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Inquietudes de Uribe sobre “dejación” de armas de Farc Destacado

  • Miércoles, Jun 28 2017
  • Escrito por 

Centro Democrático: el poder de las ideas (728)

1. Inquietudes de Uribe sobre “dejación” de armas de Farc

2. Eduardo Mackenzie responde a Mary A. O´Grady

3. Alvaro Uribe: “El populismo de Santos por suerte se empieza a desvelar”

4. El presidente colombiano Álvaro Uribe, primer Premio OKDIARIO a los Valores Democráticos

5. Uribe, Campechano y Córdoba

6. "Acuerdo de paz en Colombia premia a las FARC"

7. Columna/ De la Seguridad Democrática a la Inseguridad General. Hay que recuperar el rumbo

8. Comunicado de la senadora Nohora Tovar sobre brote de aftosa en Colombia

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1. Inquietudes de Uribe sobre “dejación” de armas de Farc

Esto ha publicado el expresidente Álvaro Uribe este martes en su cuenta de Twitter:

Bien que entreguen armas, pero: 1. En qué quedan los 10 mil fusiles, que no sean 50 mil, que adquirieron a través de Montesinos?

Bien que entreguen armas, Pero: 2. En qué quedan los misiles tierra aire que nos advirtieron las FFAA?

Bien que entreguen armas, pero: 3. En qué quedan las 14 mil de que habló el Presidente?

Bien que entreguen armas, pero: 4. En qué quedan las 10 mil de dotación personal de que habló Sergio Jaramillo?

Bien que entreguen armas, pero: 5. En qué quedan fusiles de Montesinos y las municiones?. Ver Bala perdida - Periódico Debate Paola Ochoa  http://www.periodicodebate.com/index.php/opinion/otras-opiniones/item/15681-bala-perdida?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Portada-PeridicoDebate-PeridicoDebate+%28Portada+-+Peri%C3%B3dico+Debate%29 …

Bien que entreguen armas, pero: 6. En qué quedan las caletas o escondrijos, 400 o 900? No hay desarme total

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2. Eduardo Mackenzie responde a Mary A. O´Grady

Con motivo de la publicación de su última columna en The Wall Street Journal de New York, por parte de la conocida columnista Mary Anastasia O´Grady, en la que hace eco a la infame acusación de un portal de internet (PanamPost) y de Ricardo Puentes Melo en el sentido de que la francesa Julie Huyhn –francesa que pereció en el atentado del CC Andino- es la posible autora del atentado reciente de Bogotá, el periodista y escritor Eduardo Mackenzie le dirigió la carta que reproducimos, al igual que la respuesta de la columnista.

Mackenzie ha refutado a través de tres columnas, que ha publicado DEBATE, semejante infundio.

Esta es la carta de Mckenzie, enviada el 26 de junio:

“Querida Mary,

Estoy sorprendido por tu artículo de ayer sobre el atentado en el centro Andino. No puedo entender cómo tú puedes tomar en serio las afirmaciones de quienes tratan de desviar sobre la joven cooperante francesa, Julie Huynh, víctima de ese atentado, la responsabilidad de esa atrocidad. No hay nada que pruebe que ella tenía relación con los terroristas que hicieron estallar esa bomba en Bogotá. Tu artículo  retoma varios elementos del artículo de PanamPost, que yo he criticado por su falta de rigor periodístico (basado en especulaciones no en hechos), y el de Ricardo Puentes, que me parece, aunque él es un amigo mío, un total despropósito. Yo he escrito tres críticas a esa ofensiva difamatoria, la cual, paradójicamente, va a terminar favoreciendo a los verdaderos autores del atentado. Por eso las Farc están haciendo elogios hipócritas de Julie Huynh, pues acusarla a ella les permite a los verdaderos criminales seguir en libertad o seguir protegidos por la confusión reinante. Yo desconfío mucho del gobierno Santos pero confío más en el trabajo de investigación que están haciendo en Bogotá los servicios de inteligencia franceses, pues hay en ese atentado dos víctimas francesas: la mamá de Julie y Julie. Y esos servicios no se dejarán corromper por Santos. Por eso tomo con menos desconfianza las capturas de las nueve personas entre ayer y hoy.

Cordialmente,

Eduardo Mackenzie

Periodista

Mis artículos los puedes leer:

https://twitter.com/eduardomackenz1/status/877247784755134464

Periódico Debate, Bogotá

http://www.periodicodebate.com/index.php/opinion/columnistas-nacionales/item/15644-escalada-de-infamias-contra-julie-huynh?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Portada-PeridicoDebate-PeridicoDebate+%28Portada+-+Periódico+Debate%29

Segunda respuesta de Eduardo Mackenzie a PanamPost

https://twitter.com/eduardomackenz1/status/879364422833029120

Esta es la respuesta de O´Grady a Mackenzie, de la misma fecha:

“Hi Eduardo,

Thanks for your note.

