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Importantes entrevistas a Rafael Nieto e Iván Duque Destacado

  • Martes, May 16 2017
  • Escrito por 

Centro Democrático: el poder de las ideas (697)

1. “Es ilógico que el CD apoye al candidato conservador”: Rafael Nieto

2. “Me parece simplista centrar las elecciones en Colombia en la corrupción o en las FARC”

3. Órdenes criminales contra policías, oficiales y dirigentes políticos

4. Comunicado de Alfredo Ramos sobre nota de El Espectador

5. COMUNICADO/ Centro Democrático rechaza atentado contra líder de Juventudes en Valledupar

6. Columna/ De Escobar a Santos

7. Referendo, Familia y Adopción

8. Columna/ Secuestrado por las Farc

9. Columna/ Ley habilitante chavista para el campo

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1. “Es ilógico que el CD apoye al candidato conservador”: Rafael Nieto

El abogado aspira a recibir el guiño del expresidente Álvaro Uribe para ser el candidato único del partido. Propone una alianza con diferentes sectores del No para ganar la Presidencia en 2018.

Aunque Rafael Nieto es el más novato de los cuatro (hasta el momento) precandidatos presidenciales del Centro Democrático, se llevó la mayor cantidad de aplausos en la reciente convención del uribismo. Con un discurso contundente contra el gobierno de Juan Manuel Santos acaparó todas las miradas.

Aunque trabajó en el gobierno Uribe, e hizo parte de los negociadores del No con el gobierno, después del plesbiscito, no tiene experiencia en materia electoral. Pese a ello no le incomoda que le digan primíparo, por el contrario asume su condición.

 “Yo soy un primíparo. Tengo conocimiento del Estado porque estuve en el Viceministerio del Interior y de Justicia y fui asesor del Ministerio de Defensa por muchos años, pero nunca en mi vida he hecho política electoral así que sin duda soy un primíparo”, dijo Nieto en entrevista con Semana.com.

Semana.com: ¿Qué lo llevó a ser hoy un precandidato presidencial?

R.N.: Un conjunto de personas, desde finales del año pasado y con más énfasis a principio de este, me empezaron a buscar con la idea de que defendiera públicamente las ideas que estaban expresadas en mis columnas de opinión y en mis intervenciones como analista político. Creían que el espacio estaba dado para que una figura nueva, joven, renovadora y sin pasado político, tuviera claridad en la defensa de las convicciones y carácter. Me convencieron.

Semana.com: ¿Siente que tiene posibilidades de ganar la candidatura cuando sus competidores, dos de ellos congresistas, pueden tener más exposición ante la opinión pública?

R.N.: Como expresé en la convención necesitamos es unión, equipo y, además, una gran alianza con todos aquellos de los que están convencidos, y así no estén con el uribismo ni en el Centro Democrático, de defender la democracia. Este esfuerzo puede ganarse y yo estaré en la mejor disposición de trabajar, acompañar y apoyar a aquel que finalmente sea el candidato.

Semana.com: Dijo en su presentación que el triunfo no puede ser de un precandidato, sino que se necesita una gran alianza republicana. ¿A qué se refiere?

R.N.: Hay que convertir la formación del No en una alianza propositiva y que le ofrezca al país una visión de futuro, de esperanza y de construcción para una Colombia en paz y segura. En esa alianza hay que contar con el 66 por ciento que no votó en el plebiscito, con el 85 por ciento de colombianos que no están contentos con la gestión del presidente Santos, con muchos que votaron por el Sí, convencidos con la propaganda del gobierno, pero que se han dado cuenta de los peligros que habíamos advertido. La gran alianza no es solo con el uribismo, es con todos aquellos que encuentran necesario una fórmula distinta de pensar y gobernar este país.

Semana.com: ¿Y cómo convencer a ese 66 por cioento de la población que no votó en el plebiscito?

R.N: Este no es un proceso político entre Santos y Uribe, este no es un proceso político entre el Sí y el No. Es un proceso distinto para 2018 en el que nos estamos jugando una alternativa diferente, entre la continuidad del gobierno de Santos y una gran alianza republicana que rescate la democracia, y una solución de capitalismo popular que permita  que ese 35,5 por ciento de colombianos que viven debajo del nivel de pobreza puedan superarla, y crear un país de propietarios. No hay un discurso de polarización, tampoco de división. Hay un discurso para todos los colombianos, una nueva alternativa para ofrecer”.

Semana.com: Pero en la pasada convención el discurso más radical contra el presidente Santos y el proceso de paz fue el que usted pronunció…

R.N.: “Y lo seguiré teniendo porque el presidente Santos tuvo la oportunidad de hacer una gran coalición entre los que no hemos secuestrado, ni asesinado ni  nos hemos dedicado al terrorismo y al narcotráfico para mover nuestras ideas.

Semana.com: ¿Y eso no es alimentar la polarización?

R.N.: En lo absoluto. El presidente Santos decidió aliarse con las FARC, desconoció el resultado de la voluntad popular en el plebiscito y arrasó por encima a todos los que votaron en su momento por una forma distinta. Eso quedó en el pasado. Yo seguiré siendo crítico del proceso de paz y hay que hacer correcciones. Lo que las personas están esperando en 2018 son soluciones concretas de la pobreza, corrupción, educación, desempleo, presencia del Estado en las regiones. Yo no me dejo encasillar en el plebiscito ni en el proceso de paz.

Semana.com: ¿Usted  comparte del todo la posición de Fernando Londoño de hacer “trizas el acuerdo de paz”?

R.N.: Hay que rescatar unas cosas, pero hay que corregir otras. Esa fue la posición que tuvimos los negociadores del No después del plebiscito, pero el presidente nos burló. Hay que hacer las correcciones de fondo que se han demandado por la voluntad mayoritaria en ese 2 de octubre.

Semana.com: ¿Qué hay que cambiarle a ese acuerdo?

R.N.: Hay que recuperar para el Estado la capacidad de combatir con todas las armas el narcotráfico y los narcocultivos. No podemos seguir en el océano de las 200.000 hectáreas de coca. Segundo, hay que sacar de toda duda que los esfuerzos que se hagan en materia de tierras y de reforma rural no pongan en peligro la propiedad de campesinos. Necesitamos recortarle las facultades extraordinarias al presidente de la república. Hay que devolverle las competencias y la capacidad de debate y proposición a los parlamentarios, que castraron con el ‘fast track’. Hay que recuperar la dignidad de la rama judicial a la que le quebraron el espinazo con el tribunal de justicia. La cereza es que sí hay que entregarle a las FARC la posibilidad de hacer política, es inaceptable que se le hayan entregado unas ventajas que a ningún partido político en Colombia.

