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COLOMBIAN NEWS

10 de enero de 2017 

1.    Hollande, Farc: Una visita inoportuna

2.    ¿Qué es ser uribista?

3.    El anonimato es para los cobardes  

4.    Campesino de Dabeiba derroto a dos ciclistas europeos

5.    Declaran a Maduro en abandono de cargo

6.    El ponente del Yak-42 entregó a 2 capos de la droga a Colombia en vez de a EEUU y quedaron libres 

Hollande, Farc: Una visita inoportuna 

Por Eduardo Mackenzie

@eduardomackenz1

Periodismo sin Fronteras, Bogota

9 de enero de 2017 

La imagen de Francia en Colombia podría ser deteriorada por la visita que el presidente François Hollande piensa hacer en los próximos días a un campamento armado de las Farc. 

Prevista para el 22-24 de enero próximo, en el marco de una visita oficial, tal proyecto  no ha sido bien recibido por una parte de la opinión pública colombiana, mayoritariamente hostil a la banda narcoterrorista. Voces en el principal partido de opinión, el Centro Democrático, comienzan a levantarse contra esa visita. 

El expresidente y actual senador Álvaro Uribe,  en un mensaje twitter del 8 de enero, fue el primero en criticar esa asunto, en estos términos: “Hollande presidente francés que no ha sabido enfrentar al terrorismo yihadista, visita a Colombia entregada a las Farc”. Uribe hacía alusión probablemente al aumento de los atentados terroristas y de la violencia en general en Francia, contra lo que Hollande no ha sabido reaccionar debidamente. El jurista y experto en terrorismo Thibaud de Montbrial confirmaba esto al decir el 19 de octubre pasado, al diario Le Figaro, que fuera del terrorismo islámico que golpea ocasionalmente a Francia se suman  otros elementos como la violencia contra la policía, los ataques contra las escuelas y los profesores en general. “El término ‘dislocación’ de la sociedad francesa me parece más apropiado”, concluyó de Montbrial.

Por su parte, la senadora Thania Vega, del CD, le hizo, el mismo día, estas preguntas el jefe de Estado francés: “Señor Hollande, tanto las Farc como el Estado Islámico (Isis) son asesinos y terroristas. ¿Usted visitaría un campamento de Isis? ¿O exigiría verlos en la cárcel?”. El publicista Alberto López Núñez escribió a su vez por twitter: “Denigrante visita de Hollande a campamento Farc, que vaya a visitar a la ETA”. 

El encuentro del jefe de Estado francés con gente armada de las Farc es visto por muchos como un ejemplo de doble moral. Si bien Francia lucha contra el terrorismo islamista con medios militares, tanto en Francia como en Siria-Irak, y mediante el desmantelamiento policivo-judicial de las redes yihadistas durmientes en Francia y Europa, no se entiende por qué el líder socialista francés  aceptó desde hace cinco años que el gobierno de Juan Manuel Santos negociara e hiciera graves concesiones institucionales al narcoterrorismo de las Farc. 

Para un sector de la opinión, la visita del mandatario europeo constituye, de hecho, un respaldo irresponsable a los acuerdos Santos-Farc que los colombianos repudiaron en el plebiscito nacional del 2 de octubre pasado. 

Ver a François Hollande en contacto personal con  un destacamento armado de Farc en el campamento de La Elvira (Cauca), equivale a pasar por encima de la voluntad de las mayorías colombianas de obtener un acuerdo de paz diferente, menos peligroso para el sistema democrático, y asumir una posición de indiferencia relativa ante el dolor de las millones de víctimas de la agresión narco-comunista. 

Otro elemento que enmarca mal la visita de Hollande es lo que está ocurriendo en esos campamentos donde las Farc, se supone, deberían  únicamente estar para probar que han frenado su acción ilegal, que se están concentrando pacíficamente y disponiéndose a entregar las armas. En días pasados, la prensa colombiana reveló videos en los que, por el contrario, se ve a varios “observadores” y delegados  oficiales de la ONU bailando con guerrilleros de las Farc, en ruidosas fiestas de fin de año, con alcohol, armas y menores de edad, en dos de esos campamentos, uno en la Guajira y otro en el Cauca. 

Tal espectáculo grotesco desató una ola de indignación. Ello es visto por la ciudadanía como la prueba de que la ONU violó sus propios protocolos de neutralidad e imparcialidad, que prometía respetar en esa delicada misión de encuadre de las Farc en vías de “desmovilización”. Cuatro agentes de la ONU, identificados por las imágenes de prensa, fueron separados de esa misión, pero  algunos  dirigentes de la oposición  han dicho que eso no es suficiente y piden que  el jefe de esa misión sea destituido y se revise todo el dispositivo de la llamada “pre concentración” de guerrilleros.  En 2016, hubo una fiesta similar en Conejo (Guajira) entre funcionarios de la ONU y las Farc.