There are two main problems:

1) The investigation has been handled unprofessionally. Therefore no suspects have been ruled out and public confidence is low. I have no dog in this fight.

2) No matter who did it, urban terrorism is back.

Thanks again for writing.

Mary”

(Traducción de DEBATE: 

Hola Eduardo,

Gracias por su nota.

Hay dos problemas principales:

1) La investigación ha sido manejada de manera no profesional. Por lo tanto, ningún sospechoso ha sido descartado y la confianza pública es baja. No tengo velas en esta pelea.

2) No importa quién lo hizo, el terrorismo urbano está de vuelta.

Gracias de nuevo por escribirme.

Mary)

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3. Alvaro Uribe: “El populismo de Santos por suerte se empieza a desvelar”

Según el ex gobernante, gracias a su sucesor, Colombia “nada en el narcotráfico”. Sostuvo que el problema de los secuestros exprés comienza a afectar zonas rurales.

Para nadie es un misterio que el ex Presidente de Colombia Alvaro Uribe (2002-2010) es uno de los mayores críticos del proceso de paz alcanzado entre su sucesor, Juan Manuel Santos, y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Uribe, quien lanzó durante su gobierno las más fuertes ofensivas militares contra ese grupo insurgente y le propinó algunos de los mayores golpes, considera a las Farc como un grupo narcoterrorista y ataca a Santos por su gestión. Esta semana, el ex gobernante viajó a España, donde fue entrevistado por La Tercera.

La política ha cambiado abruptamente. La crisis económica iniciada en Estados Unidos en 2008 ha hecho emerger los populismos, tanto de derecha como de izquierda. ¿Cómo ve este fenómeno?

Populismo es toda ilusión que se crea a un pueblo y que finalmente termina en engaño y frustración. Chávez es un ejemplo: creó una ilusión y terminó con la economía destruida en Venezuela.

Al Presidente Juan Manuel Santos ¿usted lo considera populista?

El populismo de Santos, por suerte, se empieza a desvelar. Le concedieron el Nobel por su gestión con la paz con los terroristas. Pero hoy la economía colombiana está destruida. El país nada en el narcotráfico y la Constitución ha sido sustituida para complacer el terrorismo.

¿Acusa al gobierno de Santos de la expansión del narcotráfico, del desastre económico y del nuevo despegue terrorista?

Yo hice descender esas lacras durante mi gobierno. Di seguridad y confianza a los inversores extranjeros y el país tuvo un desarrollo económico muy alto. Yo le daba seguridad.

El atentado del sábado 17 de junio en un centro comercial en Bogotá ha resaltado la polarización que se vive hoy en Colombia. Usted, que lidera la oposición, ¿qué dice?

El atentado terrorista es el resultado de la política de inseguridad del Presidente Santos, que ha tendido la mano a los guerrilleros con la firma (de la paz) de las Farc en noviembre pasado y el diálogo que se desarrolla con el ELN en Quito, desde febrero pasado.

¿Es posible comparar el caso colombiano con otros casos de América Latina?

No es posible compararlo, porque en otras partes de América Latina hubo insurgencia en armas contra dictaduras. Colombia ha tenido un Estado de libertad democrática respetable y ha sido desafiado por el narcoterrorismo, los remanentes de las guerrillas partidistas patrocinadas por Cuba, por la China de entonces y el Estado soviético, y que se convirtieron en guerrillas marxista-leninistas y terminaron como los principales carteles del narcotráfico. Y aparecen los grupos paramilitares que al final toman también el narcotráfico como principal (fuente de) financiación. Colombia no ha tenido la insurgencia civil contra una dictadura, ha tenido unos grupos narcoterroristas.

¿Pero era necesario el proceso de paz?

Para legitimar un proceso de paz -que no es un proceso de paz, sino un proceso que legaliza los dineros de esa gente, que legaliza unos cabecillas del narcoterrorismo y que genera un mal ejemplo- se ha presentado la paz como un medicamento político de la angustia del pueblo colombiano y a las Fuerzas Armadas de Colombia como una fuerza de la dictadura, cuando han sido democráticas y respetables. A la empresa privada colombiana no se le ha reconocido lo que ha hecho y su avance hacia el bien. Entonces, nuestra preocupación no es porque haya procesos de paz, sino porque estos procesos de paz son hechos con impunidad para los terroristas que generaron gran violencia.

¿Qué consecuencias puede tener?