Semana.com: Eso es básicamente tumbar el acuerdo que se firmó...

R.N.: Hay que cambiarle esos puntos, en mi opinión. Y no es todo el acuerdo. Hay unos temas que cambiarlos y que si la gente vota mayoritariamente en mayo y junio del próximo año por esa fórmula, hay que respetar esa voluntad mayoritaria que quedaría doblemente expresada, primero en el plebiscito, que negó el acuerdo que el presidente implementó, y después en las elecciones presidenciales donde la gente apoya una fórmula que dice que hay que cambiar unos temas del acuerdo. Eso es una democracia”.

Semana.com: En el tema de las alianzas, usted mencionó a la senadora liberal Sofía Gaviria y al periodista Herbin Hoyos. ¿Los vinculará a su proyecto?

R.N.: “Es que el gobierno ha venido sosteniendo que las víctimas de las FARC están en el centro de los acuerdos y usted se sienta hablar con las víctimas y resulta que es mentira. Un acuerdo de paz tiene que tener como centro a las víctimas y eso no ocurrió en este acuerdo, a pesar del discurso de las FARC y del gobierno. Así que a Herbin, al general Luis Mendieta y a Sofía Gaviria hay que darle los espacios y reconocimientos de carácter político.

Semana.com: ¿Cómo vio la presencia del exprocurador Ordóñez y de Angelino Garzón en la convención?

R.N.: Hay sectores en el Centro Democrático que creen que el partido no debería abrirse a otras vertientes. Yo tengo una teoría completamente distinta: más allá de si la gente votó, más allá de cuál es el partido político, lo que necesitamos en el país es una alianza de todos aquellos que puedan compartir. Es una alianza doctrinal, de ideas que defiendan la institucionalidad republicana.

Semana.com: Algunos dicen que poner en la misma mesa a Ordóñez, con personas que están en el centro del partido, como usted, y con otros que no son del Centro Democrático como Angelino Garzón termina agrietando una candidatura. ¿Qué piensa?

R.N.: Creo que el Centro Democrático tiene que encontrar una persona que refleje claramente las ideas del partido. Es claro que el Centro Democrático no puede equivocarse de nuevo y elegir un personaje como Santos que usó la plataforma, la doctrina y a los votantes del partido para terminar gobernando con una plataforma, unas ideas y unos aliados políticos completamente distintos. Pero también estoy convencido de que a partir de esa candidatura, hay que abrirse a una gran alianza.

Semana.com: ¿Ese candidato podría ser Luis Alfredo Ramos?

R.N.: Sin la menor duda. Luis Alfredo Ramos es un hombre con una gran trayectoria política, con éxitos electorales comprobados y con muchísimas calidades. Me parece que él sería un formidable precandidato y ojalá resuelva a favor su situación judicial. Le doy mi bienvenida de antemano a esa posibilidad.

Semana.com: ¿Le da la bienvenida y le cede el puesto?

R.N.: No, yo competiré hasta el final, hasta que se defina cuál será el candidato, pero lo haré con lealtad y con compañerismo sabiendo que los otros candidatos no son ni contradictores ni adversarios, sino compañeros en la lucha al término de la cual se escogerá a uno de ellos que represente de manera adecuada la doctrina del Centro Democrático. Ya sea Iván Duque, Luis Alfredo Ramos, Carlos Holmes Trujillo o María del Rosario Guerra,  tendrá todo mi apoyo, mi esfuerzo y mi trabajo para que culmine exitosamente la tarea fundamental que es la de recuperar el poder en 2018 y ofrecerle al país una solución.

Semana.com: ¿Y si Luis Alfredo Ramos fuera el candidato del Partido Conservador harían alianzas con ellos?

R.N.: Lo que entiendo es que Luis Alfredo aspiraría al Centro Democrático. Para que el partido apoye un candidato del Partido Conservador se requiere que tenga el total apoyo, porque hoy por hoy ese partido está en el gobierno, votó a favor del plebiscito y no tiene la fuerza, ni el tamaño, ni el apoyo ciudadano del Centro Democrático. En principio me parecería ilógico que el partido terminara apoyando un candidato de los conservadores. Tendría que darse un enorme revolcón al interior de ese partido, y un gran fracaso del candidato del Centro Democrático, para terminar con un candidato presidencial conservador y un vicepresidente del partido”.

Semana.com: ¿Qué le propone al país para ganarse la candidatura del Centro Democrático?

R.N.: Esta es una democracia insuficiente y hay que profundizarla. Para eso hay que incluir en las necesidades básicas a ese 35.5 por ciento de colombianos que viven por debajo del nivel de pobreza. Hay que disminuir los impuestos para devolverle el dinero que hoy le está arrebatando el Estado al bolsillo de los colombianos, para que lo gasten en lo que ellos creen que debe ser gastado. Eso incentiva la inversión y el consumo. Eso hay que hacerlo con una lógica de región, pero desafortunadamente hay gobiernos como este, bogotanos y centralistas, que no conocen el país.

Semana, Bogotá, 11 de mayo de 2017

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2. “Me parece simplista centrar las elecciones en Colombia en la corrupción o en las FARC”

El senador del Centro Democrático defiende una "visión integral" de país. Pide "tener mucho cuidado con los extremos" ante los acuerdos de paz

Iván Duque (Bogotá, 1976) es senador del Centro Democrático, el partido fundado por el expresidente colombiano Álvaro Uribe, de quien fue asesor. Trabajó como consejero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington, ha sido profesor universitario y acaba de publicar IndignAcción(Planeta), una reflexión sobre la actualidad de Colombia que busca convertirse una voz de alarma ante “los riesgos del populismo”. Sigue con interés las propuestas del presidente francés electo, Emmanuel Macron, del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y del italiano Matteo Renzi. Hace una semana presentó su precandidatura a las elecciones presidenciales de 2018.

Pregunta. ¿Qué se juega Colombia en las elecciones de 2018?