Los jefes de las Farc calificaron con gran cinismo las recientes escenas de fiesta con armas y menores (sin que Unicef proteste) como un “evento histórico”. 

Obviamente, las Farc aplauden la idea de Hollande de ir a visitarlos pues saben que eso ayudará a olvidar lo que ocurre en esos campamentos y le dará a la banda armada mayor visibilidad  internacional.  Un cabecilla de esa banda,  Iván Márquez, saludó, en efecto, la decisión de Hollande de presentarse “en la zona veredal de La Elvira”. El mandatario francés había enviado  a Jean-Marc Laforêt,  embajador de Francia en Colombia, a inspeccionar días antes esa zona. El diplomático quedó muy satisfecho de lo que le mostraron  y se declaró optimista sobre el resto del proceso de paz, a pesar de que es bien sabido que el trámite de la “dejación de armas” está embolatado: ha sido aplazado indefinidamente por los jefes terroristas hasta que reciban garantías plenas del Estado colombiano y de la ONU de que los crímenes cometidos por ellos, crímenes y guerra y crímenes de lesa humanidad, no serán sancionados efectivamente, exigencia muy litigiosa en realidad pues va contra lo establecido  por el derecho humanitario internacional.  

Según el plan firmado en Cuba por el gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc, los guerrilleros deberán haber entregado, a principios de marzo de 2017,  el 30 % de su armamento. Se espera que en abril el 60 % de esas armas habrá sido entregado, y que el resto quedará en un contenedor bajo el control de la ONU, hacia principios de mayo de 2017. Empero, esos planes tienen un valor muy relativo. 

Los círculos oficiales colombianos hablan de sólo “5.900 excombatientes” de las Farc que serían concentrados en las 26 zonas fijados en La Habana, de las cuales únicamente ocho están ya listas.  Lo que quiere decir que queda en el limbo el paradero de cerca de la mitad de la gente armada de las Farc, pues las cifras de efectivos de esa organización, al comienzo del “proceso de paz”, hace seis años, era de diez o doce mil guerrilleros.  Es posible que  esa parte faltante no llegue a ser desmovilizada y que siga martirizando a la población rural y urbana bajo la forma de frentes “disidentes” de las Farc. 

La paz, por otra parte, no ha sido establecida. El 7 de enero pasado,  Juan Eliecer Ruiz, un dirigente local del partido  Centro Democrático,  de Entrerríos (Antioquia),  fue abaleado a muerte en un centro comercial, luego de haber sido secuestrado una semana atrás. En Arauca, un soldado, Julián Monroy Mendoza, murió el 9 de enero durante un ataque del ELN. Los terroristas se movilizaban en motocicleta y abrieron fuego contra los uniformados, detalló el general Vicente Pérez. 

En el Huila, la situación de orden público también sigue empeorando. El 7 de enero  pasado, el ganadero Fabio Durán Borrero y su hijo de 14 años fueron secuestrados en las afueras de Paicol, informó el portal web, Los Irreverentes. “Desde que se firmó el supuesto acuerdo de paz las extorsiones han aumentado de forma significativa”, agregó esa fuente. Un congresista del CD, Álvaro Hernán Prada, subrayó que “la gente es víctima de boleteo [chantaje], pero tiene miedo de denunciar” porque la columna Teófilo Forero y los frentes 13 y 63 de las Farc “tienen una suerte de licencia para delinquir otorgada por el gobierno de Santos”. 

Esas bandas asesinaron hace unos años al hijo de Octavio Durán, pariente Fabio Durán, un dirigente uribista del Huila. De hecho, las Farc han declarado como “objetivo militar” a todos los militantes y simpatizantes del Centro Democrático de ese departamento, según el portal. 

En ese contexto de falsa paz, la visita del presidente Hollande a un campamento no desarmado de las Farc en el Cauca, región especialmente afectada por el narcotráfico, podría ser interpretada por la organización terrorista como un aval a su estrategia y como un pretexto para acrecentar su agresividad contra el pueblo.

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¿Qué es ser uribista? 