Empieza a presentarse un tema de secuestros en muchas regiones. Es otra realidad. El tema de secuestro había bajado, reconozco, pero ya empieza a reproducirse nuevamente. Es un tema preocupante. En muchas regiones, agricultores en zonas rurales, no solamente en el sector industrial en zonas urbanas, comienza a aparecer el secuestro exprés. Hay personas que no alcanzan a pagar la extorsión de la que son víctimas, entonces son amenazados con el secuestro y hay que llevar el dinero a una zona para la liberación. El secuestro está reapareciendo en la sociedad colombiana, aunque no se refleja en cifras.

¿Qué le parece la posición adoptada en el posconflicto por parte de la Iglesia Católica?

Colombia tiene organizaciones cristianas que participan en política y muchas de ellas ayudaron en el plebiscito (sobre el proceso de paz). Por supuesto son temas difíciles. Por ejemplo, el Papa me preguntó cuando estuve con él ¿cómo estaba la Iglesia en el proceso de paz?, y yo le dije que no soy la persona para contestar. Mi lectura es que todo el mundo quiere la paz por lo que es. Y hablo con sacerdotes en muchas regiones de Colombia, hay unos que están con este acuerdo y otros que discrepan. Para un agitador político como yo, que lo hace por convicción democrática, tiene que ser muy cuidadoso en estos temas religiosos. Por afecto a mi país me mantengo yo en esta lucha, creo que el pueblo colombiano merece un mejor gobierno.

Dicen que el Papa fracasó en su intento de reconciliarle a usted con el Presidente Santos el pasado noviembre, cuando se reunieron. ¿Cómo fue realmente el encuentro con el Pontífice en el Vaticano?

Yo me emocioné mucho de tener la oportunidad de saludar, conversar y recibir la bendición de Su Santidad e hice lo que me tocaba hacer. En mi conversación con él le expresé mis preocupaciones por el acuerdo de paz. El año pasado ganó el No en el plebiscito en Colombia. A mí sí que me dolía ver al gobierno de España, la Unión Europea, Estados Unidos, al Santo Padre, a Naciones Unidas, apoyando el acuerdo con el grupo terrorista, un acuerdo de total impunidad para ellos. Todo este ejercicio de derecho y gasto del gobierno colombiano. Y para peor de eso, el No ganó en Colombia y el gobierno se robó el plebiscito y se inventó una fórmula muy dañina como precedente democrático, porque desconocieron el veredicto popular y lo sustituyeron por una proposición en el Congreso. Yo le expresé a Su Santidad todas las razones con todo el respeto.

Conocida es su postura antichavista y su rechazo al actual gobierno de Maduro. ¿Cómo ve usted la situación por la que atraviesa Venezuela? ¿De qué manera el Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ayuda a estabilizar la situación?

En la región continúa predominando un estado de permisividad con la opresión del gobierno de Venezuela. Aún no ha sido posible aplicar la Carta Democrática (de la OEA) y uno de los gobiernos responsables de esa situación es el de Colombia. Cuando Santos era candidato parecía que sería el contenedor del chavismo. Hoy, es el mayor defensor de la tiranía de Maduro, quizás en agradecimiento porque le ayudó a que las Farc negociaran con su gobierno la paz.

Pero se ha intentado un diálogo con la oposición venezolana y ella se niega a dialogar.

Maduro, como buen discípulo de Castro, ha entendido que el diálogo hoy es utilizado como un factor de distracción; mientras se han producido esas conversaciones, la situación ha empeorado. Los presos políticos siguen encarcelados y la economía continúa a la baja. Los venezolanos para alimentarse ya están comiendo basura, y el gobierno de Santos es permisivo con esa tiranía y esa situación.

Pero la comunidad internacional apuesta por el diálogo.

Me parece grave que la comunidad internacional caiga en la trampa del diálogo, porque los marxistas utilizan el diálogo como factor de distracción para poder instalar la represión. Mi esperanza está en la lucha del pueblo venezolano. Tienen buenos líderes, como (Leopoldo) López, (Lilian) Tintori, entre otros.

PUBLICADO EN: LA TERCERA

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4. El presidente colombiano Álvaro Uribe, primer Premio OKDIARIO a los Valores Democráticos

 “¿Y dónde va a salir esto?”. A la salida del hotel Ritz de Madrid, después del encuentro privado que el presidente Álvaro Uribe tuvo con el director de OKDIARIO, Eduardo Inda, un cliente abordó al periodista. “Ese señor es un genio, de lo mejor que le ha pasado a América Latina”. La conversación informal, bajo la marquesina del prestigioso establecimiento madrileño, guareciéndonos de la lluvia de verano cuyas gruesas gotas esquivaba el séquito de Uribe para que éste montara en su coche camino de una reunión con diputados del Partido Popular, es rápida pero afectuosa. El periodista se extraña, porque el acento del interlocutor no es colombiano: “Que les vaya bien, ese premio es merecido. Uribe es, sobre todo, un gran estadista… ¡Saludos de un ciudadano chileno!”.