Respuesta. Las elecciones de 2018 son decisivas, porque Colombia está atravesando por el rumbo equivocado. Tenemos una economía que tiene un crecimiento mediocre, que no está generando los empleos formales a la velocidad que lo necesitamos, que no ha diversificado sus sectores, que es débil en materia de innovación. Ahí tenemos que hacer una recuperación. Tenemos un gran desafío en materia de seguridad, porque se firmó un acuerdo con las FARClleno de concesiones al terrorismo. Es un proceso débil. Lo que hagamos mal ahí va a ser el resurgimiento del narcotráfico y de un movimiento político que va tener actividades criminales. Y tenemos un desafío enorme en lo social. Nosotros tenemos que apostar por la transformación de un país con más empleos formales y esos empleos formales necesitan una cultura de emprendimiento y una lucha contra la corrupción muy grande. La corrupción hoy está desbordada en Colombia. Nos parece que lo que se juega en 2018 es pasar la página de esos cuatro males.

P. Hay quienes, también en su partido, parecen querer centrarlo todo en el acuerdo de paz.

R. Me parecen simplistas esos políticos que quieren centrar las elecciones en la corrupción o en las FARC. Creo que hoy los colombianos necesitan una visión integral, más que tratar de llevar las direcciones a un solo tema y cambiar la indignación por populismo. Aquí lo que queremos es pasar de la indignación a la indignacción con propuestas. Me preocupa una cosa. Es que ese simplismo está dejando por fuera a muchos colombianos. Hoy nosotros tenemos que presentar soluciones en salud, en educación, en innovación, en emprendimiento y eso es lo que estamos haciendo.

P. Acaba de hacer una distinción entre indignación y populismo.

R. Claro, porque Colombia puede ser fácilmente capturable o por el populismo de extrema izquierda o por el populismo de extrema derecha, que lo que está tratando de hacer es exacerbar odio o emociones negativas. Aquí lo que nosotros tenemos que pensar es en una política de verdadero centro que supere esos debates anacrónicos de izquierda y derecha y que se preocupe por políticas de Estado, donde haya equidad, seguridad, emprendimiento, respeto por el medio ambiente. Eso es lo que necesitamos. Porque la indignación es lo que utilizan los populistas muchas veces para generar rechazo. Aquí lo que necesitamos es una política de construir, de generar una propuesta de país en la que todos quepamos.

Colombia puede ser fácilmente capturable por el populismo de extrema izquierda o extrema derecha

P. ¿Algún ejemplo?

R. Yo fui vocero del plebiscito, de la campaña exitosa del no. Yo siempre he creído que si hay una crítica en una mano, en la otra tiene que estar la propuesta. No quedarnos en críticas vacías, ni en discursos de lugares comunes, sino aterrizar las cosas en lo que realmente el país necesita. Por ejemplo, en materia social tenemos que apostarle a un sistema de salud preventivo, necesitamos apostar por una educación del capital humano que vean la educación preescolar como algo importante porque hoy los niños de escasos recursos no tienen ese acceso. No es una política de élites, es una política de contacto directo con la ciudadanía.

P. Hay quien considera las próximas elecciones una segunda vuelta del plebiscito sobre los acuerdos de paz. ¿Está de acuerdo?

R. Hay personas que dicen ‘hagamos una gran coalición del no’, y a mí lo que me parece es que uno no puede convertir las coaliciones en cercas, donde solamente pueden entrar los que dijeron no. Al contrario, hay que hacer una coalición, pero una coalición supremamente amplia donde entren todos los sectores que se identifiquen y quieran construir esta visión de país. Puede haber algo que nos diferencie, que es una postura sobre una mala negociación, pero puede haber muchísimas más cosas que nos unen, en materia social, en materia de educación, en materia de salud, innovación social, desarrollo urbano, política ambiental. Hay que pensar una coalición, pero nosotros no vamos a hacer una coalición del no, tendremos que ser una coalición del sí por el cambio y que sea suficientemente amplia para que todos los sectores que se identifiquen con nuestra visión de país puedan caber.

P. ¿Qué haría con los acuerdos? Fernando Londoño, exministro, habló de “hacer trizas” el acuerdo de paz.

R. Aquí hay una discusión sobre si se trata de mantenerlo todo o hacerlo trizas y yo creo que hay que tener mucho cuidado con los extremos. Claramente, todo lo que sea humanitario para garantizar la desmovilización, el desarme y la reinserción de la base guerrillera debe mantenerse, sobre la base de que no haya ninguna reincidencia. Pero hay que desmontar cosas muy peligrosas que están en los acuerdos. El primer día de posesión como presidente presentaría una reforma constitucional para que el narcotráfico no sea un delito amnistiable. Segundo, se ha cometido un error muy grave al decir que la sustitución y erradicación de cultivos ilícitos va a ser voluntaria. Eso genera un incentivo perverso para sembrar y después negociar el desmonte. Tiene que ser obligatorio. Tercero, armas y dinero que se encuentren escondidos y que no hayan sido puestos para la recuperación de las víctimas, supondrán un delito nuevo y les caerá todo el peso de la ley a los máximos responsables de esa organización, entiéndase los cabecillas.

Hay que hacer una coalición amplia donde entren todos los que se identifiquen con nuestra visión

P. ¿Y con respecto a la Justicia Especial para la Paz?

R. Está llena de fisuras de impunidad para las FARC, de homologaciones de las FARC con las fuerzas militares, y tienen unas ambigüedades tan grandes como que esa justicia puede hacer calificaciones jurídicas propias, es decir, crear delitos, y no exige la participación obligatoria de la Procuradoría.

P. ¿Hacia dónde cree que va la negociación con el ELN?

R. El ELN tiene el mal espejo de lo que ocurrió con las FARC. Y no va a pedir menos de lo que se le dio a las FARC, eso es una demostración más de premiar al criminal y al terrorismo. Al ELN le diría lo siguiente: si usted quiere realmente la paz, quiere realmente desmovilizarse, desarmarse y reinsertarse debe primero concentrarse, suspender las actividades criminales y estar dispuesto a entrar en un proceso de desmovilización, desarme y reinserción donde puede haber reducciones sustanciales de la pena, mas no la ausencia de una pena efectiva para los máximos responsables. Si el ELN pretende hacer terrorismo mientras está sentado en la mesa, como presidente de los colombianos a eso no le voy a jugar y les diría que las puertas están abiertas sobre la base de la concentración y la cesación de las actividades criminales o de lo contrario tendrán el peso de toda la capacidad ofensiva y disuasiva de la fuerza pública. Es decir, o hacen esto a las buenas o lo tendrán que hacer por la presión de la fuerza pública.