Por Fabián Moreno Sánchez  *

Blog Lupinedrive, Willits, California, Usa

https://lupinedrive.wordpress.com/2017/01/08/que-es-ser-uribista/

8 de enero de 2017 

Hace poco el grupo más destacado de escritores de artículos de contenido político del uribismo, entre ellos Eduardo Mackenzie y Jesús Vallejo Mejía, cuestionó la manera cómo el partido Centro Democrático enfrenta a sus adversarios políticos que están en el poder y entregando el país a las Farc. Según la opinión de este grupo el uribismo es mayoría en la sociedad civil y, sin embargo, pierde las batallas frente a sus adversarios que son minoría en la sociedad, pero que han formado mayoría en el Estado. El núcleo de su crítica, según mi interpretación, se refiere a la incapacidad del Centro Democrático para utilizar su principal arma de combate, que debería ser, precisamente, el apoyo o movilización de la sociedad civil. 

Al siguiente día Eduardo Mackenzie fue más lejos y publicó un artículo en el que descalificó por completo a Iván Duque como candidato idóneo del Centro Democrático para las próximas elecciones presidenciales. Libardo Botero regañó a Mackenzie por haber lanzado estas críticas, en su criterio, injustificadas. 

Como lo más importante para la acción política es la objetividad, la verdad de los hechos; estoy de acuerdo con esas críticas de Mackenzie y el destacado grupo de articulistas, pues están basadas en hechos verdaderos. Al respecto solo quiero aclarar que no sé absolutamente nada de los tratos de Iván Duque con el señor Soros, ni sus presuntos conflictos ideológicos; pero sí estoy seguro de que él sería un candidato incapaz de movilizar a la ciudadanía, por la flojedad e inocuidad de sus propuestas. 

No comparto la opinión de Libardo Botero de que las críticas de los uribistas al uribismo y al partido Centro Democrático deberían evitarse. Creo que el uribismo saldría fortalecido con el ejercicio de la libertad de expresión sobre el uribismo y la política en general. Un partido político así fortalecido movilizaría fácilmente a la ciudadanía. 

En consecuencia, en mi ejercicio de la libertad de expresión, como uribista, planteo a continuación un problema que el uribismo aún no ha resuelto y que tiene que resolver si quiere que las mayorías se movilicen apoyándolo. Ese problema es el de definir qué es ser uribista. Muchos ciudadanos sienten simpatía por el uribismo porque lo ven como el único movimiento que algo hace por controlar la dictadura de Santos, pero al mismo tiempo sienten que no son uribistas porque creen que Uribe es de extrema derecha y que uribistas pueden ser solo los de extrema derecha. Este ha sido un factor que ha impedido que el uribismo obtenga el apoyo decidido y abierto de la mayoría de la sociedad civil. 

Por supuesto, el epíteto de extrema derecha le ha sido, astutamente, adjudicado al uribismo por sus enemigos; ante lo cual los formadores de opinión del uribismo no han hecho prácticamente nada. La verdad es que ni Uribe es de extrema derecha, ni todos los uribistas son de extrema derecha y ni siquiera de derecha. De hecho, el grupo de izquierda más puro, más sincero que existe en Colombia es el que más decididamente apoya al uribismo, hasta el punto de fusionarse por completo dentro de este. Ese grupo es el que comanda Carlos Valverde Rojas; quien tiene una claridad de visión sin igual del futuro de la izquierda en Colombia y en el continente. Él sabe que si el uribismo no triunfa, la izquierda no tendrá ningún futuro, porque sería reemplazada por la dictadura de los extremistas. 

La confusión sobre el significado del uribismo se acaba al demostrar que la extrema derecha es lo opuesto a Uribe. Tal es el objetivo de este escrito. Una persona es de extrema derecha si para llegar al poder utiliza  todas las formas de lucha, lícitas e ilícitas, pacíficas y violentas. Para ella el fin justifica los medios. El homicidio, la difamación de los adversarios, la trampa y el crimen en general son tan válidos como las elecciones, el discurso y el proselitismo político. Los seguidores y los que apoyan a esa persona en sus fines y medios también son de extrema derecha.

Una persona de extrema derecha en su búsqueda por el poder no se diferencia absolutamente en nada de una persona de extrema izquierda porque para ésta también el fin justifica los medios. Para la extrema izquierda, también, es tan válido matar, secuestrar o traficar con drogas ilícitas como participar en un debate o en unas elecciones, con el fin de conquistar el poder político. Los fans de los de extrema izquierda que están en la acción política también son de extrema izquierda, porque apoyan los medios que aquellos utilizan. 