La anécdota sirve para ilustrar la trascendencia de este hombre, que dejó el Gobierno de Colombia hace ya siete años, pero cuya popularidad no sólo es creciente en su país, sino que lo ha convertido en un referente para todo el cono sur americano. Álvaro Uribe ha recibido de manos de Eduardo Inda el I Premio OKDIARIO a los Valores Democráticos y este periódico no podría haber estrenado el palmarés de sus reconocimientos con un ejemplo más nítido de lo que significa su propia impronta fundacional: la libertad individual, la democracia como compromiso radical y el inconformismo vital ante quienes claudican por presiones o debilidad frente a quienes desafían y ponen en peligro, día a día, estos compromisos.

Álvaro Uribe Vélez (Medellín, 4 de julio de 1952) presidió Colombia entre 2002 y 2010.

Bajo su mandato, el país dio un salto económico y democrático como no se había conocido en las décadas precedentes. Y quizá como nadie esperaba. De ahí que el mayor mérito que se le atribuye es el de convertir a un pueblo sometido al miedo y a la resignación en una suma de ciudadanos conscientes de sus capacidades, confiados en el poder de sus capacidades y en la firmeza de un líder.

Y lo hizo no sólo hundiendo las sanguinarias cifras del narcocrimen de las autodenominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el autobautizado Ejército de Liberación Nacional (ELN) y otros grupos terroristas que operaban en Colombia, que por entonces acumulaban más de 2.200 secuestros al año —dejándolos en la todavía odios cantidad de poco más de 200— y casi 30.000asesinatos —que cayeron hasta los aún inaceptables 16.000—, sino que, en medio de esa vorágine sacó adelante la economía de Colombia.

Uribe es hoy el ex presidente mejor valorado de su país y de toda Latinoamérica probablemente por la impronta que dejó: redujo la inflación del 7% al 2%, el paró cayó del 16% al 11% y multiplicó por más de tres la inversión extranjera en su país, de los apenas 2.000 millones de dólares a los más de 7.000 millones que las empresas extranjeras se interesaron por invertir en Colombia en el último año de su mandato.

Todo esto no fue una improvisación, ni si quiera la obra de un visionario, sino la de un trabajador incansable desde la Casa de Nariño —sede de la Presidencia colombiana—, un hombre con una idea clara de país y de cómo engranarla: suya fue la llamada Política de Seguridad Democrática, cuya trascendencia y efectividad logró que fuera citada así, con capitulares, y que fuera inspiradora para otros países, incluso en la lucha del Gobierno español de José María Aznar contra el terrorismo de ETA.

La Política de Seguridad Democrática se basaba sí en un recrecimiento de la presencia del Ejército y las fuerzas policiales en el país, pero sobre todo en implicar a la sociedad en la lucha contra el crimen. Fue esa deslegitimación social la que finalmente acabó debilitando a la narcoguerrilla de las FARC, que se vio obligada en los años posteriores a pedir árnica al Estado, lo mismo que hoy el ELN…

Uno se puede preguntar cómo es que su sucesor en la Presidencia del país no ha terminado de ser su digno heredero, como parecía en un principio, pues Juan Manuel Santos fue ‘ungido’ por Uribe para continuar su obra. Y uno se lo puede preguntar porque Santos, reciente Premio Nobel de la Paz, está logrando aparentemente culminar el proceso de paz de un país que ha vivido más de 50 años de violencia criminal: secuestros, extorsiones, reclutamiento forzado de menores para combatir o convertirse en esclavas sexuales, asesinatos, narcotráfico…

No hay cifras concretas, pero se calcula que en este más de medio siglo de existencia de las FARC, el ELN, las Autodefensas Unidas de Colombia, los paramilitares, los miembros del Ejército y otras fuerzas oficiales corrompidos… La violencia en Colombia ha causado casi 8 millones de víctimas, entre ellas 6 millones son desplazados, un millón son asesinados,300.000 amenazados, 164.000 desaparecidos, 100.000 personas cuyas propiedades fueron arrebatadas o destruidas, 90.000 muertos en combate, más de 30.000 secuestrados, 11.000 víctimas de las minas antipersona, violados, torturados…

Santos inició un diálogo a escondidas con las FARC, traicionando el legado de Uribe, como se demostraría después en los términos en los que se redactó su pacto con los líderes narcoterroristas: prebendas económicas, sociales políticas, dinero, impunidad y representación en las instituciones regalada… La sociedad colombiana, hastiada de tanta muerte, aun así rechazó en plebiscito este acuerdo. Álvaro Uribe, junto a otro expresidente como, Andrés Pastrana, el ex procurador general del país, Alejandro Ordoñez y demás líderes democráticos lideraron una campaña incomprendida fuera de las fronteras colombianas: los acusaban de estar contra la paz, pero ellos lograron que calara su mensaje. No era contra la paz, era contra “esa paz, que no es tal” como dijo Uribe en una entrevista con este periódico.