P. ¿Qué peso tendrá en las elecciones de 2018 la figura de Uribe?

R. Es una persona querida por los colombianos, dejó una gran herencia en el país. Tratar de mantener vivo ese legado y las cosas importantes de ese legado yo creo que es fundamental en la estructura de nuestro partido y lo que nosotros queremos para la sociedad colombiana. Y obviamente edificar sobre ese legado, yo siempre he creído en la frase de Isaac Newton de 'Construir sobre hombros de gigantes', y el deber nuestro es modernizar muchos de los puntos de esa visión, de esos conceptos de la inversión, de la equidad, de la seguridad, ajustarlos a lo que el país necesita hoy. Su influencia va a ser importante y positiva y necesaria para el país. Una persona que gobernó ocho años y gobernó bien yo creo que se ha merecido un lugar en la historia para hacer un aporte permanente a la realidad del país.

P. ¿Cómo va a influir en los procesos internos de su partido?

Un presidente colombiano no puede ser indiferente

R. He tenido la oportunidad de trabajar con él en sus ocho años como representante en el BID, fui su asesor en Naciones Unidas, tuve la posibilidad de acompañarle en su cátedra en Georgetown. Lo conozco bien y, primero, sé su imparcialidad en cuanto a los procesos internos, pero, segundo, yo tengo una gran obsesión, y es que nuestro partido pueda escoger su candidato a través de un proceso democrático, participativo y transparente, que sea una consulta abierta. Soy enemigo de las convenciones para elegir candidato, me parecen siempre acuerdos de camarillas o de élites y de partido.

P. ¿Es el favorito de Uribe?

R. Yo nunca cargo con ese tipo de asuntos en la cabeza. Trabajo intensamente, con humildad, para ganarme el respeto, el cariño y la confianza del expresidente Uribe, de los miembros de mi partido y por supuesto de la ciudadanía, de manera que yo nunca hago política pensando que alguien me va a dar un dedazo. Sí tengo una relación de cercanía, de amistad, de aprecio y de respeto, pero como digo yo me quiero ganar eso con mi trabajo.

P. ¿Está justificada en Colombia la indignación por la corrupción y el caso Odebrecht?

R. Sin duda. Ahora, yo creo que Odebrecht no es solamente Odebrecht. Es un escándalo monumental, pero evidencia esa mala relación de los que pecan por la paga y se pagan por pecar. Presenté una denuncia ante la superintendencia de industria y comercio el 23 de enero, mostrando cómo comprando funcionarios estaban rompiendo el régimen de competencia. El espejo de Odebrecht debe servirnos para que tengamos unas cosas muy claras en el país. Empresa que corrompa funcionario, la empresa, sus dueños y sus gestores de por vida no podrán contratar con el Estado. Segundo, funcionario que reciban coimas, nunca más podrán volver a pasar por la administración pública el resto de su vida.

P. A usted también le pidieron explicaciones por Odebrecht.

R. He tenido una vida pública y laboral bastante transparente. Nunca he gestionado intereses de empresas ante el Estado, nunca he tenido empleadores con intereses ante el Estado en Colombia. Yo no he hecho ninguna gestión corporativa. En la campaña presidencial de nuestro partido en 2014 no tuve ninguna vinculación laboral ni tampoco ninguna responsabilidad administrativa, no gestioné ni contratos ni recursos ni nada que se le parezca. Cumplí una tarea que fue elaborar un plan de Gobierno y nunca me ha temblado el pulso para decirle a Odebrecht lo que pienso. Como no tengo rabo de paja me puedo arrimar a la candela.

P. Esta semana dijo que demandará a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ante la Corte Penal Internacional. ¿Qué relación mantendría con su Gobierno?

R. Siempre he creído que cuando la diplomacia se ejerce sin principios se vuelve hipocresía o inclusive se puede volver complicidad. Nosotros tenemos una política exterior histórica de respeto por la libre determinación de los pueblos, pero nunca podemos quedar en la indiferencia. Un presidente colombiano no puede ser indiferente. Si yo soy un vecino y el señor de la casa de al lado está pegándole a la esposa todos los días, tiene a los niños amarrados en un cuarto y no les da comida y yo estoy viendo eso y simplemente mantengo las buenas formas del saludo halagüeño en la mañana me parece que es terrible. Qué espero: primero agotar todos los canales diplomáticos y al mismo tiempo obrar en los canales multilaterales. Si no hay una respuesta efectiva hay que llevarle ese mensaje claramente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, hay que llevarlo a la OEA y también lo voy a decir de una vez. Si Unasur quiere seguir siendo el cómplice de Nicolás Maduro, retiro a Colombia de Unasur.

P. ¿Y cuál sería su relación con Trump?

Hay personas que me han tachado para deslegitimarme de comunista, de socialista

R. EE UU ha sido un gran aliado de Colombia y Colombia de EE UU, y una de las cosas interesantes es que Colombia siempre ha tenido un enorme respaldo bipartidista y esperaría que esa cooperación se mantenga y esperaría que con el presidente Trump podamos mantener una agenda que esté asociada primero a seguir manteniendo la lucha contra el narcotráfico, en la cooperación de EE UU me parece supremamente importante fortalecer los canales de comercio. Hay que buscar que EE UU se involucre en la agenda como una gran bisagra, como el gran inspirador para la región.

P. ¿Cuál es su plan contra el narcotráfico?

R. Por muchos años vimos la droga como un gran drama que salía del país y se iba a producir daño a otros lugares. Hoy, con el aumento del ingreso per cápita, nos damos cuenta de que el consumo de droga en Colombia es alarmante. Cuando la drogadicción llega a una familia de altos recursos, es una tragedia pero tienen mecanismos para enfrentarlos. Cuando llega a una familia de bajos recursos puede ser la tragedia eterna. Lo que hay que hacer es una campaña de pedagogía. Segundo, tenemos que enfrentar los cultivos ilícitos con erradicación obligatoria. Tenemos que desmontar todos los carteles que hay en el país y una buena política pública en materia de atención al drogadicto.

