cultivos lícitos. En esta tarea contará con el apoyo inédito de las FARC para convencer a los campesinos de que apuesten por alternativas como el cacao o la pimienta.

El Gobierno, por otro lado, no renuncia a erradicar. Asegura que destruirá otras 50.000 hectáreas para finales de año. De hecho, el ministro de Defensa ha prometido que dimitirá si no consiguen ese objetivo. Pero los cultivos de coca han alcanzado máximos históricos. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en el último año se pasó de 96.000 hectáreas de cultivos ilícitos a poco más de 140.000. Un incremento del 52% en las áreas sembradas.

El tiempo no es el único factor en contra que tiene el gobierno. Sus planes de erradicación forzosa siguen levantando resistencias en las zonas rurales donde la coca es para muchos la única vía de subsistencia. En mayo, un funcionario de la ONU fue secuestrado en el Guaviare mientras intentaba ayudar a productores a sustituir sus cultivos. En Tumaco, se realizaron protestas durante una semana contra los planes de Santos y en abril 11 policías encargados de erradicar una plantación masiva fueron retenidos por cerca de 1.000 agricultores.

Muchos cocaleros (se estima que son alrededor de 150.000 personas), en cambio, están más convencidos que antes para acogerse a los planes de sustitución de cultivos, pese a tener muchos recelos. Temen por su seguridad, amenazada por la actividad de los grupos criminales que intentan expandir sus dominios. Temen por sus vidas. Pero también temen que el Gobierno incumpla con los planes de ayudas prometidos para sustituir la coca por otros productos lícitos.

“La gente aquí con los cultivos de coca resuelve la educación de sus hijos, los problemas de vivienda, los temas de alimentación y de salud. Incluso en zonas apartadas, la gente ha construido con recursos de la coca puentes, carreteras, escuelas. Han resuelto problemáticas que no consiguió el gobierno”, cuenta Clímaco. 

Muchos campesinos, como Clímaco, aseguran que las ayudas sin una inversión estatal para asegurar la distribución y comercialización de sus productos no erradicará el problema de los cultivos de coca. “Si se cumple todo lo acordado en La Habana, la gente piensa que ya no tendrá por qué cultivar más coca —explica—. Si nos garantizan mercados para productos lícitos, nos construyen carreteras, ¿para qué sembrar coca?”.

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Corrupción extendida

El País, Madrid

Editorial

https://elpais.com/elpais/2017/07/28/opinion/1501260510_025430.html

29 de julio de 2017

El escándalo Odebrecht expone a varios países latinoamericanos, entre esos a Colombia, ante una peligrosa crisis institucional.

Algunos de los más importantes países democráticos de Latinoamérica necesitan urgentemente establecer los mecanismos necesarios de lucha contra la corrupción que eviten que esta lacra cause un profundo daño no solo a sus economías sino a la credibilidad de sus propios sistemas políticos. El escándalo Odebrecht es probablemente el mejor ejemplo a escala global de las gravísimas consecuencias políticas y sociales que una trama internacional muy bien organizada de sobornos a jefes de Estado y gobierno puede causar.

La entrevista exclusiva publicada por EL PAÍS a Rodrigo Tacla, ex letrado del Departamento de Operaciones Estructuradas de la Odebrecht —la unidad de negocios de la constructora brasileña especializada en comprar voluntades de políticos de todo el continente americano— muestra un panorama de corrupción sistematizada y admitida. Algo incompatible con cualquier noción de respeto a las normas democráticas de transparencia del sistema y respeto a los contribuyentes y votantes de cada país afectado.

Las revelaciones de Tacla explican un modus operandi completamente mafioso de la constructora que parasitaba precisamente el sistema democrático de los países en los que ponía el objetivo con una primera aproximación mediante la financiación de campañas electorales. Después, con una red de pagos, regalos y chantajes de todo tipo, Odebrecht convertía literalmente a miles de funcionarios latinoamericanos en sus cómplices. Una trampa cuya única salida posible es la cárcel. Así ha sucedido el caso del presidente de la empresa, Marcelo Odebrecht —condenado a 19 años de prisión— y de 77 altos directivos de su compañía.

El hecho de que el escándalo afecte a numerosos líderes latinoamericanos coloca a varios países ante una peligrosa crisis institucional. Desde exmandatarios como el peruano Ollanta Humala o el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a —lo que es peor en términos de estabilidad política— presidentes en ejercicio como Michel Temer de Brasil, Juan Manuel Santos de Colombia y Danilo Medina de República Dominicana, la lista amenaza con aumentar con el avance de las investigaciones.

Parece como si con la recuperación de la democracia en muchos países latinoamericanos tras años de dictaduras se hubiera producido una peligrosa combinación de Estados débiles, administraciones incapaces y necesidad de desarrollo rápido en infraestructuras. Todo ello a lomos de un importante crecimiento impulsado por años de bonanza ha dado como resultado una colosal burbuja de sobornos que debía estallar.

Es fundamental que las sociedades afectadas no caigan en un peligroso desencanto del sistema democrático ante el grado de la penetración de la corrupción. Para ello es necesario primero una actuación contundente de los tribunales, como está haciendo la Justicia brasileña, y después la puesta en marcha de medidas de control y transparencia que eviten el saqueo de las arcas públicas que han sufrido los países afectados por el caso Odebrecht. Y esto último no podrá hacerse sin una transformación profunda de la clase política y de sus principios y prioridades.

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Publicado en Politica

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