Inconformista, incapaz de traicionarse a sí mismo y sus valores , se jugó todo su capital político en defensa de “un mejor acuerdo con los terroristas”. Uribe siempre lo admitió: “Claro que hay que ceder, para conseguir pacificar el país hay que llegar a acuerdos incluso con los asesinos, pero no este acuerdo. La impunidad sólo trae más crimen “. Y la gente votó aquel 2 de octubre de 2016, incluso después de que Santos se hiciera trampas al solitario y celebrara una ceremonia mundial en Cartagena de Indias, escenificando una ‘paz’ que su pueblo rechazó en sus términos poco después.

Aquella lección fue de esa sociedad que Uribe había empoderado durante sus ocho años en Nariño. Aquella lección fue de esa sociedad que Uribe había empoderado durante sus ocho años en Nariño, es el político mejor valorado de su país, con casi dos tercios de apoyo popular. Mientras, Santos, con las FARC supuestamente desmovilizándose y en pleno proceso con el ELN, sólo cuenta con una favorabilidad del 12% y un rechazo del 81%.

“Mi compromiso es con los valores democráticos”, decía Uribe satisfecho con el trofeo en la mano, “por eso aquella paz no era tal y por eso hoy denuncio el terrorismo criminal de la dictadura venezolana, de sus fuerzas militares, de sus colectivos armados y de las dos guerrillas narcoterroristas de Colombia, el ELN y la FARC”, que han cruzado la frontera. Este periódico, también inconformista, libertario y radicalmente democrático, se honra de unir su cabecera al nombre de Álvaro Uribe Vélez.

PUBLICADO EN OK DIARIO

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5. Uribe, Campechano y Córdoba

El expresidente colombiano y figura clave en la política americana conoció ayer la Mezquita-Catedral, el entorno de la Puerta del Puente y Caballerizas, todo ello en una Córdoba que le hizo recordar desde su infancia a las raíces de Colombia.

Con fama, ganada a pulso, de ser uno de los políticos más serios de Iberoamérica en sus ideas, planteamientos y modos, sin embargo el expresidente de Colombia, Álvaro Uribe, visitó ayer Córdoba campechanamente, de principio a fin, junto a autoridades y cargos del PP local, y se dejó sorprender por los valores e historia de la ciudad hasta llegar, incluso, a rememorar las raíces de Colombia e incluso de su propia vida.

Ya el expresidente de la Comisión Europea José Manuel Durão Barroso, que hace poco conoció Córdoba, le aconsejó a Uribe en un reciente encuentro que no perdiera la oportunidad de disfrutar de la ciudad, más aún sabiendo su pasión por el mundo del caballo.

Y dicho y hecho. Aprovechando su presencia en España para el Foro de Economía, tras visitar Granada, ayer inició la jornada atravesando la Judería para conocer por boca del experto Luis Recio la Mezquita-Catedral.

Séquito de ‘seguridad’

Todo ello junto a autoridades como el subdelegado del Gobierno, Juan José Primo Jurado, y cargos del PP como el presidente provincial, Adolfo Molina, la senadora Beatriz Jurado o el portavoz del grupo municipal en el Ayuntamiento de Córdoba, José María Bellido... Además de una discreta pero contundente y atentísima escolta policial para el que, posiblemente, sea una de las figuras políticas más amenazada del mundo (si no la que más) a tenor de sus posturas durante su presidencia, y aún hoy en día, con las guerrillas colombianas y el narcotráfico internacional.

El caso es que Álvaro Uribe, de los pocos que han podido acceder al mismo Mirhab de Alaken II, se mostró encantadísimo durante la visita a la Mezquita-Catedral, de la que más tarde dijo a los periodistas que se trata «de una inspiración para el encuentro de las civilizaciones y para la convivencia en contraste con el enfrentamiento». «¿También para la paz?», preguntó un periodista, dejando implícitas las repercusiones que tuvo el reciente referéndum en Colombia sobre el Acuerdo de Paz, del que fue férreo opositor Álvaro Uribe hasta conseguir sorprender a la comunidad internacional con el rechazo al pacto con las FARC. Uribe, diplomáticamente, matizó reiterando el término: «Convivencia», que no «paz», dijo.

A la guardería a caballo

Estas consideraciones las hizo el expresidente en Caballerizas Reales, después de salir de la Mezquita-Catedral y, rompiendo el plan al quedarse sorprendido por el entorno de la Puerta del Puente, pedir visitar el monumento, en donde se enteró al detalle de la historia de la ciudad.