Asimismo, cuando una persona de extrema derecha o de extrema izquierda llega al poder, ejerce ese poder en forma absoluta, totalitaria, sin sujetarse a control alguno. Si el parlamento intenta evitar que el poderoso cometa arbitrariedades contra inocentes o contra una parte del pueblo o todo el pueblo, el poderoso se sacude de ese control mediante la intimidación al parlamento, el soborno y la corrupción, o el cierre del parlamento. Si algún juez intenta hacer rendir cuentas por sus fechorías al tirano, éste burla a la justicia con medios de corrupción o de violencia. 

Como se ve, la extrema derecha y la extrema izquierda son iguales. Para las dos el fin justifica los medios cuando de conquistar el poder se trata. Una vez llegan al poder, tanto la una como la otra concentra en sí misma un poder absoluto, total. Es decir; ni la extrema derecha ni la extrema izquierda que se hace con el poder acepta la separación e independencia de los poderes. Tanto para la una como para la otra el congreso o parlamento tiene que someterse a su voluntad absoluta, y los jueces no son más que instrumentos o marionetas de esa voluntad.

En síntesis, cuando se habla de extrema derecha o de extrema izquierda se habla de dictadura o tiranía. El dictador o tirano gobierna y legisla como le da la gana, y juzga de acuerdo con sus conveniencias políticas por medio de fiscales y jueces marioneta. 

Ejemplos clásicos de extrema derecha y extrema izquierda, respectivamente, son Adolfo Hitler y José Stalin. Ni el uno ni el otro respetaron regla de juego alguna a la hora de gobernar. Al primero se le antojó matar a la comunidad judía de Alemania, y así lo hizo. Al segundo se le antojó matar y enviar a la prisión de Gulag a millones de sus conciudadanos, y así lo hizo. Así, pues, si las extremas derecha e izquierda se caracterizan por el desprecio absoluto de las reglas de juego establecidas en las constituciones u observadas por las naciones civilizadas, lo opuesto a esas extremas es el apego a esas reglas de juego, a su cumplimiento. 

Uribe es, exactamente, lo opuesto a la extrema derecha y, por supuesto, a la extrema izquierda. Como candidato presidencial, Uribe solamente acudió a métodos legítimos, constitucionales y aceptados por la civilización de convencimiento y persuasión a los electores. Nunca acudió a métodos violentos o engañosos para hacerse con el poder. En el manejo de esos métodos legítimos o reglas de juego fue muy superior a sus competidores por la presidencia y, por eso, Uribe fue elegido presidente. En contraste, Santos para convertirse presidente prometió defender la obra de Uribe, como simple medio de obtener los votos que necesitaba; pero en realidad su finalidad era la de destruir la obra de Uribe, como efectivamente lo hizo. Así, Santos, para hacerse elegir presidente acudió al engaño y la traición tanto a Uribe como a los electores y a la patria. Es decir, Santos violó las reglas de juego; lo cual es propio tan solo de las extremas izquierda o derecha. 

En el poder, Uribe tan solo utilizó métodos aceptados por las sociedades cultas. Fue enérgico y casi implacable, pero justo, con los violentos; y dulce y benévolo con los pacíficos, aún con sus críticos. Protegió a los indefensos contra sus agresores, lo mismo que a quienes pensaban diferente a él. Si a veces se metió en agrias discusiones con algunos de sus detractores, nunca abusó de su poder para hacerles daño. Cuando Uribe atacó al campamento de Raúl Reyes en Ecuador, lo hizo sopesando el bien de la patria y el mal que acarrearía al vecino país, concluyendo razonablemente que Ecuador recibiría un daño mínimo, en tanto que para Colombia el beneficio sería enorme y justificado. 

Se le cuestiona a Uribe que hizo aprobar la reforma que permitía su reelección por medio de cohecho a un par de congresistas. Dos de sus altos funcionarios están todavía en prisión por esos supuestos hechos. La verdad sobre este asunto es que esos funcionarios nunca debieron pisar la cárcel; son en rigor prisioneros políticos. Para condenarlos, al igual que a todos los demás funcionarios del gobierno de Uribe, el poder judicial tuvo que acudir a la violación del debido proceso; de lo contrario habría sido imposible condenarlos. Esto significa que el poder judicial está tomado por quienes no respetan las reglas de juego; es decir, por las extremas derecha o izquierda que, como hemos visto, son lo mismo. 

Si comparamos a Santos en el poder con Uribe, los contrastes son enormes. Santos es tan dulce y benévolo con los violentos que no solamente los exonera de toda responsabilidad penal y civil, sino que además les entrega el país con sus casi 50 millones de habitantes. Pero a los pacíficos, Santos los trata con mano de acero, como a los caídos en desgracia María del Pilar Hurtado y Andrés Felipe Arias, o a los mil quinientos inmigrantes temporales cubanos que le pedían piedad para que no los deportara a Cuba.