P. Antes ha dicho que le gustaría ir más allá de la dicotomía izquierda/derecha. ¿Tiene referentes políticos?

R. Me parecen interesantes muchas figuras de la política. En España, me parece interesante la propuesta generacional de Albert Rivera, me parece que hay entidad en muchas cosas. Me ha parecido interesante la propuesta en el contexto francés de Emmanuel Macron, donde fortalece el centro, donde supera esa eterna discusión del PS con la derecha y está construyendo una propuesta de centro que reivindica la seguridad, los valores sociales, la política de Estado en materia social, pero siempre está pensando cómo va a ser Francia más sólida hacia el futuro y sobre todo hablando a las nuevas generaciones. Me parece que Matteo Renzi en Italia hizo un gran proceso de construcción de liderazgo, también llamando a grandes reformas del ambiente político, convocó una reforma, la perdió, tomó la decisión gallarda de renunciar pero hoy lo más seguro es que vuelva y vuelva con más fortaleza para seguir con esa idea, renovar la política. Lo que ha pasado en Canadá con Justin Trudeau es interesante, aunque tengo con él algunas diferencias. Veo liderazgos importantes. El mundo está viendo ese cambio generacional. En América Latina se va a empezar a dar cada vez con mayor fuerza. Uno ya lo ve en Perú y con el sector que apoyó a Mauricio Macri en la Argentina. No soy idólatra.

P. ¿Afronta realmente Colombia el riesgo del populismo?

R. Sí. Colombia ya tuvo experiencias de populismo, lo tuvo en la alcaldía de Bogotá hace unos años. Llegan personas a generar la lucha de clases, el odio entre clases, la satanización del sector privado, el discurso que es pan para hoy y hambre para mañana. También hay algunos sectores de la izquierda que se han convertido en una oposición hirsuta, y también hay en la extrema derecha, un discurso de destrucción. Destruir, destruir, destruir y caemos en ese factor del populismo tan peligroso que es el adanismo. Uno no puede hacer política con sectarismo y la ciudadanía merece un discurso incluyente.

P. ¿Teme la competencia interna en la carrera presidencial?

R. A la política ha llegado la posverdad. Hay personas que me han tachado para deslegitimarme de comunista, de socialista, dicen que soy un infiltrado. A esas cosas siempre respondo con trabajo. Por lo menos dentro del uribismo tengo la inmensa tranquilidad de tener una afinidad con los postulados del presidente Uribe. Prefiero perder haciendo una política de altura, de ideas, de propuestas, que ganar con trampas.

P. ¿Viviría en la Casa de Nariño, sede de la Presidencia?

R. Primero, no estoy seguro de si viviría en la casa de Nariño. Soy una persona de familia, no sé si tendría esa capacidad. Pero, ¿cómo desearía que fuera ese primer día? Que haya un gran sentido de trabajo en equipo, que haya un gabinete pensado para cuatro años, no de ministros que van cambiando como vasos desechables. Y ese primer día quisiera arrancarlo visitando una de las regiones de Colombia muy temprano y a partir de ahí empezar. Devolver la confianza a los ciudadanos.

El País, España, 14 de mayo de 2017

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3. Órdenes criminales contra policías, oficiales y dirigentes políticos

Video: https://youtu.be/lDmTLTjYGXo

"Que seguirán asesinando a los policías; que atentarán contra altos oficiales de las Fuerzas Armadas; que buscarán hacer lo mismo contra dirigentes políticos, anuncian los crimínales; lo comunica una autoridad que tiene porque estar informada.

El Gobierno nos hizo creer que con impunidad a las Farc, a todos sus delitos atroces y al narcotráfico; que dándoles elegibilidad política, que entregándoles la Constitución, llegaría la seguridad al país, y hemos reversado.

Lo único que progresa es lo ilegal: el narcotráfico, la minería ilegal, la destrucción del medio ambiente, y en muchas ciudades colombianas la pobreza que iba reversando, vuelve a incrementarse.

Cambiemos de rumbo, que no los engañen".

Álvaro Uribe Vélez

Rionegro, Antioquia, 14 de mayo de 2017
(Fin)

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4. Comunicado de Alfredo Ramos sobre nota de El Espectador

Medellín, 15 de mayo de 2017

Frente a la nota de prensa publicada por el periódico El Espectador el domingo 14 de mayo titulada “¿Quién se queda con Luis Alfredo Ramos?”, me permito hacer las siguientes precisiones:

1.         Hago parte del Partido Centro Democrático desde que comenzamos la recolección de firmas con la idea de crear un partido que sea la esperanza de Colombia.  Fui electo por su lista cerrada a Senado, y he dado la batalla en cada una de mis actuaciones para fortalecer su presencia ideológica. Así mismo, hago parte de la Dirección nacional del Centro Democrático en representación de los senadores y, desde allí, pretendo dar la lucha interna para ser un partido que satisfaga las exigencias de una ciudadanía cada vez más incrédula de las instituciones democráticas.

2.         El viernes 12 de mayo fui amablemente contactado por periodistas de El Espectador para hablar del tema de Luis Alfredo Ramos. Lo primero que dije es que nuestra familia está concentrada en la finalización del proceso jurídico, esperando un pronto fallo absolutorio por parte de la Corte Suprema de Justicia, a raíz de las acusaciones de falsos testigos en su contra y tras 3 años y 3 meses de privación infame de su libertad. Además, manifesté nuestra preocupación como familia, después de la experiencia vivida hace 4 años cuando el nombre de Luis Alfredo Ramos anunciaba su aspiración a la Presidencia de la República, para que pudiera ser nuevamente objeto de algún tipo de persecución política.

3.         Dije, también, que muchas personas de diferentes corrientes políticas tienen la esperanza de que Luis Alfredo Ramos sea candidato presidencial, pero manifesté que él está concentrado en mostrar la realidad de los falsos testigos en toda Colombia, y no pensando en campañas políticas.