El caso es que, ya en Caballerizas Reales, e incluso antes de entrar en el recinto, Uribe hacía gala de su calidad de jinete y de sus raíces ligadas al mundo del caballo. «Yo nací a caballo, fui al kinder (escuela infantil) a caballo, con dos años y medio», dijo para recordar aquel paisaje de su infancia a lomos de caballos criollos entre montañas de cafetales.

Después de confesar tan claro su pasión por el caballo, imaginen cómo parecía disfrutar en Caballerizas el expresidente colombiano y máximo responsable del partido Centro Democrático de Colombia. Y por si había alguna duda, hizo todo un paralelismo entre la honradez del hombre (y del político) y la nobleza del caballo, un animal «que no soporta maltratos, pero tampoco zalamerías».

Dicho eso... dicho todo.

Preguntas equinas

Uribe no siguió haciendo declaraciones... pero sí preguntas. De hecho, sometió al orgulloso cicerone para la ocasión, el presidente de Córdoba Ecuestre, Rafael Blanco, a toda una batería de cuestiones dignas de un trivial equino: Años de Caballerizas Reales, transformaciones históricas, número de caballos que llegó a albergar, con qué material está hecho el firme actual del picadero, cuánto grosor tiene, función de los espejos, número de caballos que están actualmente en Caballerizas, yeguadas en Córdoba, número de pura raza española censados («pues nosotros tenemos 250.000 caballos criollos», apuntó el expresidente), tipos de herrajes, cuidados de los caballos, paseos y ejercicios... Menos mal que Blanco está bien puesto, que si no...

Y una de las anécdotas del día antes de que Uribe cerrara la jornada disfrutando de un almuerzo en el Churrasco. Todos estaban pendientes de que el expresidente montara o, al menos, tomara de la brida a un caballo. Y así lo hizo. El nombre del caballo era... Campechano. Parecía todo predestinado.

PUBLICADO EN DIARIO CÓRDOBA

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6. "Acuerdo de paz en Colombia premia a las FARC"

El legislador y precandidato a la presidencia del país sudamericano anunció la presentación de una denuncia contra el mandatario venezolano Nicolás Maduro, ante la Corte Penal Internacional

MIAMI.- El senador y precandidato a la presidencia de Colombia, Iván Duque Márquez, dijo en relación al acuerdo de paz alcanzado entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC, que un pacto de esta naturaleza no puede premiar con un tratamiento benigno y complaciente a quienes han cometido delitos graves.

Duque, quien forma parte del Partido Centro Democrático, dirigido por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, sostuvo que los cabecillas de las FARC deben tener penas proporcionales a la gravedad de sus crímenes y, además, pedir perdón y mostrarle a la sociedad un verdadero arrepentimiento.

Durante una visita a DIARIO LAS AMÉRICAS, el precandidato presidencial también se refirió a la dictadura en Cuba y la peligrosa situación en Venezuela, y reveló que en próximos días, con otros senadores de América Latina, presentará una denuncia contra Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional.

-¿Por qué somete su nombre a consideración de los electores en Colombia?

Colombia necesita un cambio y pasar unas páginas de nuestra historia. Nuestra propuesta se centra en cinco grandes elementos, lo primero es legalidad, seguridad y justicia, que van dentro del mismo concepto de legalidad para que en el país podamos tener firmeza ante cualquier tipo de criminalidad, que podamos luchar de manera vigorosa contra la corrupción. Segundo, equidad, para mejorar y equilibrar la cancha de quienes están en una situación de mayor vulnerabilidad con políticas educativas, de salud, de acceso a la cultura, de acceso a bienes públicos que necesitamos en muchas regiones del país. Tercero, defender con vigor el concepto de un capitalismo emprendedor, estar consciente de una verdadera economía de mercado, gran competencia, pero siempre pensando en que el crecimiento tiene que traducirse en un beneficio para toda la población.

-Comentan que el expresidente Uribe entregó un país con mayores niveles de paz y que con Juan Manuel Santos eso se ha perdido.

Lo primero es que tenemos que entender que el fenómeno de criminalidad no se puede diferenciar según la ideología de los victimarios. Aquí el problema no es si son paramilitares o guerrilleros o narcotraficantes; es una criminalidad organizada que tenemos que enfrentar, que se nutre de un peligroso combustible que se llama narcotráfico. Nosotros en los últimos tres años hemos visto cómo ha crecido el área sembrada de cultivos ilícitos que es un oxigenante para la criminalidad en el país.

-Esos proyectos de los que usted habla, en algunos casos, no los pudo sacar adelante ni el expresidente Uribe.

Durante el Gobierno de Álvaro Uribe Colombia tuvo una mejoría económica incuestionable. Es un país que logró casi cuadriplicar la inversión extranjera directa, en donde también creció el Producto Interno Bruto (PIB), que multiplicó por tres o por cuatro las exportaciones. Entonces hubo las condiciones para que la inversión llegara al país. ¿Qué es lo primero que nos proponemos hacer en nuestros cuatro años de gobierno? Recuperar la confianza de los empresarios por el país.