Para gobernar Santos ha violado sistemáticamente las reglas de juego aceptadas por la civilización. Desconoció la voluntad popular expresada en el plebiscito; despojó al Congreso de su función de legislar y de reformar la constitución y se la adjudicó a las Farc y a sí mismo. Sí, en el poder Santos es de extrema derecha o de extrema izquierda, pues las dos son lo mismo. 

Por lo tanto, ser uribista significa respeto a las reglas de juego, tanto para llegar al poder, como para el ejercicio del mismo. Ser uribista significa ser noble; es decir, ser esforzado, no traicionar ni engañar. Ser uribista es ser justo; es decir, enérgico con los violentos y dulce con los pacíficos. Ser uribista es preferir el sacrificio al beneficio personal. Ser uribista significa desprecio por los premios y halagos de los extranjeros si ello daña a la patria. 

Finalmente, ser uribista significa ser incluyente, porque si ser uribista significa respeto por las reglas de juego, la ideología de las personas no es un factor que el uribismo considera para incluirlas dentro de sí. Por eso, para honrar al uribismo debemos ser incluyentes; pues son tan uribistas los de derecha como los de izquierda; pero no los de extrema izquierda ni los de extrema derecha, porque el uribismo es respeto por las reglas de juego. El fin no justifica los medios. 

Si entendemos esto y llevamos este mensaje con vehemencia a todos los colombianos, no tengo duda de que la sociedad civil se movilizaría en apoyo de las justas causas de lucha del uribismo. Si no lo entendemos, si no somos autocríticos, seguiremos con el problema de nuestra incapacidad para movilizar y solidarizar a la sociedad civil a nuestro alrededor. Está en nuestras manos resolver este problema. 

*Abogado de Colombia, de la Universidad de Nariño, con maestría en derecho comparado, de Indiana University at Bloomington. Ubicación: Willits, California, USA

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El anonimato para los cobardes   

Por  Juan David Escobar Valencia

El Colombiano, Medellín

9 de enero de 2017 

 “Nuestra ciudad hace lo mismo con los hombres y con el dinero. Tiene hombres honrados y de valía. Tiene también monedas de oro y plata pura, ¡pero no las usamos! Circulan las de cobre y baja ley. Lo mismo pasa con los hombres de vida intachable y buena fama, que son arrumbados por los de latón”. De la comedia “Las Ranas” de Aristófanes. 

Es un logro de la democracia poder expresar nuestras opiniones abiertamente. Como señaló magistralmente George Friedman hace pocos días, ello puede considerarse como un “bien público”. Pero una de las amenazas a la viabilidad de los bienes públicos es que algunos consideran lo público como el espacio para comportarse como en lo privado no se permite, el sitio para deshacerse de sus inmundicias, pero escondidos en la oscuridad y en el anonimato. 

La libertad de poder comentar sobre lo que otros opinan es un avance que celebramos y defendemos, pero así como los espacios públicos se llenan de delincuentes que acechan ocultos, los espacios para hacer comentarios se están convirtiendo en tribuna blindada para que encapuchados anónimos insulten a quienes damos la cara, ponemos nuestro nombre y foto. 

El anonimato puede ser una necesidad en una sociedad sin libertad, un mecanismo favorable para el tratamiento de adicciones o algún problema que su fase inicial de recuperación se vea afectada por demasiada exposición, incluso es una virtud cuando se quiere hacer el bien a otros o felicitarlos sin generar un compromiso de respuesta o retribución. 

Pero insultar en el anonimato es de cobardes. Es una señal de su poquedad, de que su complejo de inferioridad es tan grave que no dan su nombre y apellido para que los demás no se sepan lo que él o ella ya saben en privado. Son las maneras de a quienes les gusta hacer y todo se les haga por la espalda. No coincido con quienes dicen que la validez de un mensaje no tiene absolutamente nada que ver con quién lo diga. La identificación del emisor hace parte del contexto, sin el cual la eficiencia de la comunicación se ve comprometida. Por eso no creo en los “honorables terroristas” que beben y bailan con los miembros de la ONU, y ahora resultaron mejores que los ciudadanos de bien, dan cátedra de justicia, legalidad y dicen dónde pueden ir o no las autoridades. 