4.         En la misma entrevista señalé claramente que, para Presidencia de la República, antes que hacer coaliciones políticas, lo que se debe hacer una gran coalición con la ciudadanía, independiente del nombre de quién sea candidato de la misma. Hoy, la gran mayoría de los colombianos no se identifican con los partidos políticos.  Así lo demuestra la última encuesta de Invamer Gallup, donde sólo el 7% de los colombianos cree en los partidos políticos. La persona que quiera ganar la Presidencia debe estar sintonizada con la ciudadanía antes que en coaliciones políticas.

5.         Manifesté que el Centro Democrático debe liderar una gran coalición en defensa de la Democracia y en la que deberán estar, como base, sectores que se unieron en el pasado plebiscito. Sectores conservadores, liberales y ciudadanos independientes que creen en la Democracia. El Centro Democrático es el partido llamado a ser el ancla se esa gran coalición.

6.         Cuando en la entrevista me preguntaron por el Partido Conservador, dije que no quería opinar sobre otros partidos por el respeto que me merecen, pero que ojalá que los congresistas de todos los partidos supieran empezar a sintonizarse con la opinión pública y saber que con clientelismo y con política tradicional lo único que van a lograr es menor credibilidad en la política.  La falta de credibilidad en los partidos políticos fue la puerta para que en Venezuela llegara el populismo corrupto, una puerta que se abre en Colombia si no existen profundos cambios en todos los partidos políticos, con fundamento en la defensa del interés general, alejándose de convertirse en unas fábricas de avales.

7.         Para finalizar, dije que, personalmente, quería seguir sirviendo desde lo público o privado y que no aspiraría al Congreso de la República porque creo que el Centro Democrático debe dejar en libertad para definir su lista cerrada de la manera como considere, especialmente abriendo espacios para nuevos liderazgos. Muchas personas que estamos en el partido podemos prestar nuestro servicio no solamente en el Congreso, sino también podemos hacerlo desde el sector privado o desde la rama ejecutiva.

ALFREDO RAMOS MAYA

Senador de la República

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5. COMUNICADO/ Centro Democrático rechaza atentado contra líder de Juventudes en Valledupar

El Centro Democrático rechaza el atentado contra Osman Reina, líder de las Juventudes de nuestra colectividad en Valledupar y  estudiante de la Universidad Popular del Cesar (UPC), quien sufrió un atentado el domingo en la madrugada cuando dos sicarios le dispararon dos tiros en la espalda, y sin que sus pertenencias fueran robadas.

Nuestro líder de juventudes ha sido sometido a varias cirugías. Agradecemos a los médicos que salvaron su vida, y le ofrecemos a él y su familia el respaldo del Centro Democrático, su partido.

El lunes 1 de mayo, Osman Reina, denunció en una emisora de radio local que la zona Veredal de San José de Oriente en el departamento del Cesar, donde están concentradas las Farc sin desarmarse aún, está siendo usada para adoctrinar jóvenes de universidades, colegios y poblaciones cercanas, donde los muchachos llegan en buses y son inducidos al lenguaje y a la doctrina bolivariana dictada por Cuba, Maduro y el foro de Sao Paulo.

Así mismo, advirtió que desde la Universidad Popular del Cesar, a veces dentro de la actividad de Consultorio Jurídico y otras bajo otros pretextos, miembros de la comunidad estudiantil invitan y llevan semanalmente en buses a los muchachos hasta la zona donde está la guerrilla armada, y reciben engañosas atenciones y adoctrinamiento político por parte de estos.

El Centro Democrático repudia que sus líderes ahora sean víctimas de agresiones, amenazas e intentos de asesinato como en este caso, por denunciar las anomalías alrededor de acuerdo Santos- Farc, y pide al Gobierno, a la Procuraduría, a la Defensoría del Pueblo y a la Unidad de Protección tomar cartas en el asunto porque no se trata de un hecho aislado, sino que podría terminar siendo un “plan pistola” contra los miembros de la oposición, para callarnos.

El Partido pone también a consideración de las Naciones Unidas estos eventos, y le pide garantía dentro del proceso que adelanta el Gobierno Santos aún contra la voluntad popular, de manera que su silencio no los haga cómplices de los crímenes cometidos en pro de lo convenido en La Habana.

Bogotá, 15 de mayo de 2017.

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6. Columna/ De Escobar a Santos

Por:
María Fernanda Cabal
Representante a la Cámara
@MariaFdaCabal

En el país sin Dios ni ley en que han convertido las políticas de paz a Colombia, ya no hay límite que ninguna institución pueda poner, ni distractor que funcione en favor de la creciente amenaza anárquica que acecha.

El Plan Pistola, revelado la semana pasada por la filtración de un documento secreto de la Policía, pone sobre la mesa la vulnerabilidad del Estado ante los grupos violentos que, conocedores de la impunidad que los puede cobijar ampliamente, están acorralando a la fuerza pública, asesinando sistemáticamente a sus miembros. En el transcurso de solamente una semana, el saldo registrado es de siete uniformados asesinados y quince heridos en varias regiones del país.

Simultáneamente, con el aval de Juan Manuel Santos, quien se ha mostrado absolutamente doblegado a las órdenes de las Farc, se celebraba una reunión de la cúpula de éstos con las del Eln en Cuba.                         

Mientras internacionalmente el Nobel quiere mostrarse como el creador de un nuevo paraíso llamado Colombia, el país está viviendo una cruenta avanzada criminal, desatada  por el control del narcotráfico.                 

El General (r) Barry McCaffrey, Director para la Oficina Antinarcóticos durante el gobierno Clinton, ha sido muy claro al afirmar que el impresionante aumento de los cultivos de coca en Colombia obedece a la negociación de Santos con las FARC y la decisión de no erradicar cultivos y de suspender aspersiones aéreas. Sus declaraciones reafirman los argumentos de oposición absoluta a la trampa más burda a la que ha sido sometido el pueblo colombiano.                   

Era inimaginable que nuestro país volviera algún día a la época de Pablo Escobar, en la que asesinos a sueldo eliminaban policías para proteger el gran negocio del narcotráfico, alrededor del cual giran los más poderosos intereses y con cuyos millonarios recursos los narcoterroristas van a ejercer el poder en Colombia.                     

Santos no solamente le ha mentido recurrente y cínicamente al país, también nos ha devuelto a la era del miedo, con el agravante de que los protagonistas del terror, ahora son dueños de la Constitución, de las armas, de las instituciones, de las mayorías en el Congreso y del futuro de los colombianos.                  