-¿Cuáles son esos gastos que usted considera innecesarios?

Por ejemplo, Colombia ha gastado cerca de 2.000 millones de dólares en los últimos 6 años en publicidad y eventos, hecho que es una vergüenza. Hemos visto como ha crecido la nómina en el sector del Gobierno central y en nóminas paralelas. Se han creado muchísimas agencias gubernamentales de responsabilidad vertical que perfectamente se podrían aglutinar en las funciones de los ministerios, y hay una pésima asignación del gasto. La mayor parte de la publicidad se ha entregado a los medios de comunicación por contratación directa sin concurso y no es para publicidad pedagógica que facilite a los ciudadanos el acceso a bienes y servicios del estado sino para hacer promoción de la gestión del Gobierno. Esa es una vergüenza cuando tenemos regiones del país en donde carecemos de acceso al agua potable o donde hay niños que están muriendo por desnutrición.

-¿Qué opina sobre el acuerdo de paz alcanzado con las FARC?

Yo creo que la diferencia tenemos que marcarla hacia adelante en nuestro país. Nosotros no podemos seguir dándole tratamiento benigno y complaciente a quienes han cometido delitos graves. ¿Por qué después de todos esos intentos fallidos sigue existiendo violencia en Colombia? Porque hay incentivos para quienes están en la ilegalidad de sentirse fuerte y después negociar los términos que quiera con el estado. Tenemos que romper con esa realidad y decir que en Colombia quien la haga, la paga.

-A su juicio, ¿cómo sería un acuerdo de paz idóneo en Colombia?

Yo les dije durante la campaña del plebiscito a muchos empresarios por qué ustedes quieren que haga Colombia lo que ustedes no harían en sus empresas. ¿Un empresario estaría dispuesto a que dentro de su empresa haya una pequeña pandilla de bandidos que esquilma, que asalta a los trabajadores, y los invita a que hagan parte de la junta directiva? Un acuerdo de paz no puede ser un mecanismo para premiar a la delincuencia, tiene que ser un mecanismo para que la delincuencia se doblegue ante el imperio de la ley. Yo no me opongo a la desmovilización, el desarme y la reinserción de los guerrilleros de la base a la vida civil, que en muchos casos han llegado obligados a hacer parte de esas estructuras, pero los máximos responsables deben tener penas proporcionales, tienen que pedir perdón y mostrarle a la sociedad que tienen un verdadero arrepentimiento. Pero si les damos curules a dedo en el Congreso, que no paguen cárcel y que adicionalmente puedan manosear la Constitución imponiendo normas que favorezcan a sus deseos de impunidad, hay lo que estamos haciendo es crear incentivos para que haya mayor violencia en el país.

-¿Cuál sería la posición de su eventual gobierno frente a las dictaduras de Cuba y Venezuela?

América Latina ha venido construyendo un sueño colectivo de ver a nuestros países en democracia. Nosotros como región sacamos adelante una Carta Democrática, y lo que no podemos permitir bajo ningún tipo de circunstancia es que las dictaduras vuelvan a fortalecerse o resurgir en América Latina. Lo que estamos viendo en Venezuela es una dictadura en cabeza de un sátrapa que está oprimiendo a su pueblo, un pueblo que está pidiendo elecciones libres para expresarse. Yo creo que el continente entero tiene que reaccionar. Tiene que haber sanciones para ese régimen y estoy comprometido en llevar una denuncia formal contra Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional, para que la fiscalía tenga información con la que le pueda abrir una investigación. Tenemos ya las firmas de 75 senadores colombianos y estamos buscando otras más en parlamentos de América Latina. Esa es una voz que se tiene que levantar contra la dictadura. Y frente al tema de Cuba, yo hago parte de esos latinoamericanos que soñamos con que en Cuba brille la democracia y que se pueda hacer una transición donde los cubanos libremente escojan su destino, y no que estén doblegados por unos sujetos que en nombre del pueblo se han dedicado a construir una oligarquía de uniforme verde olivo en detrimento de la pobreza de un pueblo.

Fuente: http://www.diariolasamericas.com/america-latina/acuerdo-paz-colombia-premia-las-farc-n4125217/amp

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7. Columna/ De la Seguridad Democrática a la Inseguridad General. Hay que recuperar el rumbo

Por: Senadora María del Rosario Guerra

@charoguerra

Bogotá, 27 de junio de 2017

Sin seguridad no hay Estado de Derecho. Si no hay presencia efectiva de la Fuerza Pública en todo el territorio ni monopolio del uso de las armas ni respeto a la autoridad ni imperio de la Ley, difícilmente puede un Estado cumplir de manera efectiva todas sus funciones. En ese sentido, bien resaltaba el Presidente Uribe: “La seguridad no debe ser la única preocupación del Gobierno Nacional, pero sí la primera”.