Cuando a un encapuchado en un seudónimo se le da la oportunidad de insultarte a raíz de tus opiniones en vez de controvertir el argumento, uno se pregunta: ¿Si él semanalmente dice que soy un estúpido, él que es “tan inteligente” para qué me lee? ¿Quién será este cobarde anónimo: un envidioso que se sabe insignificante, alguien con gastritis existencial, alguien que se cree un justiciero enmascarado como el Llanero Solitario o Batman, o alguien a quien los medicamentos siquiátricos no le están obrando adecuadamente? ¡Den la cara! La mía no es bonita pero no me encubro para opinar.

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Campesino de Dabeiba derroto a dos ciclistas europeos 

Por Vanesa Restrepo

El Colombiano, Medellín

http://www.elcolombiano.com/deportes/otros-deportes/ciclistas-europeos-superados-por-campesino-de-dabeiba-YC5721625

8 de enero de 2017 

Un francés y un sueco que buscan romper el récord de cruzar Sudamérica en bicicleta en menos de 58 días fueron derrotados durante un ascenso por un campesino antioqueño. 

Axel Carion y Andreas Fabricius llegaron a Colombia el pasado 29 de diciembre y el 1 de enero iniciaron en Cartagena la ruta que los llevará por 11.000 kilómetros a través de cinco países. El recorrido atravesó las carreteras antioqueñas el pasado 3 de enero. Ese día, cuando superaban los paisajes bananeros del Urabá y llegaban a Dabeiba, se encontraron con un ascenso que les exigió mucho esfuerzo físico. Y cuando los pulmones parecían no ser suficientes, un campesino los dejó con la boca abierta: se llama Luis y sobre una sencilla bicicleta verde sobrepasó a los deportistas sin mayor esfuerzo. 

Los extranjeros quedaron tan sorprendidos que grabaron un video y lo subieron a Facebook, donde ya ha sido visto por más de 1,4 millones de personas. Carion y Fabricius le contaron a sus seguidores que el campesino les confesó su rutina: recorre 100 kilómetros diarios en su bicicleta para ir a trabajar y la mayoría de las veces lleva bultos grandes en la parrilla. 

Pero las anécdotas no quedaron ahí. El pasado sábado, cinco días después de que el video de Luis le diera la vuelta al mundo, los extranjeros volvieron a dejar claro que la pasión de los colombianos por el ciclismo los tiene gratamente sorprendidos. Esta vez subieron un video titulado: “¿Crees que entrenas fuerte? Ven a Colombia”, en el que aparece Pablo Molina Sánchez, un hombre de 63 años que les dijo que rodaba 90 kilómetros diarios por las vías del Valle del Cauca. “La verdad es que Fabio está pedaleando a 35 kilómetros por hora, así es la fuerza de Colombia”, dijo Carion al final del video. El reto de ciclismo por Sudamérica, explican los deportistas en su página, busca conseguir donaciones para la Ong Bomberos Sin Fronteras. Si cumplen su meta, ambos deberán llegar a la ciudad de Ushuaia, en el sur de Argentina, antes del 27 de febrero. 

Vea los dos videos:

http://www.elcolombiano.com/deportes/otros-deportes/ciclistas-europeos-superados-por-campesino-de-dabeiba-YC5721625

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Declaran a Maduro en abandono de cargo 

Diario Occidente, Cali

http://occidente.co/declaran-a-maduro-en-abandono-de-cargo/

9 de enero de 2017 

Con 106 votos a favor y tres abstenciones, la Asamblea Nacional de Venezuela declaró al presidente Nicolás Maduro en abandono de cargo, al responsabilizarlo de la grave crisis que sufre el país, aunque reconoció que el fallo no conducirá a la destitución del mandatario. 

La oposición acusa a Maduro de ser el responsable de la profunda crisis del país que sufre escasez, recesión económica e inseguridad. “Fue aprobado el acuerdo con el cual se califica el abandono del cargo a Nicolás Maduro y se exige una salida electoral a la crisis venezolana para que sea el pueblo el que se exprese a través del voto”, dijo el jefe de la Asamblea Nacional, Julio Borges. Según la constitución venezolana se considerará una “falta absoluta del presidente”, entre otros casos, cuando se produzca el “abandono de su cargo”, algo que debe ser declarado por el Parlamento. Si se produce durante los primeros cuatro años del mandato, se convocarán nuevas elecciones. 

Aunque la Asamblea Nacional tiene la potestad constitucional para declarar el abandono del cargo es muy posible que el Tribunal Supremo de Justicia, señalado de estar controlado por el gobierno, dicte una sentencia que podría paralizar o dejar sin efecto ese proceso.