“Con paz haremos más”, decía Juan Manuel Santos y nosotros ahora sabemos a quiénes se refería.

 (FIN)

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7. Referendo, Familia y Adopción

Colombia pasó de una democracia representativa a una democracia participativa con la Constitución de 1991. Defender y reglamentar los mecanismos democráticos, estaba en el corazón del constituyente. El referendo es uno de ellos. Modificado en el 2015 cuando santos pensó utilizarlo a su medida en la refrendación de su acuerdo con Timochenko. Esta semana debatimos en comisión primera de cámara, el refrendo impulsado por 2.3 millones de colombianos. La mayoría de la comisión por orden del dictador les negó el derecho. Para ellos, el pueblo tiene la capacidad de elegir a los congresistas o al Presidente de la República, pero no para decidir sobre sus derechos fundamentales. La familia es el núcleo de la sociedad, pero no le permitieron a la sociedad definir el tipo de familia ideal para los niños en condición de adoptabilidad.

Lo primero que se concluye, es que después de manosear los mecanismos de participación en la refrendación prometida al narcoacuerdo, con el cambio de reglas en el referendo y el plebiscito, que terminó atrancando la soberanía popular al robarse el resultado, el gobierno Santos acabó con esta obligación constitucional. Tan contradictor, que fue el ministro del interior, quien tiene a su cargo una Dirección con el propósito de aumentar la Participación Ciudadana, el encargado de armar las mayorías en el congreso para detener el derecho ciudadano.

El referendo no pretendía deslegitimar ningún tipo de familia, sino buscar definir la mejor posible para los niños. En nuestra constitución en el art 42, y en nuestro ordenamiento jurídico la familia está conformada por un hombre y una mujer. La corte ratificó ese concepto en múltiples sentencias desde el 1991 hasta el 2011. Sin embargo el activismo judicial que defiende el deseo de algunas minorías, insistía en cambiar el concepto. Lo raro como todo lo que defienden, es que ahora que una mayoría ocasional en la corte constitucional les acepta su petición de cambiar el concepto de familia, no se puede cambiar de nuevo. La ley del embudo. “El concepto es maleable cuando me conviene pero no lo es después de alcanzado lo que pretendo”.

Todo el respeto y admiración a las familias lideradas por madres o padres solteros. Muchas madres cabeza de hogar son admirables al igual que muchos hombres que por distintas circunstancias han criado solos a sus hijos. Con el mismo respeto se debe mirar a quienes siendo del mismo sexo decidieron ser pareja. Pero la adopción debe mirarse desde el punto de vista de los niños y su derecho prevalente y no desde los derechos del adoptante. La adopción es la posibilidad de entregar una familia a un niño y no de un niño a una familia. La prevalencia del derecho en los niños, le crea la obligación al Estado, responsable de ellos, de proveer la mejor forma de familia. 

El Estado debe garantizarles óptimas condiciones y entre ellas, tener papá y mamá, que son figuras complementarias en la crianza de cualquier persona, como expresa el Dr. George Rekers (defensor en Arkansas, EEUU), en su estudio sobre hogares homosexuales. Los aportes psicológicos y emocionales de una mujer y un hombre, son totalmente diferentes e igualmente necesarios. La relación hijo – padre y la relación hijo – madre, son insustituibles y aportan en la crianza valores diferentes. Por ello, la mejor familia que el Estado podría garantizarle a un menor, es la de papá y mamá que brinden amor, estabilidad y protección.

Por: Álvaro Hernán Prada

Publicada en el Diario del Huila

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8. Columna/ Secuestrado por las Farc

Por: Senadora Thania Vega de Plazas

Bogotá, 15 de mayo de 2017

Así permanece el ciudadano colombiano y funcionario de la ONU, Harley López, quien fue secuestrado por la narco guerrilla de las Farc el 3 de mayo, en zona rural de Barranquillita, en el municipio de Miraflores, departamento del Guaviare.

La noticia que debería ser motivo suficiente para que la ONU hiciera un alto en el camino y evaluara, cómo es posible que en medio de su trabajo de apoyo para el gobierno y para las FARC que deben dejar las armas y desmovilizarse, resultan siendo víctimas del terrorismo de esa guerrilla que no ha parado de delinquir en ningún momento.

En Colombia, algunos medios de comunicación, de esos que hacen caso al gobierno para que la información se entregue como conviene a las Farc y al Ejecutivo, han dicho que se trata de una retención; yo les digo que NO, eso se llama secuestro y punto.

No nos digan que se trata de las disidencias de las FARC; tampoco les aceptamos esa mentira tan grande, son las FARC, las mismas que firmaron el acuerdo que rechazó Colombia y que el gobierno impuso.

En muchas zonas del país, los habitantes están cansados de la “paz” del presidente Santos y de las FARC que siguen, y ahora con licencia para matar, secuestrar y narcotraficar.

Frente al grave tema del secuestro de Harley López, lo que más me llama la atención, es que para el momento en que se produjo, los comisionados del Consejo de Seguridad de la ONU estaban en Colombia, dizque impulsando el proceso con las Farc, pero se encontraron con la única realidad y es que esa guerrilla a la que ellos acompañan en el proceso de impunidad, sigue con sus inhumanas prácticas contrarias a Derecho Internacional Humanitario.

Desde el Alto Gobierno, el ministro para el Posconflicto, Rafael Pardo, exigió sin condiciones que se libere al funcionario de la ONU, mientras el organismo al que pertenece anunció que sigue apoyando el proceso con las Farc aún cuando está de por medio este secuestro.

Ante la situación, la guerrilla de las Farc, Frente Primero, autores del secuestro de Harley López, envió en una USB un documento para la ONU, donde hacen las exigencias del caso; primero que en la posible liberación del funcionario no intervenga el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y segundo que se les despeje 50 kilómetros a la redonda de donde se haría la liberación.

Ante estas exigencias, el presidente Santos guarda silencio, y su funcionario, el doctor Rafael Pardo, dice que exige la liberación sin condiciones.

Esto que pasa con López en Miraflores en el departamento del Guaviare, es solo una muestra de lo que viven los colombianos en el sur del Meta y Caquetá donde las Farc no ha parado su accionar terrorista, que es escondida por los noticieros para no dañar la mal llamada “paz”.