Esa premisa, trajo mucha prosperidad al país en todos los sectores en los primeros años del nuevo siglo, pero tristemente los colombianos pasamos de un Gobierno que usó la seguridad como valor democrático, que generó confianza a los ciudadanos, fortaleció la gobernabilidad y las instituciones; a un Gobierno que con la excusa de la ‘paz’ legitimó el crimen, exaltó a los criminales y desprotegió a los ciudadanos.

Las cifras no mienten. De 2010 a 2017, las extorsiones han aumentado 214 %, los hurtos a comercio 49 %, y tan sólo en el 2016 se registraron 2,8 millones de robos de teléfonos celulares, 183 secuestros y 200 actos terroristas. ¡Escandaloso! Recordemos la reducción de los principales índices de inseguridad en el año 2010 respecto al 2002: los actos de terrorismo se redujeron 70 %; los homicidios totales 46 % y 67 % en el caso de alcaldes; 93 % disminuyeron los secuestros, y la extorsión bajó 35 % (Cifras MinDefensa).

Es evidente que necesitamos recuperar la seguridad como motor de desarrollo, para ello he presentado tres prRpuestas a los colombianos: recuperar la confianza;  establecer más estrategia y más efectividad en la implementación de políticas de seguridad, y fortalecer el inseparable binomio ‘justicia – seguridad’.

Para recuperar la confianza es imperativo que la Fuerza Pública vuelva a tener un Comandante en Jefe que le dé ejemplo y respaldo. Tenemos que elevar la moral de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, y su bienestar, en lo referente a mejorarles las condiciones salariales, educativas y de vivienda. Pero, ante todo, ¡Colombia no necesita más Generales de coctel! ¡Todos en el campo!

Tenemos también que retomar los consejos de seguridad semanales; exigir transparencia y rendición de cuentas en la Fuerza Pública; combatir fuentes de ilegalidad que hoy alimentan y generan la inseguridad, como lo son los carteles del narcotráfico, y hacer efectiva la erradicación manual y aérea de cultivos ilícitos; dar recompensas por colaboración en el combate del crimen, y vincular a la ciudadanía a través de las redes de cooperantes, para pasar de la queja a la acción. 

En segundo lugar, para ser más efectivos y más estratégicos, necesitamos construir un sistema de información cuantitativo, cualitativo y geográfico, que nos permita dar respuesta rápida y oportuna, fortalecer los observatorios del delito y la Línea 1,2,3, y repotenciar tecnológicamente a nuestra Fuerza Pública.

Finalmente, tenemos que articular la seguridad con nuestro sistema de justicia para ofrecer respuestas efectivas a nuestros ciudadanos. Es fundamental volver a penalizar la dosis mínima y a los llamados ‘jíbaros’. Al drogadicto: corazón grande, le brindaremos tratamiento de salud. Proponemos judicializar a los jóvenes entre 15 y 17 años como mayores de edad; impulsar un bloque contra jueces y fiscales corruptos; quitar a los delincuentes sus bienes adquiridos ilícitamente e impulsar una estrategia Nacional de ciberseguridad. 

En 2018 tenemos el reto de implementar una política de mano dura contra el delito y cero tolerancia con el delincuente. YA ES HORA de tener ciudades seguras para todos los colombianos. 

(Fin)

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8. Comunicado de la senadora Nohora Tovar sobre brote de aftosa en Colombia

Villavicencio, 27 de junio de 2017. Con preocupación se ha conocido la noticia sobre la reaparición de fiebre aftosa en el hato ganadero de Colombia, este fenómeno que estaba eliminado en nuestro país desde el año 2009 y que hoy tuvo como consecuencia que Perú, Ecuador y Panamá hayan determinado frenar la adquisición de carne colombiana. La prohibición temporal alcanza a las importaciones de bovinos, porcinos y sus productos (carne, semen y embriones).

La región de la Orinoquia resulta altamente perjudicada bajo esta situación, puesto que el foco de la reaparición de la fiebre aftosa se presentó en el municipio de Tame, departamento de Arauca. No obstante, las medidas tomadas por autoridades sanitarias, los llanos orientales se encuentran vulnerables a la expansión de la enfermedad.

Pido a las autoridades en cabeza del Ministerio de Agricultura y el ICA, que adopten las medidas urgentes a fin de impedir la afectación al sector ganadero, del cual el 80 % de su composición son pequeños y su economía se verá fuertemente impactada, esto, sumado a fenómenos como el del contrabando y el abigeato, contra este último cursa un proyecto de ley de mi autoría y que irá en beneficio de este sector.

(Fin)

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Publicado en Politica

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