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El ponente del Yak-42 entregó a 2 capos de la droga a Colombia en vez de a EEUU y quedaron libres 

Por  Manuel Cerdán

OK Diario, Madrid

https://okdiario.com/investigacion/2017/01/10/ponente-del-yak-42-entrego-2-capos-droga-colombia-vez-eeuu-quedaron-libres-653433

10 de enero de 2017 

Fernando Ledesma, el ponente del dictamen sobre el Yak 42, protagonizó en 1986 uno de los grandes escándalos jurídicos de la era felipista. Siendo ministro de Justicia del primer Gobierno de Felipe González, el Consejo de Ministros autorizó la extradición de los capos de la droga Jorge Luis Ochoa y Gilberto Rodríguez Orejuela a Colombia en lugar de a Estados Unidos. Washington lo había solicitado con anterioridad y con argumentos de más peso. El Ejecutivo adoptaba tal resolución a sabiendas de que los narcos podían quedar en libertad una vez aterrizaran en su país como, finalmente, sucedió en tan solo unos meses. 

La decisión del Gobierno español levantó un gran revuelo en las cancillerías de varios países occidentales, principalmente, en la Embajada de Estados Unidos en Madrid.  Así mismo provocó un profundo malestar entre los profesionales de la Policía y la Guardia Civil, que trabajaban, codo con codo, en la lucha contra el narcotráfico con la delegación de la DEA en la capital de España. La agencia antidroga norteamericana acababa de instalarse en la quinta planta del edificio de la calle Serrano para combatir a los cárteles colombianos que comenzaban a utilizar a España como la puerta europea de la cocaína.   

El caso fue calificado por juristas españoles y observadores internacionales como un ejemplo manifiesto de la utilización de la “justicia ideológica”. Tal resolución fue calificada también como un reflejo del antiamericanismo de un sector del PSOE y un desaire hacia la Administración Reagan. El actor de Hollywood, que se había convertido en el cuadragésimo presidente de los EE.UU, mantenía entonces una dura pugna con el sandinista Daniel Ortega, en Nicaragua, y con Belisario Betancur, en Colombia, ambos muy vinculados con La Moncloa. Fernando Ledesma y el Gobierno socialista presentaron la extradición a Colombia como una imposición de los tribunales españoles, decidida después de una larga batalla jurídica de dos años. Pero el Ejecutivo no decía la verdad. Su explicación estaba enmascarada y así lo reflejaba un dictamen del Consejo de Estado del 10 de julio de 1986, firmado por el ponente Gregorio Peces Barba del Brío, padre de quien entonces era presidente del Congreso, Gregorio Peces Barba Martínez. 

El autor no dejaba ningún margen a la duda sobre la potestad gubernamental: “¿Es posible sostener seriamente que nuestros tribunales puedan, especialmente después de nuestro vigente ordenamiento constitucional, resolver una cuestión tan claramente política como es la presente?”, se preguntaba. Y el consejero de Estado se contestaba: “Por todo ello, entiendo que la decisión del Tribunal debió ser la siguiente: que el Gobierno de la Nación ostenta plena competencia constitucional para decidir a qué estado solicitante de la extradición debe entregar al ciudadano colombiano Jorge Luis Ochoa”. En otra sentencia esgrimía los mismos argumentos sobre la solicitud de Gilberto Rodríguez Orejuela. 

El lobby colombiano en Madrid 

La sentencia de Peces Barba significaba un broche jurídico a un enrevesado proceso de extradición que duró dos años, con más de 40 resoluciones judiciales. Algunas de ellas habían sido dictadas por un mismo tribunal pero resultaban contradictorias. También hubo magistrados que cambiaron sus criterios jurídicos de manera sorprendente. Un ex magistrado recuerda ahora a OKDiario las presiones que tuvo que soportar el Tribunal Supremo del Ministerio de Justicia y del círculo que él denomina el lobby colombiano a favor de los intereses de los narcos detenidos. Los tentáculos de ese lobby, con sede en Madrid, llegaban hasta el mismísimo Gobierno e instituciones judiciales.   “Todo habría resultado más fácil si el ministro Ledesma y su Gobierno hubieran actuado con responsabilidad en lugar de camuflar una decisión política con argumentos jurídicos”. Y el ex magistrado reprueba lo que él denomina la justicia ideológica: 