De acuerdo con datos que me llegan desde el Guaviare, las “vacunas” que son extorsiones, no han parado y todos los comerciantes de San José del Guaviare deben pagar para no ser objeto de atentados terroristas, lo mismo que pasa en sectores del Meta y el Caquetá.

En esa zona de nuestra sufrida patria, cada año, los campesinos deben pagar quince mil pesos ($15.000) por cada cabeza de ganado, mil pesos ($1.000) por cada gallina, cinco mil pesos ($5.000) por cada canasta de cerveza y así con otros productos.

Con toda razón, se preguntan los colombianos, cuál “paz” es la que estamos viviendo, máxime cuando las Farc en asociación con ELN y el Clan del Golfo están “cazando” a nuestros policías.

En menos de tres semanas, se reporta el asesinado de por lo menos 18 hombres de la policía en todo el país, en acciones ejecutadas por la guerrilla y bandas criminales que están defendiendo el narcotráfico creciente.

Mientras el país se cae a pedazos, el presidente Santos y su gobierno acelera decretos y leyes para cumplirle a las Farc que no entrega las armas, no entrega las rutas del narcotráfico, no entrega a los niños en su poder, no entrega el dinero producto de su actividad criminal y no da cuenta de los cientos de secuestrados y desaparecidos en su poder.

El secuestro de Harley López no resulta un hecho aislado o nuevo, esa es la muestra real de que la tal “paz” solo existe en el papel y la imaginación del Gobierno Nacional que insiste en su proceso de impunidad para las Farc.

(Fin)

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9. Columna/ Ley habilitante chavista para el campo

Por:
Carlos Felipe Mejía
Senador de la república
@CarlosFMejía
*Publicado en lapatria.com

El gobierno ha divulgado el proyecto de decreto-ley por el cual se adoptan disposiciones de ordenamiento social de la propiedad y tierras rurales para contribuir a la implementación de la reforma rural integral contemplada en el acuerdo firmado entre el presidente Santos y las Farc.

Es el camino escogido para evitar el debate y un posible o eventual revés en una votación sobre el articulado del proyecto. Se acude al decreto que permiten las facultades extraordinarias y no a la presentación de un proyecto de ley, así sea mediante el dictatorial mecanismo del fast track, ya que los proyectos que implementan el falso acuerdo se aprueban cada vez con menos votos en el Congreso y corren el riesgo de que en debates amplios puedan ser negados en un tema como el de las tierras que es del mayor impacto en las regiones y los congresistas evalúan muy bien su voto en algo tan trascendental. Se vende la idea de una socialización del decreto-ley en las regiones, pero conocemos que estas no pasan de ser reuniones de carácter informativo y las propuestas que se hacen en esas manipuladas reuniones son solo observaciones que les permitirán validar el supuesto consenso. 

La polémica con un decreto-ley de 166 artículos, se centra en uno de ellos, el 101, el cual pretende establecer una legislación en materia de extinción del derecho de dominio agrario, que genera incertidumbre, inseguridad jurídica, afecta en forma peligrosa la empresa y la iniciativa privada y enrarece todo el articulado. Queda en manos de unos funcionarios administrativos establecer si una tierra es adecuadamente explotada o aprovechada económicamente o si los propietarios violan gravemente disposiciones sobre conservación, mejoramiento y utilización racional de los recursos naturales renovables o las de preservación y restauración del medio ambiente. Es la interpretación o la justificación de un funcionario frente a las distintas causales que puedan existir para que un predio durante un tiempo no pueda ser explotado. Estas pueden ser circunstancias producto de un invierno, de una prolongada sequía, de la ausencia de Estado que incumple y no llega con los bienes públicos necesarios para mejorar la productividad, la ausencia de trabajadores que prefieren irse a laborar en los cultivos ilícitos, falta de asistencia técnica, las características de la tierra que requieren enormes inversiones para hacerlas productivas y rentables, en fin, quedarán los propietarios rurales sometidos a confrontar con la burocracia estatal y demostrar ante los jueces que la inversión en sus tierras cumple con lo que un confuso y denso articulado establece, negando la posibilidad de inversión que realmente transforme la agricultura en una actividad generadora de empleo, desarrollo y además garantice producción suficiente para la demanda alimentaria de la nación.

El artículo 88 implica que una autoridad administrativa, la Agencia Nacional de Tierras, pueda adquirir predios mediante expropiación para dar cumplimiento a los acuerdos de paz, sin detallar o definir qué tierras, qué extensión, cuándo y cómo se podría hacer esta expropiación, dejando a la propiedad privada en la incertidumbre de la inseguridad jurídica. Según los artículos del 95 al 104, una dependencia administrativa, la UPRA, tendrá la potestad de establecer cuándo unos predios estarían siendo inexplotados, aplicará sanciones y definirá a su entender a partir de qué tamaño de la extensión se impondrán, no lo establece el decreto-ley, sino que queda a la decisión del funcionario. Esta sí sería toda un arma que puede utilizar un gobierno a discreción al mejor estilo chavista.
 

Este decreto-ley busca llevarnos a una situación en la que el Estado planifica la producción y señala qué y dónde sembrar, y a que tener una tierra adquirida de manera legal, queda supeditado a lo que disponga el gobierno so pena de expropiación. Esto acaba con la inversión y el emprendimiento privado en el sector rural. De aquí a acabar la libre competencia y a la fijación de precios por el gobierno hay un solo paso, esto ocurrió en Venezuela y allí ya no existe producción agrícola, ni agroindustria, ni empresa que se le parezca, que no sea mal manejada por el gobierno.

Esperábamos ver en la prometida reforma rural integral de este lánguido gobierno, los recursos y la ejecución de planes y políticas públicas para el sector rural, en materia de asistencia técnica, crédito, comercialización, educación, salud y vivienda rural, pero no, lo que viene es la imposición vía decreto de unas medidas acordadas con las Farc para atropellar el legítimo derecho constitucional a la propiedad privada y consolidar en el campo colombiano la perpetuación de la pobreza. No olvidemos que los narcoterroristas de las Farc defienden el socialismo del siglo XXI, para ellos Cuba y Venezuela son el modelo a seguir, y con este proyecto vía “ley habilitante” de Santos lo están logrando. 

(FIN)

Publicado en Politica

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