“¿Y cómo se manifiesta este tipo de justicia partidista?: mandando a dos capos del narcotráfico a Colombia a sabiendas de que iban a quedar en libertad, persiguiendo al juez Barbero por investigar Filesa, no tomando declaración a González en el Supremo para no estigmatizarlo, criminalizando a un ministro de Defensa después de cinco procesos electorales cuando su partido ha perdido en las urnas en dos de ellos o beneficiando en el Tribunal Supremo a José Blanco o Pablo Iglesias cuando las pruebas eran más que suficientes para seguir con el proceso”. Alrededor de la imponente mesa ovalada del pabellón del Consejo de Ministros de La Moncloa, además de Fernando Ledesma, se sentaban entre otros los ministros José Barrionuevo (Interior); Javier Moscoso (Presidencia) y Narcís Serra (Defensa). Años después, Felipe González, con un descarado cinismo,  destaca en el libro “¿Aún podemos entendernos?”, publicado por Planeta en 2011 y del que era coautor, sus reproches al presidente del Tribunal Supremo por mandar a Colombia a Gilberto Rodríguez Orejuela. Según desvelaba en la obra literaria, él mismo se lo había recriminado en persona a Hernández Gil, presidente del alto tribunal: “Antonio, acabáis de poner en libertad a un hijo de perra, un asesino, un criminal”. 

Una extradición valorada en más de 20 millones

Tiempo después, los cárteles colombianos del narcotráfico revelaron la cantidad de dinero que habían invertido en España para obtener la extradición a Colombia de Ochoa y Orejuela. Calculaban un gasto de entre 20 y 30 millones de dólares durante los dos años que duró el proceso judicial. Así lo reconocía Fernando Rodríguez, vástago de Rodríguez Orejuela, en su libro El hijo del Ajedrecista, publicado en 2008. Por su parte, John Jairo Velásquez, lugarteniente de Pablo Escobar, recluido en una prisión colombiana, aseguró que llegaron a sacar 30 millones de dólares de los fondos de los extraditables para comprar voluntades de autoridades políticas y judiciales españolas. El sicario, conocido entre los narcos como Popeye, aseguró en una entrevista de televisión que el gerente del Metro de Medellín, entre 1982 y 1987, Diego Londoño dirigió los pagos. El empresario fue encarcelado y, más tarde, asesinado.   

Gilberto Rodríguez Orejuela, jefe del cartel de Cali, y Jorge Luis Ochoa, capo del cartel de Medellín, habían sido detenidos en Madrid el 15 de noviembre de 1984. Se habían instalado en una zona residencial de la capital de España con identidades falsas tras el asesinato en Colombia del ministro de Justicia Lara Bonilla. Al mismo tiempo, habían puesto en marcha un plan para establecer una red de distribución de cocaína en Europa. La DEA norteamericana los localizó y pasó la información a la policía española. Seguidamente, Estados Unidos solicitó al Gobierno español su extradición. 

Colombia, en un principio, se mantuvo al margen de esa reclamación pero, tras las presiones de los clanes de la droga de Medellín y Cali, abrió otro proceso de extradición pararelo por delitos menores. Era la única manera de impedir que los capos fueran enviados a Washington. Para ello apelaron ante las autoridades españolas de la condición de ciudadanos colombianos y de que tenían causas penales pendientes en Colombia. Uno de los delitos que esgrimían contra Ochoa era un asunto de contrabando de reses bravas. 

Pero, tras lograr la extradición a Colombia, pronto ocurrió lo que se sospechaba. Tanto Ochoa como Orejuela fueron liberados en un tiempo récord. El primero por un juez de Cartagena y el segundo por un magistrado de Cali. Este último alegó la esperpéntica argumentación de que Orejuela conocía la cocaína por su actividad farmacéutica. Ochoa, para poder mantener vivo el proceso en Colombia, asumió un proceso por contrabando de reses de lidia pero quedó en libertad en 1987. Rodríguez Orejuela era presentado en su país como un exitoso empresario del Valle del Cauca con intereses económicos en la cadena de farmacias La Rebaja. Además, era accionista del Banco de los Trabajadores y del club de fútbol América de Cali. Fue condenado a 20 meses de prisión pero no pisó la cárcel porque le concedieron la libertad bajo fianza. El capo desapareció y no volvió a presentarse nunca ante el tribunal. 

Años después, en agosto de 2007, el presidente de Colombia Álvaro Uribe ordenó la extradición a EE.UU del “hijo de perra, asesino y criminal” Rodríguez Orejuela. Ni los narcos ni el lobby colombiano pudieron eludir su ingreso en una prisión de alta seguridad norteamericana. Eso si, se habían perdido veinte años en la lucha contra el narcotráfico. Eran las graves secuelas de la decisión del Gobierno español y de su ministro de Justicia. 

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Publicado en Politica

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